Chalota

Muchos podrían pensar que las chalotas simplemente son un tipo de cebolla pequeña y alargada, pero lo cierto es que aunque pertenecen a la misma familia y su apariencia es muy similar, son dos bulbos diferentes. Si quieres aprender un poco más sobre el origen de las chalotas, su sabor, propiedades nutricionales, beneficios saludables y formas de consumo, entre otros datos de interés, sigue leyendo a continuación.


La chalota (Allium ascalonicum), también conocida como chalote, cebolla chalote y ajo chalote, pertenece a la familia de las Aliáceas o Liliáceas, de ahí que esté muy relacionada con la cebolla blanca, amarilla y morada, el puerro, el ajo y la cebolleta. Como es de esperar, las chalotas tienen parte de ese sabor característico, con notas dulces, ácidas y picantes, todo al mismo tiempo. Sin embargo, son más suaves que las cebollas y evocan un poco el sabor del ajo.


La parte comestible de la chalota es su base en forma de bulbo, el cual crece parcialmente debajo de la tierra como si se tratara de un tubérculo. Se pueden comer crudas o cocidas; son muy versátiles y fáciles de incorporar en numerosas recetas. Gozan de gran popularidad en la cocina india, asiática, francesa y mediterránea, donde no solo aportan sabor y aroma en la cocina, sino que también son tomadas en cuenta por sus propiedades nutricionales y valor medicinal.

Son parientes cercanos de la cebolla, pero su formación es parecida a la del ajo. Crecen en una estructura similar a la de una cabeza compuesta por varias piezas.Tienen un sabor más delicado que las cebollas, pero se pueden usar de la misma manera.Su forma es alargada y la piel suele ser de color cobre, rojizo o gris.Existen dos tipos principales de chalotes: chalotes “verdaderos” y chalotes “falsos” (más grandes).Las chalotas verdes y frescas están disponibles en la primavera, mientras que las chalotas secas (piel seca y carne húmeda) están disponibles durante todo el año.Normalmente se pueden encontrar chalotas de 3 tamaños: pequeño, mediano y jumbo; este último es el tipo menos sabroso.Mientras más joven (más pequeño) es el chalote, más suave es su sabor. La chalota no se debe confundir con la cebolla verde o la cebolleta.(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});

Para empezar, este bulbo es rico en compuestos flavonoides y polifenólicos, incluso en mayor proporción que la cebolla o el ajo. También contiene fibra dietética, vitaminas como la vitamina C, la vitamina A, la vitamina B6 y el ácido fólico, y minerales esenciales como el potasio, el calcio, el fósforo y el manganeso.


Una porción de media taza de chalotas, cortada en cubos, tiene aproximadamente :

Calorías: 56Carbohidratos: 12 gGrasas: 0 gFibra: 5 gAzúcar: 6 gVitamina A: 832 mg (17.5%)Vitamina B6: 25 mg (12.5%)Vitamina C: 5 mg (10%)Manganeso: 25 mg (10%)Potasio: 234 mg (7.5%)

Nota: Los valores porcentuales (%) se indican para adultos o niños mayores de 4 años y están basado en una dieta de referencia de 2.000 calorías diarias. Estos valores diarios pueden ser más altos o más bajos en función de las necesidades individuales.


Quizás desconozcas que esta es un bulbo medicinal muy importante dentro del sistema ayurvédico y que se ha utilizado como remedio durante miles de años para tratar diferentes dolencias, tanto interna como externamente. La medicina Ayurveda asegura que los chalotes y las cebollas tienen un efecto natural de “enfriamiento” en el cuerpo, lo cual resulta muy beneficioso para reducir los procesos inflamatorios, los dolores musculares y la retención de líquidos.


Pero los beneficios saludables de la chalota son mucho más amplios. Hoy se sabe que su consumo puede ayudarnos a prevenir y curar enfermedades que van desde las reacciones alérgicas hasta el cáncer. Veamos qué nos dice la investigación científica sobre estas y otras propiedades medicinales.


Se cree que las chalotas contienen más antioxidantes flavonoides y fenólicos que otros miembros de su familia. Esto las convierte en uno de los mejores alimentos para reducir el daño de los radicales libres, fortalecer el sistema inmune y prevenir varias enfermedades crónicas. Sus antioxidantes sulfúricos, como el disulfuro de propilo alílico (APDS) y los flavonoides, como la quercetina y el kaempferol, son sus mejores aportes saludables. Estos compuestos se liberan durante el corte o la trituración, similar a lo que ocurre con el ajo.


Una investigación publicada en el Asian Pacific Journal of Cancer Prevention en el año 2012 mostró que el extracto de acetato de etilo (EEO, por sus siglas en inglés), presente en las chalotas y las cebollas, tienen potentes efectos inhibidores sobre la síntesis de ácidos grasos animales, lo que ayuda a frenar el crecimiento de las células cancerosas .


Así mismo, un gran estudio sobre la conexión entre la dieta y el cáncer, que siguió a 120 852 hombres y mujeres con edades comprendidas entre 55 y 69 años (durante 10 años), indicó que el consumo de verduras allium, como la chalota, podía reducir considerablemente el riesgo de cáncer de estómago, de mama y de colon . También se ha observado que el compuesto alicina, el cual se forma tras la liberación de los antioxidantes, puede prevenir el cáncer oral y de pulmón.


El consumo regular de chalotas nos ayuda a cuidar nuestra salud cardiaca de diferentes maneras.


Según una revisión realizada en 2013 por el Departamento de Biología Aplicada de la Universidad Politécnica de Hong Kong, la alicina puede tener acción protectora en el sistema cardiovascular, ya que ayuda a disminuir el nivel de especies reactivas de oxígeno y estimula la producción de glutatión (antioxidante más potente conocido hasta el momento) .


Así mismo, los compuestos de alicina se han vinculado a un mejor control de los niveles de colesterol y un mejor funcionamiento del sistema circulatorio, lo que ayuda a reducir la presión arterial alta y prevenir la aterosclerosis de forma natural. Se sabe que esta última es una de las principales causas de enfermedad coronaria, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares .


Por otro lado, las chalotas también son una buena fuente de potasio, electrolito que ayuda a regular los niveles de líquidos en el cuerpo y juega un papel esencial en el funcionamiento nervioso y muscular, incluyendo a uno de los músculos más importantes: el corazón .


Algunos estudios han encontrado que los EEOs presentes en las chalotas también pueden suprimir la acumulación de lípidos (grasas) en el cuerpo y ayudar a prevenir la obesidad . Dado que la obesidad está estrechamente relacionada con las enfermedades del corazón, la diabetes y el cáncer (los pacientes obesos tienen un riesgo elevado de desarrollar estas enfermedades ), comer estos bulbos de manera regular es una buena recomendación para prevenir la obesidad y sus complicaciones.


Los resultados de numerosos estudios han demostrado que las chalotas tienen notables efectos antialérgicos, lo cual se atribuye a sus propiedades antihistamínicas, antiinflamatorias y antioxidantes .


Al igual que el ajo y las cebollas, los aceites naturales de las chalotas producen reacciones bioquímicas que ayudan a combatir las infecciones causadas por virus, bacterias, e incluso por hongos comunes como la Candida .


La investigación ha descubierto que casi todos estos bulbos tienen poder alcalinizante y antibacteriano, ayudando a combatir cepas de bacterias resistentes y potencialmente mortales . En especial, se ha visto que la alicina ofrece protección contra una amplia gama de bacterias, incluyendo algunas que ya son resistentes a múltiples fármacos .


Se cree que las chalotas y el ajo, entre otros alimentos picantes, ayudan a eliminar los carcinógenos y las toxinas del tracto digestivo . También pueden estimular a las enzimas digestivas, sanar el intestino, reducir el estrés oxidativo dentro de los órganos digestivos y prevenir la inflamación asociada con alergias o sensibilidades alimentarias . En caso de no gustarte el sabor fuerte de las cebollas o el ajo, la chalota es una opción más suave que puedes incluir en tu alimentación regular para promover una mayor liberación de toxinas, especialmente para desintoxicar el hígado.


Se ha observado que dos de los compuestos fitoquímicos que se encuentran en los chalotes, el allium y el disulfuro de alilo, ayudan a regular los niveles de azúcar en la sangre, de ahí que se le atribuyan propiedades anti-diabéticas. Estos compuestos son capaces de estimular la producción de insulina en el páncreas, aumentar la cantidad de insulina total que circula por el torrente sanguíneo y por tanto, reducir los niveles de glucosa después de ingerir los alimentos .

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Como mencionamos al principio, las chalotas se pueden comer crudas (sabor similar a la cebolla roja) o cocidas. Lo más común es comerlas cocinadas al horno, glaseadas, caramelizadas, o incluso encurtidas en vinagre, pero lo cierto es que se pueden usar como sustituto en cualquier receta que normalmente lleve cebolla (aunque la intensidad del sabor será menor, hay una ventaja a tener en cuenta: comer chalota no te dejará mal aliento).


Preparar una chalota para cocinar en 2 pasos:

Corta ambos extremos y retira la piel.Separa los bulbos y córtalos cuidadosamente con un cuchillo afilado. Una chalota pequeña suele tener de 2 a 3 dientes, mientras que una chalota grande puede tener hasta 6 dientes; pica la cantidad de dientes que vayas a utilizar y guarda el resto en el refrigerador para futuras preparaciones.

En general, son una excelente adición a los platos salteados, ensaladas, sopas y guisos. Muchas personas acostumbran a incluirlas en la elaboración de salsas caseras, combinándolas al gusto con otros vegetales y frutas frescas; por ejemplo salsa de piña, jalapeño y chalota.


Las chalotas combinan muy bien con el sabor del ajo, el romero, el tomillo, el vinagre balsámico, el vino tinto y el aceite de oliva, así que no dudes en mezclar varios de estos ingredientes para preparar una salsa o adobo especial en tu cocina.


Otra recomendación consiste en usar los bulbos de chalote enteros, especialmente si los estás cocinando al horno (20 minutos). El resultado suele ser increíble; una vez que se atraviesa la capa más externa puedes disfrutar de una consistencia casi cremosa en el centro de la chalota.


Tips

Las chalotas tienden a ser dulces, por lo que usar 1 o 2 finamente picadas es más que suficiente para dar sabor a las recetas.Aunque se pueden caramelizar como las cebollas, las chalotas se cocinan y se desvanecen fácilmente. Es importante saltearlas a fuego lento durante pocos minutos, o corres el riesgo de cocinarlas demasiado; de ser así, el sabor resultante será amargo en lugar de dulce.Suelen combinar muy bien con platos que requieren vino blanco, crema y mantequilla.

Al igual que con la cebolla, la mayoría de las personas puede comer chalotas sin experimentar efectos adversos, sin embargo en algunos casos pueden ser difíciles de digerir y causar interacciones con algunos medicamentos, sobre todo si se ha mantenido un consumo abundante. Los efectos más comunes suelen ser:

Aumento de la acidez en personas con enfermedad de reflujo ácido (no suele ocurrir en personas que no padecen esta condición).Empeoramiento de los síntomas relacionados con el síndrome del intestino irritable (contienen carbohidratos FODMAP con el potencial de causar problemas digestivos cuando no se degradan adecuadamente en el intestino).Presencia de síntomas alérgicos (asma, erupciones en la piel, ojos rojos con picazón).

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Preparación del terreno. Antes de plantar chalotas es muy importante preparar el suelo. Las condiciones requeridas son muy similares a las del cultivo de cebolla o ajo: a pleno sol y en un suelo de pH neutro, crea una cama de tierra elevada, bien drenada y fertilizada con compost. Ten en cuenta que las chalotas tienen raíces poco profundas, por lo que el suelo debe mantenerse uniformemente húmedo y desherbado.


Siembra. Las chalotas pueden plantarse a partir de bulbos o semillas, sin embargo debido a la gran cantidad de chalotes que se obtienen de un solo bulbo, así como al mayor tiempo de crecimiento que se requiere al sembrar por semilla, la mayoría de los cultivadores prefiere el cultivo a partir de los bulbos. Para plantar la chalota:

Separa los bulbos y siémbralos individualmente en otoño, de 4 a 6 semanas antes de la primera helada. También se pueden plantar en primavera 2 semanas antes de la última helada; los chalotes de otoño serán más grandes y estarán listos para cosechar 2-4 semanas antes que los chalotes de primavera.Dado que estos bulbos tienen sistemas de raíces cortos, la profundidad de la raíz es un elemento crucial. Plántalos a 2-3 cm de profundidad, dejando entre 15 y 20 cm de distancia entre ellos.Si las temperaturas caen por debajo de 0 ° F (-18 ° C), cubre los chalotes con 15 cm de heno, o paja, después de la primera helada. Retira el mantillo en la primavera, cuando aparezca un nuevo crecimiento.La floración en las chalotas debe cortarse para permitir que la energía de la planta se utilice en la producción de los bulbos.Este cultivo raramente es dañado por plagas o enfermedades, pero puede ser afectado por caracoles, babosas, larvas, saltamontes, nemátodos, entre otros.

Cosecha. Los brotes de chalota se pueden cosechar cuando tienen 0.6 cm de diámetro, o cuando las partes superiores se han dorado y han muerto naturalmente (generalmente 90 días después de la siembra). Si decides esperar para obtener bulbos más maduros, reduce el riego unas pocas semanas antes de la cosecha para permitir que el bulbo forme una capa protectora.


Muchos productores de chalota usan las copas de hojas como una alternativa a las cebollas verdes o las cebolletas. Para ello es necesario esperar que las hojas superiores muestren un crecimiento sustancial, alrededor de 1 mes después de la siembra.


Después de la cosecha, separa los bulbos y sécalos en un área cálida bien ventilada para permitir que se curen, durante dos o tres semanas. Guarda algunos bulbos para la replantación a principios de la primavera.


Se cree que el origen de este bulbo milenario se ubica en Asia central o sudoriental, desde donde se propagó rápidamente a la India y otras regiones dentro del Mediterráneo oriental. Al parecer fue un ingrediente muy apreciado por los griegos y los romanos, quienes lo llamaban ascaloniae (derivado de la ciudad fenicia Ashkelon) y lo consideraban como un afrodisíaco natural. Se dice que Carlomagno ordenó que plantaran chalotas en los jardines de la cocina imperial durante los años 800.


Dependiendo de la región, la chalota suele tener diferentes usos tradicionales en la cocina o la medicina natural, por ejemplo:


India. Se utilizan en la elaboración de curries, encurtidos y diferentes tipos de sambar (plato típico a base de lentejas); también se han utilizado como remedio casero para el dolor de garganta, la hinchazón, las infecciones y otras dolencias comunes.


Irán. Conocidas como mousir, las chalotas son ralladas y mezcladas con yogurt; esto se sirve en casi todos los restaurantes como condimento para los kebabs a la parrilla. En todo el Medio Oriente se acostumbra a conservarlas en vinagre y utilizarlas para hacer diferentes platos amargos.


Sudeste asiático. (Vietnam, Tailandia, Camboya, Malasia, Filipinas e Indonesia). Comúnmente se comen crudas, fritas en aceite de coco (chips crujientes de chalota), o combinadas con ajo para usar a modo de condimento. A la hora de preparar encurtidos en vinagre, la chalota se suele acompañar con pepino.


Actualmente, los principales países productores son Francia, Países Bajos, Estados Unidos, Reino Unido, países del Sudeste asiático y África.


La chalota o chalote es una variedad de la familia de las Aliáceas, de ahí que sea una planta cercana a la cebolla, el ajo, el puerro, entre otros bulbos. Algunas de sus características principales son:

Planta perenne que puede alcanzar hasta medio metro de altura.Tallo verde y erecto, con hojas cilíndricas largas, huecas y finas; por lo general se desarrolla un tallo por cada bulbo.Bulbos pequeños que se desarrollan en racimos sobre una base común, muy similar a la planta de ajo.Flores pequeñas y moradas que crecen en una estructura de umbela. Teniendo en cuenta que la chalota se suele reproducir mediante la replantación de bulbos cosechados, esta planta ha ido perdiendo la capacidad de producir flores, o simplemente produce flores estériles.

 


¿Cuales son las principales variedades de chalota?


A continuación la clasificacion de las chalotas.


Las principales variedades de chalota que se cultivan alrededor del mundo se dividen en:


Variedades francesas. Casi todas las variedades francesas tienen piel de color marrón rojizo, carne de color rosa purpúreo y bulbos en forma de pera. Su sabor es una combinación sutil de cebolla y ajo.


Las chalotas grises. Son bulbos alargados de piel gris y carne fuertemente teñida de color violeta. Su sabor es muy fuerte, de ahí que sea una de las mejores chalotas para muchas personas. Un ejemplo de esta variedad es la chalota “Griselle”.


La chalota de Jersey. Tiene bulbos grandes y sabor menos fuerte.


La chalota mediana. Son bulbos redondos con piel de color amarillo-cobrizo y carne rosada. Su sabor es más suave que el de la chalota gris. Algunas variedades son Filer, Mikor y Arvro.


La chalota larga o alargada. Es un tipo de bulbo largo, también con piel de color amarillo-cobrizo y carne rosada, pero tiene un sabor ligeramente más fuerte que la chalota mediana. Algunas variedades de chalota larga son Jermor, Trégor, Longor y Jersud.


La chalota redonda. Su carne es más colorida y su sabor más suave en comparación con las chalotas medianas y alargadas.


Variedades holandesas. El sabor de las chalotas holandesas es más fuerte y parecido al de una cebolla, en comparación con otras variedades. Tienen piel de color amarillo-anaranjado y su pulpa suele ser de color amarillo a crema, con bulbos más redondas y pequeños. Algunas variedades holandesas populares son Dutch Yellow y Chicken Leg; se suelen almacenar bien durante períodos de tiempo más largos que las variedades francesas.


Variedades híbridas. A diferencia de otras variedades, los chalotes híbridos generalmente se cultivan a partir de semillas y se plantan en la primavera. Esto permite un mayor tiempo entre la siembra y la cosecha, entre 100 y 110 días. Disponibles en variedades rojas y amarillas, todas se almacenan mejor que las variedades no-híbridas. Prisma (color rojo), Matador (color rojo), Ambition (color rojo) y Saffron (color amarillo) son algunos híbridos populares.


Por lo general, la temporada alta de chalotas abarca los meses de verano, pero se pueden encontrar en grandes supermercados durante todo el año. Lo más importante para seleccionar una chalota sana es prestar atención a su apariencia; una buena chalota tendrá la piel lisa y unida al bulbo, no mostrará moretones ni brotes, se sentirá firme al tacto y estará seca pero no arrugada.


Luego de comprarlas, se deben almacenar a temperatura ambiente en un lugar fresco, oscuro y seco, con buena circulación de aire. En estas condiciones se mantendrán en buen estado durante varios días. Asegúrate de no empacarlas demasiado para evitar la proliferación del moho.


Aunque a veces se comercializan como tal, las cebolletas no son “chalotas verdes”. La característica más distintiva entre ambas se encuentra en su bulbo; las chalotas crecen en forma de racimo o cabeza, similar al ajo, mientras que las cebolletas tienen un solo bulbo, como el de una cebolla común, pero mucho más pequeño.


¿A que se debe el sabor de la chalota?


El sabor de las chalotas se describe a menudo como “más dulce y delicado” que el sabor de una cebolla, y menos picante que el ajo. Se pueden incluir en numerosa recetas, especialmente en salteados, asados, sopas, ensaladas, etc.

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