El injerto de plantas de tomate

El injerto es una técnica que permite cultivar una planta con la raíz de otra. A una plantita de tomate de una variedad que se desea cultivar se le sustituye su raíz por la de otra, el patrón o portainjerto, que le proporciona alguna cualidad (vigor, tolerancia a enfermedades, etc.) que la hace más interesante, sin perjudicar la calidad del producto deseado.

 

1. ¿Para qué se utiliza el injerto?

La técnica del injerto permite cultivar especies sensibles a ciertos patógenos, sobre suelos infectados, utilizando el sistema radicular de patrones tolerantes o resistentes, y la parte aérea de la variedad a cultivar. Se trata de proteger frente a enfermedades que se transmiten desde el suelo y afectan a la raíz o a los vasos conductores de savia, llegando a producir la muerte de la planta.

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Estas enfermedades se presentan, una o varias de ellas, indefectiblemente, cuando se repite con cierta frecuencia el cultivo de tomate sobre el mismo suelo, si no se realizan desinfecciones, con fumigantes de amplio espectro, entre cultivos consecutivos. Las enfermedades pueden estar ocasionadas por Hongos

Fusariosis y Verticilosis, ambas están producidas por hongos que penetran por las raíces y se localizan en los vasos leñosos de la planta. Al producirse su obturación se dificulta el transporte de agua y nutrientes, provocando marchitamiento de brotes y hojas que puede afectar a ramas aisladas o a la planta entera, la cual llega a morir.

Raíz acorchada o “corky root” L Cuando la planta es atacada por el hongo, las raíces principales de la planta se suberifican y presentan fisuras en sentido longitudinal. Junto a éstas, las raíces secundarias pueden presentar lesiones lisas de color marrón y las raicillas absorbentes prácticamente llegan a desaparecer. Las plantas afectadas tienen un desarrollo raquítico, flacidez en las hojas y producción fuertemente disminuida.

Fusarium de las raíces Afecta principalmente a cultivos sin suelo (sobre sustrato) y en invernadero. Ocasiona la podredumbre de las raíces y llega hasta la base del tallo. Las plantas atacadas paralizan su desarrollo, amarillean y acaban marchitándose.

Nematodos

Los nematodos son gusanos microscópicos; generalmente están presentes en el suelo y afectan a las raíces de diversas especies vegetales, entre ellas, de forma muy importante, al tomate.

Las plantas atacadas por nematodos presentan un desarrollo raquítico con tendencia a marchitarse fácilmente por desequilibrios hídricos. Cuando se arrancan estas plantas se pueden apreciar sobre las raíces unos abultamientos de forma y tamaño irregular denominados agallas o nódulos. Las plantas afectadas llegan a morir cuando sus raíces han sido completamente destruidas.

Bacterias

Ralstonia. Es una enfermedad bacteriana importante, sobre todo en países tropicales. Como en la Fusariosis y Verticilosis, Ralstonia también penetra por las raíces y se transmite por los vasos conductores de savia y su evolución en la planta es muy rápida. En principio se aprecian marchitamientos unilaterales de las hojas y aparición sobre el tallo de esbozos de raíces. La planta afectada no tarda en morir.

Virus

Virus del mosaico del pepino dulce (PepMV) Ocasiona la enfermedad conocida como “Colapso o muerte súbita del tomate” cuando se encuentran asociados este virus y el hongo Olpidium brassicae.

El PepMV además del pepino dulce, al cual afecta pero no le causa excesivas pérdidas, ataca también al tomate, en el que produce importantes daños. Se transmite con la semilla y también de forma mecánica, con gran facilidad. Aparece tanto en los cultivos en suelo como en los que están sobre sustrato inerte.

El virus presenta en tomate una sintomatología muy variable: mosaicos, filimorfismos, manchas amarillas en las hojas y abullonado, estrías en el tallo y manchas de colores diversos en el fruto. En la planta ocasiona marchitamiento y, posteriormente, la muerte.

Muchas de las variedades (híbridos) disponibles en el mercado tienen incorporadas resistencias a algunas de estas enfermedades (Fusariosis, Verticilosis y nematodos) que pueden hacer innecesario el injerto si estos son los únicos problemas a solucionar.

El injerto se utiliza también para inducir un aumento de vigor que permite disminuir la densidad de plantación en tomate (conducción a dos tallos por planta), sin que ello se refleje en reducción de la cosecha. Evidentemente, la menor densidad de plantación supone una reducción paralela de los costes de instalación.

Igualmente, el aumento de vigor de la planta injertada, hace posible un ciclo de cultivo más largo, conservando las características de calidad (tamaño) del fruto.

Como alternativa a la desinfección de suelo con productos químicos (fumigantes de amplio espectro), el injerto evita muchos problemas de residuos de pesticidas, en el suelo, en los acuíferos y en las cosechas, que ahora constituyen uno de los mayores obstáculos para la comercialización del producto.

El injerto es compatible con la producción ecológica (biológica u orgánica) y con todos los protocolos de calidad exigidos por las cadenas de distribución. Se ha popularizado en muchos países a raíz de la prohibición del Bromuro de Metilo, ya que no destruye la capa de ozono.

El injerto es una técnica barata en insumos, La mayor parte de los costes corresponden a mano de obra.

2. ¿Cómo se hace el injerto?

En la realización del injerto se utiliza alguno de estos sistemas:

Método de Empalme

Este es el más utilizado a nivel europeo. Los pasos a seguir son los siguientes:

• Siembra del patrón en bandeja de alvéolos de 4 cm.( o siembra en alvéolo pequeño y repicado al tresbolillo a otro de 4 cm.)

• Siembra de la variedad en bandejas de alvéolo pequeño.

• Al mismo tiempo que el patrón si este es L. esculentum.

• A los 3-5 días si el patrón es híbrido interespecífico.

• Injerto cuando el patrón y la variedad tengan 1,2-2,5 mm, de diámetro en el tallo.

El día anterior regar y abonar.
(Durante la operación es conveniente humidificar el ambiente).

• Corte del patrón en bisel por debajo o por encima de ellos de los cotiledones y colocar el clip en su extremo(*).

• Corte de la variedad en bisel de igual ángulo que el patrón, al nivel que tenga el mismo diámetro que el portainjerto en el punto de corte.

• Insertar el brote de la variedad en el clip, de manera que se pongan en contacto las dos zonas de corte.

• Colocar las plantas injertadas en ambiente cálido (preferiblemente 22-23ºC y siempre menos de 28ºC), húmedo y sin radiación solar directa. A partir del 6º-7º, ventilar progresivamente. Si hay marchitamiento, pulverizar agua. En caso de que no se recupere la turgencia, cerrar de nuevo y dejarlas uno o dos días sin ventilar.

 

 

 

Método de Púa terminal

Se utiliza únicamente en lugares donde es difícil conseguir las pinzas adecuadas para el
injerto de empalme, que tiene algunas ventajas sobre este procedimiento.

Los pasos a seguir son los siguientes:

• Siembra del portainjertos en bandeja y repicado a maceta o taco de 7-8 cm cuando tiene 2-3 hojas.

• Siembra de la variedad, en bandeja, 15-20 días después que el patrón. Mantener temperaturas de 14-15°C por la noche y 20-21°C por el día.

• Diez días antes del injerto, bajar la temperatura y reducir los riegos.

• Injerto en estado de 6-7 hojas bien desarrolladas

• Decapitar el portainjerto por encima de la 3ª-4ª hoja y hacer una incisión en el centro del tallo y hacia abajo, de 1-1,5 cm.

• Corte del brote terminal de la variedad por bajo de la 2ª-3ª hoja más joven. Hacer bisel en su extremo inferior.

• Introducir la púa en la hendidura del portainjerto y unir con cinta o pinza.

• Colocar las plantas en ambiente cálido y húmedo (85-90% HR) y sombreado, evitando la insolación directa, pero con luz suficiente, como en el procedimiento anterior.

• A partir del 4º-5º día, airear progresivamente.

• Después de los 10 días de injerto ya se puede proceder a la plantación.

3. ¿Qué portainjertos se utilizan?

Para tomate se utilizan principalmente híbridos interespecíficos de Lycopersicum esculentum x L. hirsutum, Algunos híbridos interespecíficos tienen en su composición líneas de L. pimpinellifolium, que son resistentes o tolerantes a Ralstonia.

También se emplea Lycopersicum esculentum, aunque no son tan vigorosos como los híbridos interespecíficos pero si tienen una cierta tolerancia a bacteriosis, se pueden utilizar en tomate, en países donde este tipo de enfermedades es importante. (ver tabla 1)

 

4. Materiales e instalaciones

Instrumentos de corte

Los instrumentos más habituales son los siguientes:

• Bisturís y hojas de recambio.

• Hojas de afeitar (partidas por la mitad).

• Cúter o navajas especiales muy afiladas.

• Productos de limpieza y desinfección para hojas de corte. (Cada cierto tiempo, como máximo al completar una bandeja, debe procederse al cambio de instrumento de corte por otro desinfectado, para evitar que la posible infección de una planta se transmita a un número elevado de ellas).

Material de unión y sujeción

Los materiales usados para la unión de las dos plantas dependerán del injerto a realizar, y de las disponibilidades de material comercial en la zona de producción, siendo los más habituales:

• Clips de tubo de diferentes formas y 1,5-2,4 mm de diámetro para el injerto de empalme.

• Pinzas de diferentes formas, banda de plomo o tira de Parafilm o banda plástica con
alma de alambre para injerto de púa.

 

Taller de injertos

Los injertos se realizan en un recinto separado del invernadero donde se van a colocar las plantas durante el proceso de unión del injerto, pero cercano a él, para que el paso sea inmediato. En este local se han de mantener unas condiciones climáticas óptimas, tanto para el personal que realiza el trabajo como para las plantas a injertar.

Se ha de disponer de una gran mesa o varias mesas unitarias donde se coloca sentado el personal especializado que realiza la operación.

Se dispondrá, totalmente ordenado, de todo el material necesario para injertar: pinzas, plomos de estaño, bisturís, cuchillas, productos de limpieza y desinfección, etc.

Sobre las mesas se colocan las distintas plantas, tanto del patrón como de la variedad a injertar; sobre otra mesa se colocan las bandejas para la plantación de injertos realizados. Es imprescindible que haya suficiente luz para facilitar la visión de los injertadores, al ser un trabajo de gran precisión, pero nunca insolación directa.

 

Túnel de prendimiento

Los túneles de prendimiento o mesas de cultivo, son las estructuras construidas dentro del invernadero, a 50-70 cm del suelo, donde se colocan las bandejas, recién injertadas.

La cubierta es una lámina de plástico fino que se cierra herméticamente y que conserva en su interior una elevada humedad relativa. Si es necesario, debe tener instalados sistemas de calefacción por agua caliente, humidificación y sombreo.

5. ¿Cómo se cultivan las plantas injertadas?

El tomate injertado se cultiva normalmente en invernadero.

Desbrote del patrón

La única operación distintiva entre plantas injertadas y sin injertar es la eliminación de los rebrotes del portainjerto. Esta es una operación inevitable cuando se injerta por encima de los cotiledones y se ha de realizar tanto en el semillero donde se ha injertado como, más adelante, en la plantación definitiva, a la vez que se eliminan los brotes axilares del tomate.

El rebrote es abundante y vigoroso en los patrones híbridos interespecíficos, que son los más (casi los únicos) utilizados en tomate. La práctica de injertar por debajo de los cotiledones del portainjerto, evita completamente la operación de quitar estos rebrotes. Sin embargo, injertar por debajo de los cotiledones facilita el enraizamiento de la variedad (franqueamiento), si la zona de unión queda enterrada en la plantación o muy cerca de la superficie del suelo. El franqueamiento puede facilitar la penetración de patógenos vasculares en la planta, a pesar del injerto.

Poda

Las plantas injertadas se conducen habitualmente sobre dos brazos.

La formación de los dos brazos se puede hacer:

• Despuntando sobre los cotiledones. Se obtiene una planta más vigorosa pero supone un retraso y a veces se desarrolla más uno que otro o se desgarra la planta entre los dos brazos.

• Despuntando sobre la 2ª hoja (los brazos están formados por los brotes de la primera y segunda hoja).

• Sin despuntar. Después de la plantación se deja el tallo principal y el que sale debajo del primer racimo, eliminando todos los demás brotes axilares.

Entutorado

Las variedades que se injertan son de crecimiento indeterminado, el cultivo es de larga duración y es, por lo tanto, obligatorio el entutorado, que se realiza con hilo de rafia suspendido de un alambre colocado sobre la hilera de plantas, como mínimo a 2,0-2,5 m de altura sobre el suelo.

Densidad de plantación

Se aprovecha el mayor vigor de las plantas injertadas para reducir la densidad de plantación y el coste de instalación. Plantas de tomate injertadas, reduciendo a la mitad la densidad de plantación y conducidas a dos tallos, dan una producción similar a la de plantas a un tallo.

Fertilización

Un efecto del injerto es aumentar el vigor de las plantas, lo que produce algunos inconvenientes: dificultad de cuaje, especialmente del primer racimo, mayor sensibilidad a pardeamiento interno y a botrytis y pérdida de precocidad. Conviene limitar los aportes de N, hasta el 4º racimo o hasta que se vean los primeros síntomas de debilitamiento de la planta. Parece prudente aportar semanalmente 30 UF/ha de N y un equilibrio 1-0,6-2. Asegurar riegos regulares y sin exceso.

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