En campos ganaderos el exito comienza con la siembra

En un contexto donde la ganadería presenta buenos precios, es la oportunidad para realizar los trabajos necesarios pensando en la próxima siembra de pasturas.

La siembra es una labor crucial que define en gran medida la futura producción y persistencia de una pastura perenne. La falta de cumplimiento de reglas agronómicas básicas conducirá al fracaso de la implantación y producirá un perjuicio económico.

En campos ganaderos el éxito comienza con la siembraSi bien se han producido avances en la calidad de implantación de pasturas, también ocurren muchos fracasos. “Las razones son varias pero con bastante certeza podemos decir que se le presta mayor atención a la siembra de cultivos anuales (maíz, soja, girasol) que al establecimiento de praderas, cuando ellas deben producir forraje en cantidad y calidad por lo menos durante 5-6 años” explica el Ing. Agr. Jorge Castaño del grupo Pasturas de la EEA INTA Balcarce y participante en la comisión organizadora de la Jornada Técnica Pasturas 2013 que se realizará el 8 de abril en Buenos Aires.

Entonces, en estos momentos, donde la ganadería tiene buenos precios, es la oportunidad para realizar los trabajos necesarios pensando en la próxima siembra.

Pensando en praderas

A la hora de pensar en un protocolo de siembra de praderas para ambientes ganaderos, el Ing. Castaño apunta que los principales supuestos son: praderas donde se busca la mayor perennidad posible; que los cultivos de verano, en caso de existir, son funcionales a la siembra de la praderas; que las siembras serán de otoño y la siembra directa es la primera elección y que la calidad de los lotes, sea por encharcamiento y/o alcalinidad, es muy variable, con lo cual se deben ponderar las superficies que ofrecen mayores riesgos de fallar en la implantación y conocer esos riesgos.

La planificación con tiempo es la llave del éxito por eso es muy importante la definición del lote a sembrar. “En la medida de lo posible se deben sectorizar los distintos ambientes de acuerdo a: porcentaje de sodio intercambiable, conductividad eléctrica y pH. Como recomendación es conveniente utilizar especies guías: como Gramón o Pelo de chancho” detalla el profesional. Y agrega que hay que definir superficies en cada caso y ver la posibilidad de realizar tratamientos diferenciales, así como también evaluar la profundidad de la napa. “La presencia de gramón, pelo de chancho, raigrás anual semillado y otras malezas, indica que deben ser muy bien controladas previo a la siembra de la pastura” sostuvo Castaño.

Planificar y organizar

El profesional manifiestó que es determinante tener en cuenta los requisitos del cultivo antecesor, entre los que se cuentan: ofrecer una cama de siembra firme y pareja, liberar el lote temprano, rastrojo manejable y control de malezas sin uso de herbicidas residuales.

Sabiendo que la fecha de siembra para la zona centro y sudeste de Buenos Aires es alrededor del 20 de febrero al 31 de marzo, es durante noviembre y diciembre cuando hay que definir la mezcla forrajera. “En ambientes dominados por gramón, se ajustan bien las praderas base festuca: Festuca continental + Lotus Tenuis +Trébol Blanco. Mientras que para ambientes dominados por pelo de chancho, se recomiendan praderas base agropiro: Agropiro + Lotus Tenuis y/o Melilotus. En casos de lotes muy heterogéneos, sin poder separar entre ambientes: Festuca mediterránea + Agropiro + Lotus. No incluir especies anuales como acompañante en mezcla con praderas” explicó Castaño.

Agregó también que “en cuanto al agropiro, hay que tener especial cuidado con la calidad de la semilla. Rrespecto de la festuca, se deben realizar análisis de festucosis a las semillas y análisis de suelo para corregir deficiencias de fósforo en la siembra, en lo posible llevarlo a 12-15 ppm”.

Otro punto que el Ingeniero destacó es que en el momento de acordar el trabajo con el contratista o, si la siembra se realizará con maquinaria propia, se debe prestar principal atención a la regulación de la sembradora, sobre todo la profundidad. La principal recomendación es quitar las ruedas tapadoras.

Castaño aconsejó que “durante marzo-abril se debe monitorear cada 15 días la presencia de insectos (pulgones, trips) y a partir de los 50 días, evaluar la cantidad de plantas logradas según especie en relación a la semilla utilizada”

Primer Pastoreo

“El primer pastoreo puede realizarse desde que se produce el cierre del entresurco. Se recomienda un primer pastoreo liviano para disminuir la competencia entre plantas y favorecer el macollaje” dijo el profesional, y apuntó: “Hay que prestar especial atención a la buena implantación de las plantas, que haya suelo firme y pastorear con anticipación en lotes grandes con poca carga”.

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