La composta como alternativa casera

05-mar-2010 María del Carmen Hernández Ibarra

 sembradores urbanos – Joaquín A, Chong

Pertenecemos a la tierra, somos parte de la naturaleza. LLamamos nuestra madre, al planeta que nos soporta y nos nutre. Sin embargo, nos creemos señores y dueños de todo cuanto vive en el orbe. sin pensar en las consecuencias del consumismo y de lo que tiramos. La ecología nos recuerda que esta relación de ambientes y de seres se basa en tres conceptos: Ciclos de la materia, trasnsferencias o flujo de la energía y tipos de organización que adoptan sus elementos.

Los llamados productores como las plantas al realizar la fotosíntesis fijan la energía solar, la transforman y la almacenan para que los consumidores se abastezcan de esta materia orgánica y los descomponedores degradan para cerrar el ciclo.

Es en el segundo paso donde el hombre juega con trampa y no ve el daño que provoca. Si ya no sorprende el amanecer, la majestuosidad de los volcanes y cerros, el milagro de la germinación, la asombrosa descomposición de la materia orgánica en composta, el disfrutar pisar el césped fresco con los pies desnudos, entre otros. Entonces, se estaá subido en una adicción material de la prisa y el estrés.

Es muy sencillo colaborar con la naturaleza y requiere un poco de tiempo como toda relación de amistad, siguiendo estos pasos:

Separar basura y actuar en el reciclaje: papel y cartón; vidrio, latas, plástico y pet; pilas, medicinas caducas y material médico.Evitar el uso del automóvil.Comprar platos y vasos desechables y artículos de limpieza que sean biodegradables.Llevar tus propias bolsas de plástico o tela (reutilizar las que obsequian en la tienda) cuando hagas las compras del autoservicio o mercado.Al preparar los alimentos, triturar o cortar las cáscaras de huevo, verdura y fruta para hacer composta.

La composta se puede hacer en cajas, en botes o en el suelo. Si el espacio habitacional es pequeño, conviene hacer composta en cajas o botes. Se escoge un bote o caja, y se le hacen orificios en todo el cuerpo para que esté ventilado.

Se coloca una capa de tierra, la misma proporción de desechos orgánicos. Cuanto más pequeña sea la materia orgánica es menor el tiempo de descomposición. Enseguida se pone hoja seca y se cubre de nuevo con tierra. Se recomienda poner de tres a cuatro capas por bote. Cada semana habrá que revolver la tierra para mezclarla y permitir que entre el aire.

Lleva una malla o red como tapa y se coloca en un lugar fresco. En un período de tres a cuatro semanas , sólo habrá tierra fértil de color café obscuro con un olor especial. Esta tierra puede utilizarse en proporción con tierra de hoja para las macetas de la casa o para el huerto.

En el caso de hacerlo en el jardín, se escarba un agujero de 50 cms. de profundidad donde hacemos lo mismo mencionado arriba, sólo que antes de poner las hojas secas, se recomienda poner ceniza para evitar que existan hormigas y luego va la capa de tierra. Aquí no es necesario el revolver y el tiempo de descomposición es de dos semanas aproximadamente.

En países desarrollados como el Japón, saldrá a la venta una compostera o electrodoméstico que en poco tiempo descompone el material de desperdicio, listo para abonar.

Vermicultura o lombricomposta es la técnica del futuro ayudados por la lombriz californiana o eisenia fetida. Es de color rojo, mide de 6 a 8 cms y vive entre cuatro a cinco años. Esta lombriz convierte los desechos de la cocina (basura orgánica, no se recomiendan huesos ni carne por su mal olor) en abono. Come y deposita sus excrementos que son ricos en fósforo, potasio, calcio y nitrógeno.

Se sabe que el humus de lombriz ha restituido la fertilidad del campo. Las lombrices viven en cajas que se pueden elaborar en casa o comprar en tiendas especializadas. Las cajas llevan pequeños orificios, mismos que serán tapados por una red. Se coloca periódico en trozos, tierra y material orgánico. Se recomienda darles de comer cada tres días. Un kilo de lombriz desecha un kilo de desperdicio.

Se tiene la propuesta, se tiene el material diariamente, solo falta la acción para contribuir en equipo, en familia, con la comunidad, con el país, con todo el mundo.

Por qué no cuidar al planeta que provee a las personas y las sostiene.

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