Control de Malezas en Cultivos Hortícolas

Las áreas destinadas para la producción de cultivos hortícolas, por lo general, son reducidas en comparación con las destinadas para el cultivo de granos. Por ello, es necesario llevar un adecuado manejo de los posibles organismos que pueden afectar el rendimiento de los cultivos de hortalizas, donde se debe destacar el manejo de especies consideradas malezas, las cuales compiten con el cultivo por nutrientes, agua, luz, espacio e incluso algunas tienen efectos alelopáticos que impiden el desarrollo normal del cultivo.

De acuerdo con Pimentel (2009), las mermas potenciales que pueden causar las malezas sobre el rendimiento de los cultivos pueden llegar hasta un 13 %. El número de especies consideradas como malezas es de alrededor de 8, 000 especies, pero sólo 200 de ellas son reconocidas de importancia económica a nivel mundial. Las malezas no solo compiten con el cultivo, reduciendo la calidad  de  los  productos  cosechados en cuanto a tamaño,  sino que también son hospederos de plagas y enfermedades que disminuyen el valor comercial de los cultivos hortícolas. Aunado a los problemas anteriormente descritos, altas densidades de malezas entorpecen las labores que se realizan a lo largo del cultivo y en la misma cosecha, encareciendo aún más el valor de los productos por una mayor cantidad de mano de obra y/o productos empleados para su control.

Período crítico de competencia

El período crítico de competencia para cualquier cultivo suele definirse como el lapso de tiempo en el que dicho cultivo debe permanecer libre de cualquier competencia con otras especies vegetales; visto de otro modo es el período en el cual se deben enfocar los mayores esfuerzos para el control de malezas del cultivo. El periodo crítico de competencia se centra sobre todo en la etapa inicial de desarrollo de los cultivos hortícolas debido al crecimiento lento que se da inicialmente, lo cual las hace menos  competitivas con las malezas  que se caracterizan  por un  crecimiento inicial  bastante  acelerado.  Se  considera de  manera general que este periodo crítico de competencia para la mayoría de las hortalizas es igual al primer tercio de la fase de crecimiento vegetativo, pero este varía de acuerdo a la morfología del cultivo, tasa de crecimiento y desarrollo, densidad de siembra y especies de malezas presentes.

En el tomate trasplantado el periodo crítico de competencia va de 30 a 45 días después de la plantación; sin embargo, si es sembrado de forma directa en campo este periodo se prologa hasta los 63 días. En el cultivo de pimiento este periodo es de 60 días después del trasplante y para el repollo o col es de 49 hasta 63  días después del trasplante. En el caso de la cebolla y el ajo es necesario mantener libre de malezas durante todo el crecimiento vegetativo debido a que son extremadamente susceptibles a la competencia de las malezas, aunque se ha reportado para cebolla un período crítico de competencia de 32 a 56 días.

Para el cultivo de pepino es necesario mantenerlo libre de malezas de 30 a 40 días después de su plantación.

Manejo Integrado de Malezas

Existen varios factores que se deben conocer o manejar para hacer un buen Manejo Integrado de Malezas (MIM). Inicialmente se debe evitar la diseminación de semillas de malezas a través de la maquinaria utilizada para las labores del cultivo o la misma cosechadora. El manejo integrado de malezas incluye la prevención, manejo y control. Los conocimientos básicos para un manejo de malezas de manera integral considera los siguientes aspectos:

  1. Identificación de las malezas y su nivel de infestación.
  2. Biología y ecología de las especies de malezas predominantes.
  3. El efecto competitivo y los umbrales económicos de las especies de malezas predominantes.
  4. Métodos de control técnicamente efectivos, económicamente viables y seguros para el ambiente.

 

Labores preventivas.

La prevención es un componente muy importante del MIM. El uso de semilla certificada libre de malezas y la limpieza de la maquinaria son prácticas necesarias para evitar la proliferación de una mayor cantidad de semillas de malezas dentro de los terrenos agrícolas. Otras labores a tener en cuenta son las siguientes:

Preparación del terreno.

Siempre que las malezas perennes predominen, lo mejor será labrar de tal manera que las raíces, rizomas u otros órganos subterráneos queden fuera de la superficie, con la finalidad de que se sequen con el viento y el sol. El paso de rastra se recomienda cuando los rizomas son menores de 5 cm de longitud o en terrenos con suelos de textura ligera. La labranza debe ser tan profunda como se lo permita el equipo en suelos de textura pesada, y algunas veces un solo pase del arado o rastra no suele ser suficiente para lograr ese máximo de profundidad. Por otra parte, se debe procurar dejar un suelo desmenuzado para evitar una desuniformidad en la germinación de las semillas.

La solarización del suelo.

Este método es efectivo para el control de malezas, seguro para el operador y compatible con el medio ambiente. Consiste en utilizar filmes de polietileno transparentes o negras para cubrir el suelo húmedo por un periodo de 30-45 días antes de la siembra. Se suele utilizar durante las épocas más cálidas del año (temperaturas de 35-40 °C) y de mayor radiación solar. Además puede ser económicamente rentable si se reutilizan los filmes de polietileno.

Esta práctica normalmente incrementa la disponibilidad de nutrientes del suelo para las plantas cultivables y combinado posteriormente con la utilización de acolchado reduce con eficacia la población de malezas durante 7 meses.

Control físico.

Incluye los métodos o procedimientos de arranque manual, escarda con azadón, corte con machete u otras herramientas y labores de cultivo. Además, dentro de este se encuentran las siguientes prácticas:

Rotación de cultivos. Normalmente ciertas malezas están adaptadas al ambiente creado por un cultivo en particular. El monocultivo tiende a aumentar la población de las malezas bien adaptadas a este ambiente. La rotación de cultivos incluye a cultivos morfológica y fisiológicamente diferentes, lo que ayuda a romper el ciclo y adaptación de algunas especies de malezas. Este método consiste en que el cultivo de hortalizas se rote con especies de gramíneas o leguminosas de rápido crecimiento.

Densidad del cultivo. Una medida importante es tener una alta población de plantas del cultivo y un espacio correcto entre surcos. Generalmente todos los espacios dejados entre plantas son ocupados por malezas, cuya reproducción será un depósito de semillas y un factor importante para su esparcimiento. Esta práctica es además una garantía de la capacidad que tendrá el cultivo para competir con las malezas, aun cuando el ciclo de la maleza sea de emergencia temprana.

Acolchado. Algunos materiales para realizar el acolchado de cultivos hortícolas han sido los filmes plásticos o residuos vegetales (generalmente de la cosecha anterior). Además de evitar la emergencia de las malezas, ayudan a conservar la humedad por un mayor tiempo. Un caso particular es el de la maleza Cyperus rotundus, la cual es capaz de atravesar los acolchados plásticos; por lo tanto los desyerbes manuales son necesarios. Por otra parte, algunos residuos de cultivos de cobertura contienen compuestos alelopáticos, que suprimen el crecimiento de otras plantas, pero su uso debe ser controlado ya que el efecto alelopático puede además ser ejercido sobre algunos cultivos susceptibles. La mejor forma de aprovechar la alelopatía es segar o pulverizar los residuos.

Control químico.

Aunque la gama de herbicidas altamente selectivos es limitada, hay algunos que pueden ser útiles para ciertas hortalizas. De hecho, las siembras directas requieren un temprano manejo de malezas, que sólo es posible con el uso de estos herbicidas. Estas sustancias deben ser aplicadas a lo largo del surco de cultivo en bandas con un ancho de 20 cm. La aplicación en bandas reduce hasta en un 75 % el consumo de herbicidas.

Con la aplicación en bandas, las malezas a lo largo del surco son eliminadas y las que quedan entre surcos se eliminan mediante labores mecánicas tempranas del cultivo. Los herbicidas tienen un rango limitado de control, por lo que es muy importante la identificación de las malezas presentes y de ser necesario, se deberá aplicar dos herbicidas en mezcla con diferente espectro de control de malezas. Antes de emplear un herbicida deberán hacerse pruebas en pequeños lotes sobre su efectividad y selectividad bajo las condiciones predominantes.

Control de malezas en hortalizas

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