Coco rinoceronte(Pudischnus agenor  Olivier): una plaga potencial del cultivo caña de azúcar

El cultivo de caña de azúcar (Saccharun officinarum, L.), desde la siembra hasta la cosecha, es colonizado por una gran cantidad de insectos.  Sin embargo, como en cualquier agroecosistema, no todas las especies de insectos que se alimentan de las plantas tienen similar categoría, ya que sus daños no siempre tienen el mismo grado. El coco rinoceronte (Pudischnus agenor  Olivier) perteneciente a la familia Scarabaeidae, sub familia Dynastinae del orden Coleoptera, es una especie residente del cultivo caña de azúcar. En el período lluvioso y bajo condiciones favorables ocasiona gran daño debido a que aumenta sus niveles poblacionales en su fase adulta, por esta razón puede catalogarse como un insecto plaga potencial. El coco rinoceronte es conocido también como aserrador de la caña, escarabajo rinoceronte, coco cachudo, rempuje, cucarrón de invierno, cocacho, ronrón cornudo y escarabajo cornudo de la caña.

Distribución geográfica: ha sido reportado en todas las zonas agroecológicas donde se produce el cultivo de caña de azúcar, Brasil, Colombia, El Salvador, Guatemala, México, Panamá y Venezuela.

Ciclo biológico, comportamiento y descripción: aunque el coco rinoceronte presenta una larga historia como insecto plaga potencial en mucho lugares, es notoria la ausencia de estudios básicos sobre su biología y ecología poblacional que permitan entender de forma precisa su comportamiento en campo. La poca información existente sólo se limita a eventos temporales de importancia agrícola. El insecto presenta un ciclo de vida anual con metamorfosis completa, es decir presenta cuatro fases biológicas denominadas huevo, larva, pupa y adulto. Algunos autores han indicado una duración que oscila entre 230 y 345 días, dependiendo del lugar geográfico donde se desarrolle.

Duración en días del ciclo de vida del coco rinoceronte

Fases biológicas

Número  aproximado de especímenes Duración (días)

Mínimo

Máximo

Promedio

Huevo

100

11 18

14,5

Larva (Instar I)

54

18

27

22,5

Larva (Instar II)

41

21 32

26,5

Larva (Instar III) 32 95 140

117,5

Pre-pupa

21

18 25

21,5

Pupa

16

22 34

28

Adulto

35

45 69

57

Total

230 345

287,5

– Fase Huevo: se desarrolla luego de que los adultos copulan en el túnel que han hecho en el tallo de la caña de azúcar. La hembra coloca los huevos individualmente, para ello elije suelos ricos en materia orgánica, residuos de cosecha descompuestos o en cañamelares viejos. Los huevos son esféricos y de color perlado. La duración aproximada de esta fase es de 14,5 días. 

– Fase Larva: se desarrolla en el suelo una vez que el huevo eclosiona, pasa por tres instares o períodos y puede durar entre 134 a 199 días. La larva, al completar su desarrollo, es un gusano de color blanco amarillento, de aproximadamente 7 cm de largo por 2 cm de ancho, la cabeza es de color marrón y el cuerpo a veces está cubierto por una fina pelusa de color rojo.

Posee tres pares de patas progresivamente alargadas, dobladas hacia al abdomen y encorvadas en forma de C. A diferencia de otras larvas de coleópteros, éstas únicamente se alimentan de material vegetal en descomposición, lo cual podría contribuir con la fertilidad química del suelo al mineralizarse la materia orgánica.

– Fase Pupa: cuando la larva alcanza su máximo desarrollo (3er instar o período) comienza la construcción de una cámara pupal  en un suelo rico en humus o en intersticios (resquicios, grietas) de bagazos de caña descompuestos a una profundidad que va de 15 a 25 cm. Ahí pasara al estado de pupa. La pupa es tipo exarata (extremidades y alas libres) con un cuerpo robusto, ovalado y alargado de color amarillento pardo. Los machos tienen mayor tamaño que la hembra.

– Fase Adulto: es un escarabajo grande de color negro o pardo oscuro brillante. Mide aproximadamente 4,5 cm de largo y 2, 15 cm de ancho. El macho tiene en la cabeza un cuerno recurvado hacia atrás, y otro en el pronoto (placa dorsal del protórax de los insectos), bifurcado y dirigido hacia adelante. Ambas protuberancias varían en forma y tamaño según el desarrollo morfológico del insecto. En esta fase la hembra es de menor tamaño y carece de cuernos. Con respecto a su comportamiento, una vez iniciado el período lluvioso, el suelo se ablanda y emergen los adultos en grandes cantidades. La actividad de los adultos es principalmente durante la noche, siendo el macho, frecuentemente, quien realiza los túneles en el tallo de la caña. Una vez realizado el túnel se coloca en la entrada del mismo y libera un olor penetrante conocido como feromona que atrae a los adultos de ambos sexos. El túnel es utilizado como fuente de alimento, vivienda y sitio de apareamiento.

Daño e incidencia en campo: la larva del coco rinoceronte raramente ha sido observada destruyendo las raíces de los tallos de caña u otro cultivo similar, por lo que se le podría considerar no dañina para el cultivo. El daño más grande es causado por el adulto que puede atacar al cultivo cuando éste tiene entre 2-7 meses. Normalmente, el ataque se inicia en los bordes o primero surcos de siembra de los tablones (lotes) de caña y puede generar altas poblaciones que van disminuyendo a medida que se avanza en el interior del tablón. Durante la noche, el adulto del coco rinoceronte se posa desde el medio al tercio superior del tallo, haciendo un gran orificio de entrada, rodeado de material vegetal desmenuzado. Normalmente los túneles son abiertos a lo largo de los tallos gruesos (pueden alcanzar de 2-3 entrenudos) y generalmente se puede encontrar de 1-2 adultos de coco rinoceronte (macho y hembra) normalmente. Los adultos se alimentan de la pulpa suculenta de la caña, adicionalmente el túnel es una puerta de entrada a varios microorganismos patógenos, como hongos y bacterias (Metamasius hemipetrus y Xyleborus affinis) que causan la descomposición del tallo y que al mismo tiempo atraen a otros insectos coleópteros. Los tallos de caña al ser dañados por la perforación, cuando no son tumbados por el viento, generalmente se les muere su parte superior, y por debajo de la parte afectada se observan abundantes brotes laterales, que disminuyen el rendimiento de la caña o no llegan a cosecha.  En evaluaciones de campo realizados en tablones de caña se han detectado daños por adulto por el orden de 3 a 20%  de tallos perforados en el período de mayor incidencia. Igualmente se ha observado el ataque de adultos en caña de dos meses. La perforación causada por el insecto afecta la base de los brotes jóvenes, cogollos o primordios  de la caña, los cuales se secan y finalmente mueren. A pesar de que éstos son sustituidos por otros brotes nuevos, se provoca un notable atraso en el crecimiento uniforme de la caña y algunas veces es necesario resembrar las áreas afectadas. Con respecto a la incidencia del coco rinoceronte en los primeros meses, se han reportados daños que oscilan entre 25 a 30% en zonas cañeras.

Manejo y control integrado: está basado principalmente en la fase biológica del insecto que causa el daño, la fenología del cultivo, el muestreo y el umbral de control. Debido a que el insecto presenta una asociación con el período lluvioso, el monitoreo poblacional inicia con el mismo. Para ello, se evalúan 12 puntos de monitoreo por tablón de caña distribuidos equidistantemente (cuadrícula). En cada punto se seleccionan 10 tallos de caña y se cuantifica el número de tallos dañados. El porcentaje de infestación del insecto en cada tablón se obtiene a través de la relación del número total de tallos dañados entre total de tallos evaluados expresado en porcentaje. Es importante destacar que en algunos países como Venezuela no se han reportado aún las pérdidas económicas ocasionadas por el daño del coco rinoceronte adulto. El umbral de control nominal es de 10%, cuando el valor es superior se debe iniciar e integrar inmediatamente medidas de control como las que se describen a continuación. Es importante resaltar que una medida preventiva adicional es la capacitación constante del personal de campo para que puedan reconocer oportunamente el daño e iniciar las medidas de control en el momento más apropiado.

– Control físico preventivo: a través de labores mecanizadas se deben recolectar los restos de cosecha y quemarlos para eliminar la fuente de alimento de las larvas que se encuentran en el suelo. Otra medida es la renovación de tablones con alto grado de infestación a través de la mecanización profunda (rastra y subsolado), con el fin de exponer los huevos y las larvas al sol y a los enemigos naturales.

– Control cultural: recolección manual de los adultos durante el día. Para esto se localizan los tallos dañados, se golpean y una vez que los cocos salgan deben ser eliminados. No obstante, esta práctica es poco eficiente y costosa debido a la gran cantidad de mano de obra que hay que contratar.

– Control etológico: trampas de luz colocadas en los campos más afectados, ya que los adultos acuden numerosamente hacia las luces durante la noche. En Colombia existe una variante denominada trampa con luz negra, la cual ayuda a la captura nocturna de adultos, cuando se encuentran volando muy activos. En ese país también se fabrican trampas con canoa de la planta conocida como bambú (Bambusa sp.) de la familia Poaceae, a las cuales se les introduce un pedazo de bagazo o caña machacada en proceso de fermentación, siendo muy atractivos para capturar a los adultos.

 

– Control biológico: aplicación del hongo entomopatógeno Metarhizium anisopliae en áreas del suelo infestadas con larvas de coco rinoceronte. También pueden usarse predadores naturales de los adultos, como garzas y sapos, parásitos como la avispa Campsomeris servillei de la familia Scoliidae, cuya hembra adulta busca en el suelo y paraliza la larva del coco y luego la utiliza como alimento para sus crías. Estas crías se desarr

ollan externamente (ectoparásitos) hasta alcanzar su estado de pupa, causando al mismo tiempo la muerte de su huésped.

 

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