Injertos de tomate: Técnica y consejos esenciales

Los tomates injertados presentan 2 grandes beneficios para el productor: excelente producción y resistencia a enfermedades, incluso en las variedades más difíciles y un buen injerto puede elevar la producción hasta un 50% en algunos casos.

El uso de portainjertos de tomate se ha enfocado a potencializar el vigor y resistencia de las plantas frente a enfermedades y nematodos del suelo, y a facilitar el manejo de la producción del cultivo de tomate en zonas cálidas y con dificultades de suelos salinos.

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La labor de injertar una planta de tomate es tomar la parte superior de una plántula de tomate (variedad o hibrido) y unirla a otra planta de tomate (patrón) que ha sido específicamente producida por su vigor y resistencia a enfermedades. De esta manera el patrón puede proporcionar protección contra virus del mosaico del tomate, nematodos, la marchitez por Verticillium, y otras enfermedades en base a sus capacidades específicas.

Es una inversión

El producir tomate con plantas injertadas no es difícil, pero requiere un poco de práctica y una inversión en la semilla del patrón, que tiene un costo más elevado y los clips de injerto, que dependiendo de su tipo y material también elevan el costo de producción. Algunos productores usan cinta de injerto, pero es un desafío muy grande con los delicados tallos de tomate.

La selección de las plántulas para injertar es uno de los factores más importantes en el proceso, ya que los grosores de los tallos del patrón y la variedad deben ser cercanos en tamaño. Usualmente se realiza una prueba de germinación una semana antes para determinar los tiempos tanto de la variedad como del patrón.

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Antes de comenzar:

  • Se debe contar con un semillero totalmente inocuo.
  • El semillero de producción de plántula debe de estar totalmente separado del área de producción.
  • El personal debe de estar capacitado debidamente para seguir protocolos de sanidad en el área de producción de plántulas.
  • Todo personal que ingrese al semillero debe de contar con un uniforme limpio y desinfectado.
  • Evite que los trabajadores del semillero ingresen a otras áreas de trabajo.
  • Se recomienda no reutilizar las charolas, y si no es posible, entonces desinfectarlas muy bien con productos especializados para la sanitización agrícola.

Obtener el portainjerto

La parte más importante de una planta injertada es el portainjerto. Hay un número creciente de opciones de tipo generativo y vegetativo. Un patrón de tipo generativo significa que pone más energía en la producción de fruta que en el crecimiento de la planta. El inconveniente es que no maneja el estrés tan bien como los del tipo vegetativo, que son más comúnmente utilizados por los productores debido a su crecimiento y durabilidad. El portainjerto vegetativo es bueno para tomates de frutos grandes, temporadas largas y maneja bien el calor.

Técnica recomendada

Como regla general se recomienda comenzar con el portainjerto y la variedad al mismo tiempo, para de esta manera obtener plántulas de diámetros similares a la hora del trasplante.

El corte debe ser idéntico tanto en el patrón como en la variedad y a un ángulo de 45 grados, especialmente si no se cuenta con experiencia. Al portainjerto se le debe dar un corte a un mínimo de 2.5 cm por encima del cepellón y asegurarse de que este corte no quede muy bajo, ya que al plantarse podría quedar pegado al suelo de la variedad y crear raíces. Los cortes se deben de realizar con precisión y poco a poco y posteriormente deben de ser insertados inmediatamente a fin de prevenir  la deshidratación. Es muy importante que los ángulos de los tallos coincidan lo mejor posible y que el clip sujete la unión de manera precisa. Una vez hecho esto es conveniente humedecer las charolas al terminar de injertar para así dar paso al proceso de fusión.

  • La desinfección constante del material de trabajo como las navajas y los clips son factores primordiales para llevar al éxito esta práctica.

Soporte del trasplante

Apoye la planta con una varita de bambú o un palillo de dientes y coloque una bolsa de plástico sobre sobre la charola de trasplantes para propiciar un ambiente húmedo. Mantenga la planta recién injertada en un área con poca luz para reducir el estrés en la planta. Una zona cálida y sombreada es perfecta, en este momento la planta necesita toda su energía para sanar y fusionarse. Tómese su tiempo para devolver el trasplante a la luz solar directa o incrementar la iluminación. Dependiendo de la intensidad, puede requerir otra semana bajo una iluminación más sutil.

El proceso de unión inicia del día 2 al 4 después de injertadas las plantas. Se debe de mantener una buena higiene dentro de la cámara de fusión y una iluminación media para garantizar un proceso de fusión inocuo y exitoso.

  • La humedad relativa debe ser conservada hasta que finalice la etapa de fusión.
  • De no contar con tecnología para lograr una humedad relativa controlada, cubra las pequeñas cámaras de fusión con un plástico, ayudando así a mantener mejor la humedad.
  • No destape la cámara de fusión si la humedad es normal; en caso de necesitar ventilación, no espere.
  • Monitoree frecuentemente si existen zonas con falta de humedad y utilice un atomizador para hidratarlas.
  • El proceso de fusión debe durar de 6 a 7 días, luego llevar al semillero.

Plantación

Al plantar la planta injertada se debe tener cuidado de no enterrar el injerto debajo del suelo, porque la variedad injertada puede enraizar y disminuir o neutralizar el potencial del trasplante.

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