Cultivo de melón a campo

Cultivo de melón a campo

En este informe se brindan detalles acerca de la época y forma de siembra del melón, cómo algunas recomendaciones respecto al control de malezas, riego y fertilización del mismo.

Época de siembra
Por ser una especie que requiere de climas cálidos y secos para su crecimiento y desarrollo, la siembra del melón se debe realizar en época donde no exista peligro de ocurrencia de heladas y cuando la temperatura media sobrepase los 12 º C.
Un factor importante para la implantación del cultivo es la temperatura adecuada del suelo que facilite la germinación. Resultados experimentales han demostrado que a temperatura de suelo de 15 º C la emergencia de las plantas se produce a los 15 días. A mayor temperatura la emergencia ocurre en menor tiempo (a 20 º C tarda 7 días y a 25 º C, 5 días). Valores térmicos inferior a 15 º C retardan la emergencia.

Siembra
Generalmente la siembra se realiza en forma directa, en líneas sobre camellones y a golpe. La densidad de siembra depende del tipo de suelo, utilización o no de riego, maquinaria disponible, porte del cultivo, entre otros factores.
Las distancias entre líneas o camellón más utilizado son de 2 m de 1 m entre golpes (2 a 3 semillas por golpes). La profundidad de siembra adecuada es de 2 a 3 cm.
Una técnica poco utilizada, que sin embrago aporta excelente beneficio, es cubrir los lomos con mulching de plástico, antes o después de la siembra. Investigaciones realizadas sobre este tema muestran diferencias significativas sobre el crecimiento con el uso de mulch, lográndose mayor vigor y largo de guía principal; como así también de un mayor porcentaje de floración y menor porcentaje de plantas virósicas.
El uso de mulch favorece también la producción, con un mayor números de frutos por planteas y de mayor peso promedio. Mejora la calidad disminuyendo la podredumbre y rajado de los frutos y fundamentalmente aumentando el contenido de sólidos solubles, mayor porcentaje de azúcar. Resulta muy eficiente en el control de malezas y favorece al mantenimiento de la humedad por mayor tiempo. Es decir, con el uso de mulching en la producción de melón se pueden obtener plantas más vigorosas, más prolíficas y precoces.

La semilla de melón no presenta dormición. En buenas condiciones de mantenimiento conserva su poder germinativo durante cinco años.

Control de malezas
Cuando se utiliza mulching plástico negro, la práctica más usual para controlar malezas es la utilización combinada entre el control manual o con maquinaria y el uso de herbicida.
Lo más frecuente son las carpidas entre las hileras y escardilladas entre camellones. El uso de herbicida está muy limitado, ya que sólo se encuentra inscripto el Naptalan como producto selectivo en preemergencia, inmediatamente después de la siembra. Las dosis recomendadas son: en cobertura total de 8 a 15 lts/ha y de 3 a 5 lts/ha cuando se aplica en banda.
Para el control exclusivo de gramíneas se puede aplicar en post – emergencia Setoxidim a razón de 2 lts/ha más 2 lts/ha de aceite mineral no fitotóxido.
Riego
El melón no requiere riego excesivo. Se recomienda restringir el uso del agua durante la primera etapa de crecimiento, a fin de favorecer un mayor desarrollo del sistema radicular. La provisión de agua se puede realizar por gravedad, en surco o por aspersión; siendo que en este último caso presenta el inconveniente de generar alta humedad en el ambiente, predisponiendo la aparición de patógenos. Se está generalizando el uso del sistema localizado por goteo, de gran eficiencia, ahorro de agua y mano de obra, pero tiene el inconveniente de la alta inversión inicial.
Los mayores requerimientos de agua tienen lugar en momento en que comienza el engrosamiento del fruto.

Fertilización
En el cultivo del melón, la fertilización mineral ha sido desarrollada en función de las distintas fases de desarrollo y crecimiento de la producción:
Para realizar la aplicación de los nutrientes al suelo, es necesario conocer la disponibilidad de los mismos en el terreno, resultado de análisis del suelo, comúnmente denominado “oferta”. La diferencia entre oferta y demanda, es el nivel de nutrientes que habrá que incorporar de acuerdo a lo expresado para cada etapa.

Informe: Ing. Agr. Juan Osvaldo Valiente – Jefe Agencia de Extensión Rural INTA Colón

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