EL SUSTRATO O ALIMENTO PARA LAS LOMBRICES

El sustrato colocado en el lecho es la base alimenticia de las lombrices, las cuales lo transformarán en humus. Este sustrato debe contener vitaminas y minerales esenciales para asegurar su crecimiento y desarrollo.
El sustrato constituye la base del lecho y puede formarse a partir de una mezcla de materiales orgánicos, mejor si son ricos en celulosa. En este material se colocarán las lombrices lo cual obliga a utilizar únicamente materiales ya descompuestos, de tal manera que la temperatura interior del material sea la adecuada para las lombrices.

Los materiales orgánicos útiles en la alimentación de lombrices son muy variados, destacándose entre otros:
         Restos de serrerías e industrias relacionadas con la madera.
         Restos de podas de árboles y jardines.
         Materiales orgánicos de basuras urbanas.
         Desperdicios de mataderos.
         Residuos vegetales procedentes de explotaciones agrícolas.
         Residuos agro­industriales.
         Estiércol de especies domésticas.
         Frutas y tubérculos no aptos para el consumo.
         Desperdicios vegetales de la cocina.
         Fangos de depuradoras.
El sustrato puede construirse a partir de materia orgánica, estiércol, papel, cartón picado y en general toda clase de material vegetal seco (cascarilla de arroz, viruta de madera sin resinas ni taninos, hojas secas, etc.) y debe reunir las siguientes características, independientemente de las sustancias que lo conformen:
         Tener un pH no inferior a 6 ni superior a 8. De la alcalinidad y acidez del sustrato depende el éxito de la producción
         Retener la humedad.
         Mantenerse poroso, si es demasiado apretado las lombrices no pueden tomar el oxígeno a través de su piel, se vuelven inactivas y presentan una coloración rojo oscuro.
         Libre de sustancias químicas como insecticidas, fungicidas y herbicidas.
         Tener bajo contenido de proteínas y fósforo.
En general el sustrato es estiércol fresco, este, debe dejarse madurar mínimo 15 días antes de realizarse la siembra de las lombrices para evitar altas temperaturas y liberación de gases que son nocivos para ellas.
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