Las comunidades del Tajo de España y Portugal reclaman el fin del trasvase

Las comunidades del Tajo de España y Portugal han reclamado la finalización del trasvase Tajo-Segura porque su permanencia y nuevo régimen de explotación no permite la recuperación del río, y el establecimiento e implantación de un régimen de caudales ecológicos que permita recobrar el papel ecológico, cultural, paisajístico, económico y social del río.


Estas son dos de las reivindicaciones que recoge el manifiesto conjunto de ciudades, pueblos y colectivos de la cuenca del Tajo de ambos países en defensa del patrimonio fluvial común que ha sido leído este viernes en la clausura del III Foro Ibérico del Tajo que ha acogido la ciudad de Toledo.


En este sentido, han exigido la paralización de la actual campaña de trasvases y la recuperación de los volúmenes de agua en la cabecera del Tajo hasta unos niveles que garanticen las necesidades sociales y ambientales en los pueblos ribereños, así como la “inmediata” derogación de la limitación de los desembalses máximos mensuales y anuales desde Entrepeñas y Buendía.


En cuanto al caudal, el manifiesto conjunto pide el establecimiento de un mínimo de al menos 11,74 metros cuadrados por segundo en Aranjuez, 23 metros por segundo en Toledo y 27,82 metros por segundo en Talavera de la Reina.


Entre las reivindicaciones de las comunidades del Tajo también se encuentra la revisión del Convenio de Albufeira de cara a que permita la llegada a Portugal de un régimen adecuado de caudales ambientales y en condiciones adecuadas de calidad.


También demandan la mejora en los sistemas que garanticen una depuración “óptima, continua y eficiente” de los vertidos en toda la cuenca del Tajo, en especial en la Comunidad de Madrid, así como la reducción y eliminación de la contaminación de todo tipo en el río.


Una política ambiental que combata la proliferación de especies alóctonas e invasoras, un inventario de obstáculos a la dinámica natural de Toledo y sus ríos, y una propuesta de adecuación compatible con las diferentes comunidades biológicas autóctonas y con los valores patrimoniales y paisajísticos, completan las reivindicaciones plasmadas en el manifiesto.


Un documento que, no obstante, comienza con una advertencia de los firmantes: “El río Tajo/Tejo, en su eje central y en muchos de sus afluentes, está al borde del colapso ambiental”.


En la parte española, han achacado la situación actual a una “deriva de muchos años de gestión irracional” condicionada por las reglas de explotación del trasvase Tajo-Segura sumada a los vertidos de aguas residuales e ilegales, a la alteración de los regímenes de caudales, a la colonización de especies invasoras o a la contaminación por actividades agrarias, entre otras cosas.


Con respecto a la parte portuguesa, han señalado la falta de caudales por el exceso de regulación y la limitación de agua que llega desde España, así como la salinización de las aguas subterráneas o la falta de control de vertidos.


Además, han lamentado que los planes hidrológicos de cuenca en España y Portugal “no han hecho frente con eficacia a estos retos”, y han advertido de que el cambio climático pronostica una reducción acentuada de los caudales circulantes en la demarcación del Tajo en épocas de estío en las próximas décadas.


El III Foro Ibérico, que, por primera vez, se ha celebrado en España y en el que han participan cerca de 150 personas, ha concluido con la exigencia conjunta de una gestión de los ríos con el objetivo de evitar su deterioro, recuperarlos como “ríos vivos” para la ciudadanía y potenciar los valores patrimoniales, ambientales y sociales.

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