Éxito de la agricultura protegida

Pimientos y tomates son hortalizas populares entre los cultivos de
invernadero en los Países Bajos. Durante mi participación en el foro de Bayer
CropScience ” Vegetable Future Forum,”  celebrado en Alemania en diciembre de
2012, tuve la oportunidad de hacer un corto viaje a los Países Bajos para
recorrer dos invernaderos comerciales.
Pimientos llenos de color
El primer productor que visitamos en el recorrido cultiva pimiento morrón en
un invernadero de 6 hectareas. El productor Mark Litjens, es parte de una
asociación de 40 productores que trabajan juntos para producir pimientos rojos,
verdes y amarillos.
Aprendimos que para poder participar en la industria de producción bajo
invernaderos en los Países Bajos, los productores deben ser expertos en todos
los aspectos empresariales. Deben tener conocimiento sobre los permisos que se
requieren, experiencia en producir cultivos, y estar familiarizados con todos
los detalles de mercadotecnia.
Debido a que el costo de producción es alto, ” no hay lugar para errores,” 
asegura uno de los guías del recorrido, Wim Petersen, gerente de cultivo.
Control de Trips
Litjens utiliza un sistema hidropónico para cultivar pimiento con lana de
roca reciclada. Una de las principales plagas a las que se enfrenta es Trips, al
cual intenta controlar por medio de insectos benéficos.
En el pasado había cero tolerancia para Trips; sin embargo en la actualidad
muchos productores aceptan un cierto umbral de Trips, ya que se requiere cierta
presión para que los insectos benéficos hagan el trabajo. De acuerdo con
Petersen, en un invernadero típico en Holanda, la aplicación normal de agentes
de protección de cultivos se hace a nivel foliar; aun cuando el método de
aplicación preferido es el riego por goteo.
Mano de obra
En los Países Bajos, la mano de obra es costosa. Se requieren alrededor de
6,250 horas de mano de obra para producir una hectárea de pimientos. La mano de
obra usualmente proviene de estudiantes que ganan alrededor de 7 euros ($125
pesos) la hora (unos 780 mil pesos/ha).
Las tres actividades principales de mano de obra incluyen colocación del
alambre, despunte durante la poda, y cosecha. Las plantas deben tener libertad
de girar (como no se usa iluminación artificial, deben ser capaces de buscar la
luz), por lo que se coloca un alambre alrededor de los 7 u 8 cm que crecen las
plantas cada semana.
El alambre ayuda a la cosecha, mantiene a las plantas erectas y permite que
se desarrollen cuatro tallos en cada planta. La meta es hacer que las plantas de
pimiento se ramifiquen hasta que produzcan cuatro tallos, dice Litjens. Al
crecer las plantas y desarrollar más ramas, éstas deben podarse.

 

Asimismo, el productor notó que al bombear dióxido de carbono (CO2) en el
invernadero, es posible aumentar el rendimiento hasta un 10%. Para ayudar a
distribuir el CO2 entre las plantas, se colocan cubetas de plástico cerca del
sustrato, soplándolo con mangas de plástico.
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