La conservación de suelos: prácticas agronómicas (parte II)

Las prácticas de conservación agronómicas comprenden todas aquellas medidas que contribuyen a disminuir la escorrentía y la erosión de los suelos agrícolas. Son de sencilla aplicación y de bajos costos. Estos factores hacen que las mismas sean fácilmente aceptadas por el agricultor en comparación con las prácticas de tipo ingenieril, las cuales podrían ser costosas y de aplicación técnica compleja. Al igual que con las prácticas culturales, el diseño de las prácticas agronómicas debe considerar los factores ecológicos, y socio-económicos, adaptando los principios de la práctica a las condiciones particulares de la tierra y a las del agricultor involucrado en el sistema de producción. En la nota técnica anteriormente publicada y denominada “La conservación de suelos: prácticas agronómicas (parte I)” se nombraron y explicaron algunas de estas prácticas: coberturas, abonos verdes, barreras vivas o vegetativas y rollos de vegetación. A continuación se desarrollan otras, tan o más importantes que las anteriores.

E. CULTIVOS EN FRANJA

Consisten en la división del campo cultivado en franjas, fajas o parcelas estrechas alargadas y perpendiculares al viento. La finalidad es que disminuyan la velocidad de escorrentía que se presenta normalmente en terrenos con pendientes superiores a 3%. Las franjas individuales son utilizadas para el crecimiento de cultivos que brinden diferentes grados de protección al suelo (alternando cultivos limpios con cultivos densos), para controlar la velocidad del viento (alternando cultivos de porte bajo con cultivos de porte alto) o para controlar la velocidad de escorrentía (sembrando pastos). Los cultivos en franjas mejoran la fertilidad química, física y biológica del suelo y controlan biológicamente las plagas, enfermedades y malezas. Entre los tipos de cultivos en franjas se encuentran:

E.1 Franjas por fracciones: se establecen en forma transversal a la pendiente principal del terreno, su ancho es uniforme y no siempre su trazo se ajusta a las curvas de nivel. Las franjas no son continuas ya que se adoptan a porciones específicas del terreno. Cuando se persigue mejorar la estructura y fertilidad del suelo o controlar la presencia de malezas plagas y enfermedades, se pueden conseguir en el sentido de la pendiente. La figura representa esquemáticamente el sistema, donde B es tierra en barbecho (descanso, rastrojo, restos de cultivo) y C1, C2, C3 son cultivos con diferentes requerimientos y beneficios.

E.2 Franjas contraviento o cortavientos: son franjas de un ancho uniforme, trazadas en forma recta, perpendiculares a la dirección del viento, alternando cultivos de porte bajo con cultivos de porte alto. Los segundos tienden a elevar la corriente de aire y así evitar la acción abrasiva sobre el suelo. Esta práctica se recomienda para el control de la erosión eólica y el aumento de la eficiencia hídrica del suelo (almacenamiento, infiltración, percolación) en suelos agrícolas. En la figura, A es un cultivo de porte alto: por ejemplo un cereal como maíz (Zea mays), sorgo (Sorgum bicolor) o una leguminosa como quinchoncho (Cajanus cajan) y B es un cultivo de porte bajo, otra leguminosa como maní (Arachis hypogaea) o soya (Glicine max) o ajonjolí (Sesamun indicum).

E.3 Franjas amortiguadoras: son franjas de pasto de al menos 4 a 5 m de ancho, dispuestas transversalmente a la pendiente con la finalidad de retardar la velocidad y el volumen de escorrentía del agua y retener sedimentos. Aun cuando no cortan la longitud del lote, disminuyen las pérdidas de suelo y de agua. Su ancho puede ser irregular para mantener franjas mecanizables de ancho lo más regular posible. La primera figura muestra su implementación en sistemas de ladera, constituidas de vegetación natural. Para su establecimiento, al preparar la tierra se dejan estas franjas sin mecanizar. Si las franjas establecidas son de pasto natural o mejorado en cultivos anuales y mecanizados, entonces se pueden explotar como pasto de corte o pastoreo a la salida de la lluvia una vez que se coseche el cultivo.

E.4 Franjas en contorno en rotación: son franjas en contorno, de cultivos limpios y cultivos densos, dispuestas de manera alterna en el terreno, siguiendo el contorno. El ancho de cada franja es similar y mecanizable, pues luego de un determinado lapso de tiempo, los cultivos se rotan en las franjas. Se recomiendan para terrenos agrícolas con pendientes uniformes, entre 2 y 15%.

F. CULTIVOS EN GALERÍA: los cultivos en galería constituyen una variante de las franjas amortiguadoras, las franjas en contorno y las barreras vegetativas. Bajo este sistema se siembran hileras o franjas de arbustos o árboles entre franjas de cultivos limpios. Leguminosas como leucaena (Leucaena leucocephala) y rabo de ratón (Gliricidia sepium) son dos especies ampliamente recomendables para este sistema. Por ejemplo, podría ser una combinación de hileras de cultivos limpios, con hileras de leucaena (uso forrajero) y con franjas amortiguadoras de pasto y árboles.

G. BARRERAS ROMPEVIENTO: es la alienación perpendicular al viento de una o más hileras de arbustos y árboles de mediana a gran altura, de tal manera de constituir una barrera suficientemente alta y densa que se oponga a la fuerza del viento y al paso de los sedimentos, transportados por éste. Sus objetivos básicos son disminuir la erosión eólica, disminuir las pérdidas de agua por evapotranspiración y evitar daños mecánicos a los cultivos, como acame y pérdida de flores o granos.

H. SISTEMAS DE CULTIVO

Los sistemas de cultivo son la mejor estrategia para la conservación de suelos y aguas. Ellos pueden variar según el número de cultivos que se manejen y sus relaciones espaciales y/o temporales. Se distinguen los siguientes tipos:

H.1 Cultivo simple: producción de la tierra con un solo cultivo.

H.2 Cultivo permanente: producción de la tierra con un cultivo que permanece por lo menos dos años.

H.3 Cultivo múltiples: utilización de la tierra con más de un cultivo en el año. Este sistema es recomendable particularmente en los trópicos donde la estación de crecimiento es normalmente de 365 días y el ecosistema natural es diversificado, por lo que el agroecosistema, en equilibrio con el medio ambiente, debe ser también diversificado. Con el uso de este sistema, el año agrícola puede extenderse hasta 420 días o más y puede ofrecerse una óptima protección al suelo durante todo el año y hacer un excelente aprovechamiento del agua y de la radiación solar. En este sistema los cultivos crecen a una densidad de siembra menor que la óptima recomendada para cada uno de los cultivos creciendo solos. Los cultivos múltiples pueden ser:      

H.1.1 Cultivos intercalados: cuando se manejan más de un cultivo a la vez en la misma parcela.

 H.1.2 Cultivos intercalados mixtos: cuando se maneja más de un cultivo a la vez, sin ninguna disposición en hilera. Corresponde a los sistemas de agricultura amazónica y al conuco tradicional en los cuales los cultivos no se disponen siguiendo un patrón sistemático.

 H.1.3 Cultivos intercalados en hilera: se maneja más de un cultivo a la vez y al menos uno de ellos se dispone en hilera. Este sistema suele ser más eficiente en productividad por unidad del recurso que el intercalado mixto tradicional. La densidad de siembra del cultivo base es mantenida los más cercana posible al óptimo y la población adicional de los cultivos intercalados se obtiene cambiando la geometría de la planta para el mejor uso de los recursos. Entre los cultivos con posibilidad de manejarse con mayor éxito están el sorgo y el millo perla (Pennisetum glaucum) y el maíz y el quinchoncho.

 H.1.3 Cultivos en franjas: manejo de más de un cultivo a la vez, dispuestos en franjas suficientemente anchas para permitir su manejo como cultivos independientes.

H.1.4 Cultivos en relevo: cuando dos o más cultivos se producen en un año en secuencia, pero el cultivo subsiguiente es sembrado antes de la cosecha del anterior, de modo que cuando se coseche el primero, el próximo ya se encuentre establecido. En la figura se muestra el sistema maíz-frijol en relevo, ampliamente utilizado en agricultura de subsistencia. El frijol o caraota (Phaseolus vulgaris) se siembra unas semanas antes de la cosecha del maíz y los tallos de este le sirven de soporte a frijol. La limitación del sistema estriba en la restricción de la cosecha mecanizada del maíz.

 H.1.5 Cultivos secuenciales: cuando dos o más cultivos se producen en un año en secuencia. El segundo cultivo es sembrado luego de la cosecha del primero y así, sucesivamente, hasta obtener varias cosechas. Hablándose de cultivos secuenciales doble, triple o cuádruple. En el caso del sistema hortícola puede obtenerse hasta 3 ó 4 cosechas al año. Los requisitos para establecer este sistema son los siguientes: seleccionar cultivos de diferente hábito de crecimiento que producirán los alimentos necesarios: arroz (Oryza sativa), avena (Avena sp), batata (Ipomoea batata), maíz, sorgo, soya, girasol (Helianthus annuus) y algunas hortalizas o verduras como repollo (Brassica oleraceae), remolacha (Beta vulgaris), zanahoria (Daucus carota) y tomate (Solanum lycopersicum); seleccionar las mejores variedades disponibles de cada cultivo; seleccionar la mejor época del año para el crecimiento de cada cultivo; seleccionar la mejor secuencia para combinar los cultivos seleccionados según hábito de crecimiento; seleccionar cultivos que den ingresos extras para pagar el aumento de costos ocasionados por el trasplante en lugar de la siembra directa (tomate, repollo); seleccionar pares de cultivos que puedan ser cultivados simultáneamente para economizar tiempo, sembradas al mismo tiempo, pero cosechados en diferentes épocas, por ejemplo batata y maíz, y finalmente, seleccionar cultivos que puedan ser mezclados, sembrar un segundo cultivo durante el primer cultivo en el tiempo apropiado, por ejemplo soya y maíz. Este sistema logra una máxima utilización del suelo, agua y energía radiante, pero implica alta intensidad de mano de obra, de tipo familiar principalmente, y su limitación viene dada por el alto nivel de fertilizante requerido.

Las siguientes figuras muestran un sistema de mulch vivo de la leguminosa Flemingia (Flemingia congesta) entre hileras de una plantación de plátanos (Musa paradisiaca), un sistema de mulch vivo de la leguminosa kudzu tropical (Pueraria phaseoloides) entre hileras de una plantación de palma africana (Elaeis guineensis), un sistema de cultivos de galería con maíz creciendo entre dos hileras de leucaena plantada a 4 m y un sistema en galería de cultivos múltiples intercalados en hilera: maíz, quinchoncho, auyama (Cucurbita maxima) y frutales: cítricos, onoto (Bixa orellana), aguacate (Persea americana) o musáceas (Musa spp.)

I. ROTACIÓN DE CULTIVOS

Es la sucesión recurrente más o menos regular de distintos cultivos en un mismo terreno. Esta es una práctica integradora de un conjunto de prácticas, como los cultivos de cobertura y los abonos verdes. Sus objetivos son: mejorar la fertilidad física, química y biológica del suelo; controlar la incidencia de plagas, malezas y enfermedades, rompiendo el ciclo de las mismas; controlar la erosión y degradación del suelo; mejorar la distribución del uso de maquinaria y mano de obra, amortiguar los efectos negativos por erraticidad del clima o fluctuaciones de precios de los productos en mercado. Los principios agronómicos en una rotación son: alternar cultivos que brindan  poca protección contra la erosión del suelo con cultivos que brindan una buena  protección, con sistemas radicales que se desarrollen a diferentes profundidades, cultivos agotadores con cultivos que contribuyan al aumento de la fertilización y cultivos con diferentes períodos críticos en cuanto a labranza, humedad, mano de obra, cosecha y que se puedan adaptar a la zona y disponibilidad de maquinaria agrícola, mano de obra y posibilidades de mercado. Las rotaciones de cultivos pueden ser en:

I.1 Áreas únicas: toda la unidad de la tierra es explotada con uno sólo de los cultivos que integran la rotación cada año. El cuadro presenta el esquema de rotación simple, un solo cultivo todo el año.

I.2 Áreas fraccionadas: la unidad a explotar es fraccionada en tantos lotes como cultivos integren la rotación, y anualmente se cultivan en el terreno todos los cultivos a la vez. A su vez el número de lotes corresponde al número de años de rotación. El área a ser ocupada anualmente por cada cultivo resulta de dividir el área de la unidad de tierra entre el número de años de la rotación. Este tipo de rotación permite, además del control de la erosión, un adecuado control biológico de plagas, enfermedades y malezas. Bajo condiciones de riego pudiera realizarse una rotación en la cual en el período con cultivos limpios se produzca maíz y soya cada año. A continuación el esquema de rotación fraccionada, todos los cultivos todos los años. 

Seguidamente se tiene el esquema de rotación simple secuencial, dos cultivos al año en secuencia.

J. SISTEMA SABANA PASTOREADA-AGRÍCOLA

Este sistema consiste en una rotación de tierras pastoreadas liberadas para la explotación de cultivos anuales. En cierto modo es una rotación de pastos mejorados con cultivos anuales ocupando la tierra por dos años o más. Generalmente el sistema incluye leguminosas en el período de pastos, para mejorar la fertilidad física y química del suelo. Este sistema persigue controlar la erosión, restaurar la fertilidad del suelo y el mejoramiento marginal y submarginal de las tierras. Los componentes del sistema pueden ser cultivo (maíz, sorgo)-leguminosa forrajera (Digitaria swazilandensis ó Macroptilium bracteatum) y pasto nativo o establecido (Andropogon gayanus, Cynodon dactylon). Los pastos al ser de crecimiento lento, no compiten con el maíz. Los restos de cosecha también son utilizados por el ganado. Estas alternativas permiten, además de controlar la erosión y hacer un mejor uso de los recursos, pagar el costo del establecimiento del pasto, para el cual se aprovecharía la preparación de tierra y el mejoramiento de la fertilidad del suelo, realizada para el maíz o para el sorgo. El pasto establecido permanecería en el terreno el tempo estimado para los cultivos protectores en la rotación, luego del cual se iniciaría nuevamente el ciclo.

K. SISTEMA DE SOCA

Constituyen una alternativa para la producción agrícola-ganadera, que permiten una mejor utilización de la energía radiante y el agua almacenada en el suelo a salida de lluvias. Entre los cultivos cuyas socas pueden utilizarse para alimentación animal figuran el sorgo, el millo perla y la caña de azúcar (Saccharum officinarum).

L. SISTEMAS AGROFORESTALES Y AGROSILVOPASTORILES

Consisten en la explotación diversificada agrícola, ganadera y forestal de la tierra, constituyen quizás la mejor alternativa de explotación integral en sistemas de cuencas altas y de pequeños agricultores, pues permite una óptima utilización de los subproductos de los diferentes rubros y brindan grandes posibilidades para el control de la erosión. El diseño está en función de las características de la tierra y los factores socioeconómicos imperantes. Un ejemplo podría ser el agro-pastoril café-ovinos en plantaciones de café (Coffea americana).

LL. VEGETACIÓN PROTECTORA PARA CASOS ESPECIALES DE CONSERVACIÓN DE SUELOS

El uso de coberturas vegetales es el medio más eficiente y económico que existe para controlar la erosión en casos especiales de conservación, en los cuales se requiere de tratamientos específicos, cuya eficiencia, aunque con el apoyo de prácticas ingenieriles, se centra en el uso de vegetación, preferiblemente autóctona o de gran adaptabilidad al área. Entre los casos especiales de conservación más comunes se encuentran: estabilización de taludes, control de cárcavas, estabilización de canales de conducción de aguas, recuperación de tierras degradadas, bancos de río y orillas de cursos de agua, estabilización de zonas de derrumbes y orillas de vías de comunicación. Las plantas utilizadas deben ser de alto grado de protección y amarre del suelo, rápido crecimiento y rústicas, con alta tolerancia a la sequía, y a la baja fertilidad del suelo y no necesariamente con valor económico. Entre ellas están: vetiver (Vetiveria zizanioides) sauce (Salix chilensis), caña brava (Gynerium saggittetum), bambú (Bambusa vulgaris), cabuya (Agave sp.), matarratón (Glyricidia sepium), pasto elefante (Pennisetum purpureum) y pasto imperial (Axonopus scoparius).

Ing. Agr. (Msc., PhD) Onelia Andrade.

Bibliografía consultada:                                                                                                                                                 Páez, M., Fernández N. y O. Rodríguez. 1992. Conservación de Suelos y Aguas. UCV. Facultad de Agronomía. 420 p.                                                                                                                                                                       Delgado, F. 1987. Prácticas agronómicas de conservación de suelos. CIDIAT. Serie: Suelos y Clima. Mérida. 69 p.

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