Importancia del metapneumovirus aviar en la produccion avicola

Desde hace ya muchos a os, en España a partir del despegue de la avicultura industrial, a mediados del siglo pasado, las enfermedades respiratorias han sido un campo de batalla de investigadores y veterinarios de campo para atajar su incidencia en la producci n del broiler. Aunque con las t cnicas de crianza del todo dentro todo fuera es mucho lo que ha logrado, el tema de los virus respiratorios aviares es tema de preocupaci n por parte de los criadores y los veterinarios de campo, que deben contar para su control con el aporte de lo que les pueden ofrecer los laboratorios.

El pneumovirus aviar o metapneumovirus aviar (aMPV) es un virus RNA monocatenario, miembro de la subfamilia Pneumovirinae, englobado en la familia Paramyxoviridae (Gough, 2003), agente causal de la Rinotraque tis infecciosa de los pavos (TRT) y del S ndrome de la Cabeza Hinchada (SHS) en pollos de engorde, ponedoras y reproductores.

S lo se ha identificado un nico serotipo, si bien se han diferenciado 4 subtipos mediante el an lisis de la secuencia nucleot dica de la prote na de uni n (G) (Juhasz & Easton, 1994) y pruebas de neutralizaci n con anticuerpos monoclonales (Collins et al., 1993; Cook et al., 1993).

El metapneumovirus aviar se replica en epitelios ciliados, tracto respiratorio superior en aves de cualquier edad desde el momento del nacimiento (Hafez 1993; Cook 2000) y en el tracto reproductivo (oviducto) tras una fase de viremia. En pavos el virus puede llegar hasta pulmones, y sacos a reos en menor cantidad, y a ovarios en pavas reproductoras.

Est asociado con las c lulas de los epitelios ciliados de los cornetes nasales y tr quea, provocando una deformaci n y p rdida de los cilios en estas reas lo cual facilita una mayor penetraci n de agentes secundarios (Maj et al. 1996) que complican y agravan el proceso patol gico. 24 horas post infecci n podemos detectar el virus en la cavidad nasal y tr quea, donde la m xima cantidad de virus se obtiene entre los 3 y los 6 d as post infecci n. El virus puede ser aislado de la cavidad nasal hasta los 14 d as post inoculaci n, mientras que si utilizamos PCR puede ser detectado hasta los 17 d as post inoculaci n (Jing et al. 1993).

La transmisi n es horizontal, por contacto directo o indirecto con part culas eliminadas en aerosol por las aves enfermas (Jones et al., 1986; Cook et al., 1991; Panigrahy et al., 2000; Alkhalaf et al., 2002). La seroprevalencia en aves de producci n es alta, aunque en pollos no siempre vaya acompa ada de s ntomas cl nicos (O Brien 1985; Hafez and L hren 1990; Owoade et al. 2006).

La aparici n de s ntomas cl nicos se manifiesta tempranamente en pavos, mientras que en ponedoras y reproductoras la sintomatolog a cl nica aparece caracter sticamente en la fase de producci n, aunque la infecci n se hubiera detectado tempranamente en recr a. En todos los tipos de ave y muy especialmente en pollos de engorde, la gravedad del cuadro cl nico var a en funci n de diversos factores (presi n de campo, problemas de manejo, falta de bioseguridad, situaciones estresantes, infecciones secundarias etc).

Los signos cl nicos en aves de producci n de carne se caracterizan por un cuadro respiratorio, entre los 20 y los 35 d as de edad en pollos y casi durante toda la vida de los pavos de engorde. Estos s ntomas se pueden caracterizar por estornudos, tos, destilaci n nasal, conjuntivitis y senos edematosos. La infecci n causada por aMPV favorece el establecimiento y manifestaci n de infecciones respiratorias secundarias en pollos y pavos, como se ha demostrado con varios pat genos respiratorios (Naylor et al., 1992; Van de Zande et al., 2001; Marien et al., 2005; Van Loock et al., 2006). As pues, el cuadro cl nico cl sico se puede ver complicado con infecciones bacterianas secundarias, habitualmente, E. coli, O. rhinotracheale, Mycoplasma gallisepticum etc, suponiendo un agravamiento del cuadro cl nico y una gran p rdida econ mica, debido al incremento del gasto en tratamientos y al empeoramiento de los ndices productivos ( ndice de conversi n, mortalidad, peso medio).

Las aves reproductoras y ponedoras comerciales se ven afectadas de la misma manera que pavos y pollos a nivel respiratorio, en fases de producci n por norma general, solo que tambi n son susceptibles de sufrir una replicaci n viral a nivel del oviducto tras la viremia, sufriendo ca da de la puesta (10-30%), y afectaci n de la calidad de la c scara del huevo (15-40%), tambi n podemos llegar a identificar sintomatolog a nerviosa, tort colis y opist tonos, sobre todo en reproductoras pesadas, debido a infecciones bacterianas ascendentes desde el o do que producen una lesi n del cr neo.

Las infecciones secundarias y las condiciones de manejo inapropiadas son determinantes para determinar la gravedad de los casos sobre todo cuando se presenta patolog a en pollos de engorde. En todas las aves de producci n, el estr s productivo supone un factor desencadenante de la mayor a de los cuadros cl nicos, subida a pico en ponedoras y reproductoras, engorde a alta densidad, momentos de alta relaci n de kg pollo vivo / m2 nave, traslados de granjas de cr a a granjas de cebo o producci n.

El diagn stico cl nico no es 100% fiable, solo puede ser utilizado como una gu a de aproximaci n al diagn stico definitivo, ya que la lista de patolog as que constituyen el diagn stico diferencial es muy amplia. El diagn stico final deber alcanzarse mediante la interpretaci n de pruebas laboratoriales, principalmente serolog a, y como confirmatorio en casos dudosos, mediante el uso del diagn stico molecular, si bien es complicado debido al breve periodo en el que podemos localizar el virus en el tejido y la baja sintomatolog a que manifiestan durante estos momentos (Baxter-Jones & Jones, 1989; Alexander 1991; Maj et al. 1995).

A continuaci n se alaremos algunos puntos clave para el xito de nuestros programas de control.

Tipo de vacuna

Las vacunas vivas se deben utilizar para estimular principalmente la inmunidad local:

* Inmunidad celular

* Inmunidad humoral mediada por Ig A, inmunoglobulinas secretoras

* Interfer n

Con una correcta estimulaci n buscaremos dos objetivos: evitar un da o temprano en el tracto respiratorio superior, as como limitar la replicaci n del virus de campo, disminuyendo as la probabilidad de que aparezcan problemas en la fase de producci n. La protecci n generada por las vacunas vivas es de 10 a 16 semanas en experimentos de laboratorio, si bien a nivel de experiencias de campo, trabajamos con intervalos para vacunar con las vacunas vivas de unas 6 semanas, pudiendo extenderse hasta las 9-10 semanas en situaciones de baja presi n de campo.

Las vacunas inactivadas son esenciales para las aves de ciclo largo, es decir, deben ejercer un booster sobre los tejidos vacunados con las vacunas vivas, as como estimular la inmunidad humoral circulante basada en Ig G, la cual ser primordial en la protecci n del oviducto, y del ave a largo plazo.

En pollos de engorde la utilizaci n de vacunas vivas durante los primeros d as de vida ha mostrado una gran eficacia. No se recomienda la utilizaci n de vacunas inactivadas, ya que su aplicaci n supone mas trastornos que beneficios a la producci n. Las compa as que actualmente incluyen la vacuna viva frente a Metapneumovirus aviar lo hacen bajo 2 esquemas de vacunaci n:

* Vacunaci n continua de todos los lotes en regiones determinadas con alta presi n de campo.

* Vacunaci n estacional, se vacuna toda la producci n pero tan s lo en las estaciones del a o mas propensas a la aparici n de problemas. Este programa vacunal suele alternar 2 a 3 ciclos sin vacunaci n con 2 a 3 ciclos vacunando.

En aves de larga vida, s lo los pavos se manejan exclusivamente con la utilizaci n de vacunas vivas, siendo por razones similares a las de los pollos de engorde. En aves reproductoras y ponedoras comerciales, la utilizaci n de vacunas vivas y muertas es el programa mas habitual y eficaz.

Los planes vacunales que s lo utilizan vacunas inactivadas han mostrado ser eficaces en zonas de bajo o medio desaf o, siendo especialmente importante la correcta programaci n de las edades de vacunaci n. Sin embargo pueden mostrarse poco eficaces en el control de la sintomatolog a respiratoria en situaciones con alta presi n de virus de campo.

Los planes vacunales que s lo utilizan vacunas vivas en aves de larga vida han demostrado ser menos efectivos. En seguimientos realizados en explotaciones de gallinas ponedoras hemos llegado a detectar una mejor a de 3,5% en huevos/ave alojada, en lotes en los que se compar un plan vacunal basado s lo en vacunas vivas, frente a un plan de 2 vivas y una inactivada.

V a de aplicaci n

Si bien la mayor a de las vacunas vivas est n registradas para su aplicaci n v a agua de bebida, culo-nasal y por spray de gota gruesa, al igual que en todas las enfermedades respiratorias cuando existe alto nivel de desaf o, es indispensable una aplicaci n local en el tejido diana del virus.

De esta manera la v a por agua de bebida solo deber a ser utilizada en casos de revacunaci n, en lugares con una situaci n de bajo o medio desaf o de la enfermedad.

La aplicaci n culo-nasal est muy indicada en cuanto a que la aplicaci n es en el tejido diana y se hace de forma individual, sin embargo, los costos de la mano de obra en determinados pa ses es una limitante. En el continente europeo es una t cnica muy poco utilizada, est limitada a empresas de pavos de engorde en vacunaci n en la incubadora para conseguir una muy buena protecci n desde edades tempranas.

El espray con gota gruesa es el m todo de vacunaci n que combina la aplicaci n en el tejido diana as como la facilidad de la aplicaci n, tanto en reproductoras, ponedoras y pollos de engorde es el m todo de elecci n al menos durante la primovacunaci n siendo aconsejable revacunar de la misma manera. Estos m todos, igual que para todos los m todos de vacunaci n necesitan ser realizados correctamente, siendo esencial el tama o de la gota utilizado, as como las condiciones sanitarias del lote (lotes negativos a Mycoplasma gallisepticum).

Debemos garantizar una correcta aspersi n de las aves calculando correctamente la cantidad de agua utilizada, diferente dependiendo de cada persona que vacune, ya que influye tremendamente la metodolog a (una pasada, dos pasadas, o incluso tres pasadas por las aves).

El tama o de gota debe ser de 150 -180 m, si se vacuna en granja con la calefacci n encendida se recomienda trabajar con gota m s grande 180-200 m, ya que la alta temperatura de arranque de los pollitos disminuye el tama o final de la gota de la vacuna.

Momento de la aplicaci n

Todas las aves son susceptibles a la infecci n con metapneumovirus desde el momento de nacimiento, y la inmunidad maternal no es protectiva 100%, a nivel de campo se observan cuadros cl nicos m s graves en lotes de pollitos sin anticuerpos maternales.

En pollos de engorde, debido a su corta vida productiva la vacunaci n debe ser realizada entre los 0 y los 14 d as, este hecho supon a un problema en calendarios de vacunaci n que inclu an vacunaciones frente a Bronquitis infecciosa y Newcastle, sin embargo, recientes estudios han demostrado a nivel laboratorial que la utilizaci n conjunta de vacunas frente a aMPV, ND e IB, generan suficiente protecci n 21 d as despu s de la vacunaci n. De igual manera en estudios de campo realizados en Brasil se ha mostrado mejor a significativa en lotes de pollos de engorde afectados por metapneumovirus aviar, cuando se realizaba una vacunaci n el mismo d a con Bronquitis infecciosa cepa H120 y vacuna frente a metapneumovirus cepa 1062 a 0 d as en spray. Este estudio se realiz en la misma explotaci n durante 4 ciclos consecutivos, dos previos a la vacunaci n y dos con la vacunaci n implantada, mostrando una r pida mejor a del estatus sanitario de los lotes vacunados (S. Corella et al. 2013).

En ponedoras y reproductoras, puede que el factor clave venga marcado por el correcto m todo de vacunaci n, as como la programaci n de la vacunaci n. Siempre se debe intentar vacunar lotes de gallinas seronegativas en un an lisis ELISA, si no es posible, es preferible que el t tulo sea bajo Amean<2500).

Por norma general la primovacunaci n con las vacunas vivas debe ser entre las 3 y las 6 semanas, si las aves ya estuvieran con niveles de 2500 a 5000 unidades ELISA antes de la vacunaci n, ser a conveniente establecer la vacunaci n durante la primera semana de vida, pudiendo retrasar la fecha de vacunaci n cuando los resultados serol gicos mejoraran.

La segunda dosis de vacuna viva deber a situarse entre las 9 y las 14 semanas, retras ndose hasta las 15 en el caso de que existiera gran presi n de virus de campo en los n cleos de producci n por ausencia de plan vacunal previo, o plan vacunal deficiente.

La vacunaci n simult nea con ND e IB en aves de ciclo largo se recomienda hacer por separado principalmente en zonas con alto desaf o de ND, la vacunaci n simult nea con virus variantes de la bronquitis infecciosa no se ha estudiado, si bien la mayor capacidad de replicaci n de los virus variantes puede comprometer la replicaci n de los virus vacunales frente a aMPV, m s lentos y menos invasivos.

En las aves en las que necesitamos el booster con la vacunas inactivada (reproductores y ponedoras), la vacuna inactivada debe ser aplicada 3 semanas antes de la entrada en puesta, y con un m nimo de separaci n de 2-3 semanas desde la aplicaci n de la ltima vacuna viva.

Dado que etiol gicamente se trata de una enfermedad v rica, los tratamientos antibioter picos solo sirven a la hora de limitar los efectos de las infecciones bacterianas secundarias, de tal manera que el control del TRT y del SHS debe conseguirse mediante la vacunaci n, bioseguridad y proporcionando a los animales el m ximo confort. Los tratamientos con antibi ticos suelen mostrarse efectivos durante la aplicaci n, pero los procesos bacterianos r pidamente resurgen una vez se retira el tratamiento.

El control del aMPV no tiene que ser excesivamente complicado, si bien lo m s complicado es convencer de la necesidad de considerarlo una enfermedad con la importancia que realmente tiene. No monitorear los lotes de aves, no reaccionar a tiempo cuando se observa una variaci n en los seroperfiles, no considerar el aMPV como un agente causal, no pueden ser opciones en la avicultura de hoy en d a.

Javier Sanz Corella. Corporate Group Product Manager, Poultry Business Unit Hipra. javier.scorella@hipra.com

Licenciado en Veterinaria por la Facultad de la Universidad de Zaragoza, Javier S. Corella trabaj como veterinario responsable del Bajo Arag n en el control productivo y sanitario de los lotes producidos en esta zona geogr fica para Pondex S.A.U. En la actualidad es Corporate Product Manager responsable de la l nea de vacunas destinadas al control del metapneumovirus aviar y Corporate Technical Services para el rea geogr fica de Latinoam rica, donde ofrece servicio t cnico para clientes de empresas av colas latinoamericanas.

 

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