La importancia de la desinfección en los suelos agrícolas

Una adecuada desinfección de suelo favorece un óptimo inicio de cultivo, reduciendo los posibles problemas relacionados con plagas y enfermedades de suelo a lo largo de la campaña. Por esta razón, a continuación se comentan las diferentes técnicas existentes para llevar a cabo este proceso, así como el método de realización de las mismas y el papel de INTEGRATE en el proceso.

1. INTRODUCCIÓN

El proceso de desinfección de un suelo/sustrato es de vital importancia para la instalación de un nuevo cultivo bajo condiciones óptimas de sanidad, en este caso, edáfica. El objeto de esta labor reside en la disminución de la carga patógena del suelo, la cual es origen de numerosas e importantes plagas y enfermedades. Estos microorganismos son capaces de perdurar, algunos durante largos períodos de tiempo, en el suelo, aún sin la existencia de material vegetal.

Por otro lado, también es importante conocer, que en cultivo bajo plástico, se dan las condiciones de temperatura y humedad deseadas para la supervivencia de estos organismos patógenos. Además, la práctica del monocultivo, así como del cultivo intensivo (densidades de plantación cada vez más elevadas), favorecen la aparición e incidencia de estos patógenos.

2. PROCESO DE DESINFECCIÓN

Previo al proceso de desinfección propiamente dicho se deben retirar los restos de cultivo, así como acondicionar el terreno, favoreciendo la presencia de una estructura de suelo adecuada. Por otro lado, la cubierta plástica debe encontrarse desencalada y el invernadero totalmente cerrado, por lo que para ello, se deben arreglar los posibles orificios existentes en el plástico antes de comenzar el citado proceso de desinfección. De lo contrario, supondrían una limitación a la hora de alcanzar las condiciones climáticas óptimas para que el proceso se realice con éxito.

SOLARIZACIÓN

La solarización consiste en un sistema de desinfección del suelo basado en el mulching del mismo mediante la utilización de una cubierta plástica transparente, con objeto de obtener condiciones hostiles para la supervivencia de organismos patógenos (el umbral de resistencia se encuentra en torno a los 40ºC). El tiempo necesario para llevar a cabo la desinfección de una parcela depende de las condiciones climáticas existentes durante el periodo en concreto. Cuando la radiación solar y la temperatura son elevadas, el tiempo necesario oscila entre 4 y 6 semanas. Para ello, es necesario:

– Colocación de plástico: El plástico se debe colocar de tal forma que quede bien sellado al suelo, evitando el escape de gases propios del proceso de desinfección, así como impidiendo la entrada de aire que favorezca la disminución de la temperatura (para un máximo aprovechamiento de la energía solar). Un aspecto a tener en cuenta, son las características del plástico. Es conveniente optar por un plástico con una lámina especial para desinfección (menor porosidad).

– Saturación del suelo: Tras la eliminación del cultivo, es necesario saturar el suelo para incrementar la transmisión térmica del mismo

DESINFECCIÓN QUÍMICA

En numerosas ocasiones, para asegurar que los resultados del proceso de desinfección sean los esperados, se recurre a la utilización de compuestos químicos, los cuales también permiten “acortar” el período de desinfección. En la actualidad, es muy habitual que la desinfección química vaya acompañada de una solarización. De este modo, se consiguen mejores resultados que si se realizan de forma independiente (efecto sinérgico).

BIOFUMIGACIÓN

La biofumigación consiste en un sistema de desinfección del suelo en el que se utilizan para desinfectar los gases emitidos por la materia orgánica al descomponerse. Se recomienda la utilización de estiércol fresco para una mayor liberación de amoníaco y de restos de crucíferas, las cuales al descomponerse liberan isotiocianatos. Para ello, es necesario contar con cantidades importantes de materia orgánica (aproximadamente 50 t/ha), que deberá ser incorporada al suelo mediante una labor superficial (30 cm), previa retirada de los 10-12 cm de arena en los sistemas de cultivo con enarenado. Una vez incorporada la materia orgánica, se coloca nuevamente la capa de arena.

BIOSOLARIZACIÓN

Consiste en la combinación de las dos técnicas anteriormente expuestas. Dicho de otro modo, se trata de una biofumigación en la que, al igual que en el proceso de solarización, se satura el suelo y posteriormente se coloca plástico.

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