Conservación de recursos

Recurso

Es cualquier elemento o parte del ambiente que el hombre pueda utilizar para satisfacer sus necesidades primarias o secundarias. El término se refiere no sólo a los materiales brutos en la naturaleza (minerales, agua, aire, suelo, bosques, combustibles…) sino al ambiente en su totalidad.

 Valor del recurso

Puede tener valor múltiple, económico, recreativo, estético o científico. Por ejemplo, los pastos y los bosques, además de su valor para el ganado, son soporte de la vida silvestre, protegen al suelo contra la erosión, manteniendo su productividad y garantizan cursos de agua. Los pastos, además del valor económico, tienen valor estético, recreacional y científico. Por esta razón, los usos múltiples del recurso deben ser considerados al tomar la decisión sobre su uso.

Necesidad del hombre por recursos

Ciertos recursos son necesarios para la existencia del hombre (grasas, carbohidratos, proteínas, vitaminas, minerales, agua, aire, calor, vivienda, vestido). Hoy en día las necesidades son las mismas, pero el incremento de la población y el agotamiento de los recursos naturales ha hecho que se incorporen una categoría secundaria de necesidades, que incluyen materiales o fuentes que provean grandes cantidades de los primeros, tal es el caso de los fertilizantes, que ayudan a incrementar la productividad agrícola. Adicionalmente, el hombre tiene una amplia gama de deseos por recursos materiales, experiencias o espacios, necesarios para hacer la vida más agradable y todo esto ha hecho que la demanda por recursos en los últimos años haya aumentado ampliamente.

Conservación

La conservación es un concepto amplio. En términos generales  involucra varios aspectos, tales como, el uso racional de los recursos y el medio ambiente en general, el uso ordenado y eficaz de los recursos, la eliminación del despilfarro económico y social y la elevación al máximo de las ganancias sociales netas a lo largo del tiempo. En contraposición, el deterioro de los mismos, conduce a su transformación, de manera que pierden su valor de uso.

Objetivos de la conservación

  • Preservar: es la preservación de ciertas áreas o recursos en una condición intocable, bien sea por su interés científico, atractivo estético o valor recreacional (preservación del agua en cuencas altas).
  • Mantener: mantenimiento de la calidad de los recursos para una producción sostenida en el tiempo (aplicación de fertilizantes).
  • Mejorar: implica elevar la capacidad productiva, el valor económico, estético o recreativo del recurso (incorporación de tierras áridas a la agricultura mediante el riego).
  • Restaurar: áreas degradadas pueden ser reforestadas y descontaminadas. Este objetivo está muy ligado a la factibilidad económica y social, pues amerita mucho esfuerzo. Se dice que la restauración sólo es factible, mientras las especies sean protegidas y la diversidad de vida sea mantenida.

Conflictos de la conservación

  • El largo y corto plazo: el crecimiento de poblaciones por encima de su capacidad de recursos naturales, crea un continuo estado de crisis que incide en que siempre se encuentren necesidades inmediatas expansivas, con el costo de la productividad y ambiental futura. Por ejemplo, las crisis políticas, reales o creadas, que autorizan la destrucción de recursos como una forma transitoria de lograr una meta militar o fortalecer el tesoro público.
  • Intereses individuales o sociales: frecuentemente es considerado como esencial la supervivencia o el enriquecimiento individual o de un grupo de individuos, los cuales para obtener ganancias o provechos inmediatos pueden perjudicar la futura productividad de un área de tierra, paisaje, bosque o especie animal.
  • Aspectos tecnológicos: el desarrollo de la tecnología es, la mayoría de la veces, el origen de muchos conflictos en la conservación. Puesta al servicio de la sociedad, representa un gran beneficio, pero también puede ser el mayor peligro para la destrucción de los recursos.
  • El modo de producción: es el origen, sin lugar a dudas, de todos los conflictos de la conservación. En el caso de ser capitalista, basada en la explotación del hombre por el hombre, se fundamenta en el beneficio individual sobre el beneficio social. La conservación propugna por sistemas de producción socialistas en los cuales no exista la propiedad individual. En muchos países desarrollados hay un despilfarro de los recursos que caracteriza a la sociedad de consumo y en los subdesarrollados, el estado de pobreza crítica de los habitantes, les obliga a pensar sólo en la sobrevivencia diaria más que en el bienestar futuro.

Uso de recursos globales: se refiere a aquellos recursos utilizados en común, como la atmósfera y los océanos. La contaminación del aire por los vehículos automotores que afecta a los ciudadanos en general, la destrucción de la capa de ozono por la desmedida emanación de gases provenientes del sector industrial, la destrucción de la selva amazónicas que afecta la temperatura del planeta, la contaminación de los océanos. En estos casos se requiere un control por encima de las fronteras de cada país.

Desarrollo de la conservación

La historia de la conservación transcurre paralela con la historia del hombre. Sin embargo, el uso de la palabra en el contexto contemporáneo es relativamente reciente.

Algunos autores señalan que en la antigüedad, el hombre vivía en equilibrio con la naturaleza, desarrollando prácticas que tendían a la conservación del ambiente, muchas veces por motivos religiosos o místicos. Sin embargo, hay teorías que sostienen que la sobrevivencia del hombre primitivo se debió más al bajo desarrollo de las fuerzas productivas y a las bajas densidades de la población. Ciertamente a través del uso del fuego el fuego primitivo causó grandes cambios al ambiente, los cazadores primitivos  causaron la desaparición de algunas especies silvestres como la destrucción de los búfalos en Norteamérica, la agricultura y el sobrepastoreo en Europa, también causaron deterioro de las áreas explotadas. Entre las prácticas conservacionistas figuran los tabúes religiosos que permitieron la conservación de especies animales y las sanciones religiosas que previnieron la destrucción de bosques y montañas sagradas. El uso de fertilizantes orgánicos es de origen primitivo. En la biblia se citan mandatos sobre la explotación de la tierra de corte conservacionista. Los incas, los mayas y los fenicios desarrollaron terraceos de los terrenos que permitieron el desarrollo de una agricultura de riego en fuerte pendientes, sin problemas de erosión. La creación de reservas o cotos de caza son típicas de culturas primitivas. Países de Europa Occidental, China y Japón, son países que han mostrado gran habilidad en la conservación del suelo por milenios desarrollando una agricultura de paisajes y orgánica. 

En el mundo contemporáneo, la conservación se caracteriza por una expansión creciente del papel del gobierno en proteger el ambiente y un aumento del interés público en ofrecer apoyo para este proceso. Surgen los ministerios del ambiente y los consejos nacionales de calidad ambiental para regir las acciones y políticas nacionales ambientales. Sin embargo, los problemas de la conservación se escapan del control de un solo país, planteándose la necesidad del enfoque internacional para el control del uso de materiales radioactivos, metales pesados, pest icidas, derrames petroleros, entre otros.
Hay que señalar que se han manifestado dos corrientes extremas, la utilitarista que persigue el máximo beneficio económico del individuo en el corte plazo en detrimento del bienestar futuro al largo plazo y la proteccionista que enaltece el paisaje y los valores estéticos de los recursos y su resguardo en pro de las generaciones futura, ignorando el valor económico inmediato de los recursos. La primera conduce en muchas ocasiones a la sobreexplotación de los recursos, mientras la segunda a su subutilización.

Criterios de clasificación de los recursos

Quizás uno de los principales criterios utilizado para clasificar los recursos con fines de conservación es la renovabilidad del recurso. Las clasificaciones tradicionales hablan de recursos renovables y no renovables.

Sin embargo, la renovabilidad de un recurso es relativa porque va a depender del tiempo de ciclo requerido para remplazar la cantidad equivalente que ha sido usada. Hoy se sabe que un recurso renovable puede pasar a no renovable cuando se excede la capacidad del ciclo. Una especie silvestre puede desaparecer o extinguirse, si no se toman las debidas precauciones en su explotación, a pesar de su habilidad de regeneración.

Otro criterio a considerar el la existencia de la zona crítica, rango más o menos definido de tasa de uso bajo las cuales un decrecimiento en flujo no puede ser revertido económicamente. Un ejemplo puede ser la existencia de una zona crítica en un suelo, determinada por las limitaciones de su profundidad efectiva, las cuales al aflorar por erosión pueden disminuir categóricamente la producción agrícola. Otro ejemplo son los ríos cuya suplencia de agua puede disminuir en cantidad y calidad por sedimentación o contaminación de sus cauces.

Ambos criterios determinan la forma de administración de los recursos y van a depender de la tecnología existente para el momento de su uso.

La disponibilidad del recurso en diferentes o iguales espacios o intervalos de tiempo, es un criterio que sirve para separar categorías de recurso ligados al clima (energía radiante, precipitación, temperatura, vientos, corrientes de agua).

La mutalidad o cambios químicos diferencian a aquellos recursos que puedan ser almacenados a largo plazo sin que pierdan su valor (metales, maderas), de los que deban ser utilizados a corto plazo (alimentos, agua potable).

La posibilidad de nuevo uso, agrupa una categoría de recursos que puedan ser reutilizados y en otra que pierden su valor una vez aprovechados.

Relacionada con los dos últimos criterios está la tasa de consumo con el uso, hay recursos que pueden ser usados infinitamente sin desgastarse (oro, piedras preciosas), mientras que otros son rápidamente consumidos al usarse (combustibles).

La intervención del hombre o no en su formación, los categoriza en naturales y culturales.

Otro criterio es la susceptibilidad del cambio en las tasas de disponibilidad por acción del hombre permite diferenciar una categoría de recursos que el hombre puede manejar o controlar (mejoramiento genético de especies) de otra cuya disponibilidad se escapa a la acción del hombre (clima).

Uno de los criterios más importante puede ser que la productividad sea susceptible a ser aumentada, mantenida o disminuida por el hombre que implica la posibilidad de hacer variar su productividad para su provecho o por el contrario de disminuirla o agotarla de no tomar las debidas precauciones (suelo, flora, fauna).

Finalmente, la procedencia y/o dependencia de uno de otro, orienta sobre el enfoque ecológico que debe prevalecer en el uso de muchos recursos y la cantidad del recurso, agrupa determinados recursos que aun cuando son de carácter vital para el hombre, como el aire, no tienen valor económico, por su abundancia en la naturaleza.

Clasificación de recursos con fines de conservación

Se pueden diferenciar tres grandes clases de recursos, naturales, culturales y humanos que corresponden a los factores de producción, tierra, capital y trabajo. Según procedan o dependan o no de unos o de otros, se clasifican en primarios o secundarios. Esta clasificación va a depender del objetivo y punto de vista del investigador, pues tanto en el sentido físico, como el económico la mayoría de los recursos dependen unos de otros.

Cuando se analizan económicamente, los recursos se clasifican en base a su renovabilidad en:

Recursos de fondo, cuyas existencias físicas totales son relativamente fijas y no renovables. Dentro de estos están los que se agotan o modifican químicamente con el uso (petróleo y sus derivados, gases, turba, carbón) y los que se consumen muy lentamente con el uso y son susceptibles de nuevo uso (oro, metales, arcillas, rocas). 

Recursos fluidos, en los cuales las diferentes unidades del recurso se hacen disponibles para su uso en diferentes intervalos de tiempo. Son renovables, pero hay que usarlos a medidas que se presentan y el no hacerlo produce una pérdida permanente del valor que pudiera haber tenido (agua de lluvia, luz del sol, mareas). Pueden ser de dos clases, los primeros en los cuales la acción humana en un intervalo no afecta significativamente el flujo en intervalos futuros (radiación solar, vientos, mareas) y los segundos donde se puede decrecer o incrementar las tasa futuras de uso, y pueden tener zona crítica (ríos, lagos) o no (precipitación).

Recursos compuestos, en los cuales se combinan algunas características de las clases anteriores y comprende los recursos:

  • Biológicos: son fluidos porque pueden ser reemplazables con el tiempo, siempre que se tome el cuidado de conservar y usar la existencia de la simiente necesaria para cada generación, pero en un momento dado también pueden ser tratados como recursos de fondo, pues pueden ser usados o explotarse hasta reducirse mucho o impedir la producción futura. A diferencia de los recursos de fondo y fluidos, la productividad de esta clase de recursos puede ser disminuida mediante la explotación, mantenida a su nivel actual o aumentada por la acción del hombre (cultivos, bosques, pastos, ganado, animales).
  • Suelo: representa una combinación de recursos de fondo, fluidos y biológicos. Un agricultor puede explotar o destruir un fondo de fertilidad acumulado en períodos de varios siglos. Puede usar su tierra de tal modo que aprovecha sólo el flujo anual de fertilidad creada por la acción de las raíces de las plantas, las soluciones contenidas en el suelo y los organismos que liberan deferentes nutrientes para uso posible de las plantas, o puede desarrollar un programa de reforzamiento del suelo (uso de leguminosas, estiércol y abono vegetal) que intensifique la acción de las raíces de las plantas y los microorganismos del suelo para reforzar la capacidad productiva de la tierra.
  • Las mejoras hechas por el hombre: representan una clase especial de recursos en tierra por cuanto no son naturales. La mayor parte de las construcciones, calles, embalses y otras mejoras análogas tienen una vida económica previsible. Pueden ser tratadas como el recurso suelo, pues su productividad en cualquier período dado puede ser adversamente afectada por una acción abusiva o destructora, pero con una buena administración y la aplicación oportuna de gastos para mantenimiento, reparación y mejoras, puede reforzarse su productividad a largo plazo en for ma sostenida.

Aspectos económicos a considerar en el uso racional de los recursos

La conservación y el uso prudente de un recurso a lo largo del tiempo difieren con cada tipo de recurso.

La conservación de recursos de fondo requiere la distribución de las existencias relativamente fijas de dichos recursos en un largo períodos, que implica una reducción de la velocidad de desaparición o consumo y un aumento proporcional del excedente no usado que queda al final de un período determinado.

En cuanto a los fluidos, salvo los que sean almacenables, hay pocas posibilidades de ahorro para uso futuro, entonces las buenas prácticas de conservación requieren la eliminación del derroche económico y social resultante de no usar estos recursos y el máximo uso económico practicable en las circunstancias existentes.

El uso conservacionista de los recursos biológicos, del suelo y de las mejoras hechas por el hombre, requiere prácticas que rindan la distribución neta más alta, a lo largo del período de planeamiento de cada operador y al mismo tiempo mantener o mejorar su capacidad productiva.

En la conservación del recurso suelo, con una administración adecuada la mayor parte de los recursos puede ser usados y conservar aun su capacidad productiva por mucho tiempo. Por el contrario, un uso inadecuado puede conducir al deterioro del recurso o disminución de la capacidad productiva, reflejada en erosión; disminución de la fertilidad química; disminución en la capacidad de suplir agua y aire; resistencia al desarrollo radicular; resistencia a la emergencia de las plántulas o tener altas concentraciones de elementos tóxicos.

Ing. Agr. Onelia Andrade (MSc., PhD)

Bibliografía consultada:

Enciclopedia Británica. 1989. Macropedia (5):44-45 p.
Barlowe, R. 1968. Economía de la utilización del suelo. 306 p.
Páez, M. 1986. Manual de Conservación de Recursos Naturales. UCV. Facultad de Agronomía. 420 p.
Wantrup, S. 1979. Resource conservation. Ecnomics and policies. Division of Agricultural Sciences. Third Ed. 356 p.

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