Manejo de las malezas en bananos y platanos

Bananos y plátanos son alimentos principales en muchos países, además de ser productos comercializados nacional e internacionalmente. Estos se siembran como cultivos de bajos insumos para el consumo familiar y también como generadores de ingresos, que en este caso implica grandes insumos y niveles de manejo. El control de malezas es una de las prácticas que determina la productividad de estos cultivos. Este capítulo resume los problemas de las malezas en bananos y plátanos e identifica los métodos de control que tienen importancia práctica para todos los sistemas de producción.

Problemas de malezas

Existe consenso entre las conocedores de la materia de que las gramíneas, particularmente las especies perennes, son las malezas más severas en bananos y plátanos. Estas son Axonopus compressus (Sw.) P. Beauv., Cynodon dactylon (L.) Pers., Digitaria abyssinica (A. Rich.) Stapf, Imperata cylindrica (L.) Raeuschel, Panicum maximumJacq., Paspalum scrobiculatum L., Paspalum conjugatum Berg. y Pennisetum purpureum Schumach. (Akobundu 1987; Feakin 1971; Deuse y Lavabre 1979; Purseglove 1972; Simmonds 1959). El omnipresente Cyperus rotundus L. (Deuse y Lavabre 1979), junto con Cyperus spp. en general (Akobundu 1987), también son importantes en estos cultivos. Simmonds (1959) indica que los bananos sufren poco por las competencia de malezas de hoja ancha y recomienda que algunas especies (particularmente Commelina spp.) sean aprovechadas como cobertura beneficiosa del suelo. Hay, sin embargo, un número de malezas de hoja ancha que son problemáticas, como es el caso de Chromolaena odorata (L.) King y Robinson (Akobundu 1987), Convolvulus spp. e Ipomoea spp. (Feakin 1971).

Se acepta, en general, que las malezas son un problema en bananos y plátanos, ya que compiten por el agua, los nutrientes y la luz. La deficiencia de nitrógeno en las plantas cultivables refleja normalmente esta competencia, como lo muestra el amarillamiento del follaje joven (Simmonds 1959), la reducción de la altura y el grosor, la maduración tardía y los rendimientos reducidos (Seeyave y Phillips 1970). Los efectos alelopáticos de algunas malezas casi seguramente dañan estos cultivos y Chou (1989) afirma haber demostrado efectos alelopáticos de dos malezas leguminosas, Centrosema sp. e Indigofera sp. La posibilidad de que las malezas sean hospederos alternativos de plagas debe tenerse en cuenta. Commelina es hospedera de enfermedades virales del banano en Puerto Rico y del nemátodo reniforme (Rotyienchus) en las Islas de Barlovento (Kasasian 1971), también hospeda al nemátodo de la raíz del banano, Radopholus similis, en el Caribe (Feakin 1971).

Manejo de malezas

El manejo de malezas en bananos y plátanos no puede estar separado de otras prácticas agronómicas utilizadas para cultivar a estas plantas. Aunque las técnicas particulares se describen por separado, éstas deben ser integradas en un sistema que sea apropiado para una región específica.

El período crítico, durante el cual las malezas suprimen el crecimiento de los bananos y plátanos, se entiende que se extiende durante los inicios del establecimiento del cultivo. Seeyave y Phillips (1970) aportan pruebas experimentales que muestran la necesidad del buen manejo de las malezas durante los primeros 4-6 meses después de la plantación. Un estudio hecho en Nigeria mostró que el período crítico de competencia en el plátano comprende la etapa entre el brote de la flor y el engrosamiento de los frutos (Akobundu 1987 citando a Ndubizu 1981). Sería prudente, por tanto, asegurarse de que los bananos y plátanos reciban un buen manejo de las malezas por cualquier vía durante, al menos, seis meses después de la plantación y que se eliminen las malezas que aparezcan próximas a las plantas de cultivo, o sea todas aquellas dentro de un círculo alrededor de la base del tallo.

Preparación del terreno

Al igual que en los restantes cultivos, como frutales, el terreno deberá ser bien preparado antes de la plantación para eliminar tantas malezas como sea posible, especialmente las gramíneas perennes. De no haber gramíneas perennes presentes, una escarda completa con azada de mano o mediante la labranza será suficiente (Acland 1971).

Control mecánico de malezas

El sistema radical del banano es superficial, la mayoría de las raíces están a 15 cm de la superficie del suelo. Todas las labores de cultivo, excepto las más superficiales, tienden a dañar el sistema radical, por lo que generalmente se deben evitar (Simmonds 1959). Las labores de cultivo son también una de las causas más importantes de la erosión del suelo. Por tanto, se requieren otras opciones al efecto. El método más común de control de malezas es la siega, pero esto no es tan bueno como para asegurar rendimientos óptimos (Kasasian y Seeyave 1968). Una práctica típica es segar las malezas 3-4 veces al año, las que se dejan cubriendo el suelo, lo que ayuda a evitar la erosión, el brote de nuevas malezas y permite el acceso al campo (Feakin 1971). Esto, por supuesto, no evita la competencia de las malezas ni tampoco las elimina. En efecto, las malezas de hábitos rastreros como Cynodon dactylon, serán más bien estimuladas. Otra desventaja con la siega de la maleza es el riesgo de dañar los tallos e hijos del banano, a menos que la operación se realice con cuidado (Feakin 1971).

Control cultural de las malezas

Los bananos y plátanos son muy vulnerables a las malezas durante su establecimiento. A partir de ahí, el follaje del cultivo suprime las malezas, excepto las tolerantes a la sombra. Por tanto, las prácticas que favorecen el desarrollo del follaje son beneficiosas en términos de control de malezas, como son el uso de material de plantación saludable y vigoroso, así como una distancia estrecha del cultivo. Chako y Reddy (1981) mostraron que los bananos plantados a distancias de 1.2 x 1.2 m (6, 944 plantas ha-1) y 1.5 x 1.2 m (4, 444 plantas/ha) arrojaron altos rendimientos y un control “natural” de las malezas.

Las plantas de cobertura se pueden usar para inhibir el crecimiento de malezas y han sido ampliamente recomendadas. Simmonds (1959) relaciona 28 leguminosas recomendadas, entre éstas las más favorecidas son: Crotalaria juncea L. (cáñamo de Bengala), C. striata DC. (= C. pallida Ait.), C. usaramoensis E.G. Baker, Indigofera endecaphylla Jacq., Phaseolus trinervius Wight y Am. (= Vigna radiata (L.) Wilczek var. sublobata (Roxb.) Verdc. = frijól mungo) y Vigna sinensis (L.) Hassk. (= Vigna unguiculata (L.) Walp. = caupí). Es posible que los agricultores pequeños necesiten un cultivo de cobertura que pueda ser utilizado. El manejo de malezas en este cultivo asociado podría beneficiar los bananos y plátanos, aunque el cultivo mismo también puede competir por los recursos de subsistencia. En Nigeria, la sandía, a una densidad de 5.000 plantas/ha, suprimió el crecimiento de la maleza durante 5 meses, aumentó significativamente el establecimiento y el rendimiento del banano, mientras que densidades de 2500 ó 10 000 plantas/ha redujeron el crecimiento y el rendimiento del banano debido a la competencia de las malezas o de las sandías (Obiefuna 1989). En la India, un cultivo asociado de caupí con banano inhibió totalmente el crecimiento de malezas durante 70 días, mientras aportó humus y nutrientes que beneficiaron al cultivo (Chacko y Reddy 1981). Simmonds (1959) apunta que la patata dulce se recomienda como planta de cobertura en el banano.

El acolchado es a veces de valor como un medio de control de malezas (Simmonds 1959) y generalmente se acepta que el banano responde bien a esta práctica en Africa Oriental (Acland 1971). Materiales comunes de acolchado son las hojas muertas o caídas del banano, tallos cortados y viejos. Kotoky y Bhattacharyya (1991) mostraron que el peso de los racimos y el rendimiento en bananos pueden ser aumentados significativamente con un acolchado de 36 toneladas/ha de paja de arroz. Es posible usar otros materiales (por ejemplo: arbustos cortados, aserrín, hierbas cortadas, jacinto de agua), pero esta no es generalmente una práctica económica. Cuando se use acolchado se deberá no permitír que el material en uso entre en contacto con los tallos del banano o el plátano, ya que éste ofrece condiciones de humedad que podrían estimular la entrada del pícudo del banano (Acland 1971). Simmonds (1959) advierte que el acolchado puede interceptar las lluvias ligeras, las cuales se evaporan antes de llegar a las raíces de los cultivos y que la descomposición del acolchado puede inmovilizar y causar deficiencia de nitrógeno.

Control biológico de malezas

No se conocen referencias de uso práctico del control biolágico contra malezas específicas de bananos y plátanos, pero estos cultivos posiblemente se beneficiarían cuando la investigación actual identifique predatores o patógenos para el control de Chromolaena odorata, Mikania micrantha H.B.K. y otras malezas.

Control químico de las malezas

Los herbicidas ofrecen un medio práctico para el control de malezas y permiten el cumplimiento de las recomendaciones referentes al mínimo de labores de cultivo en campos de banano. El efecto económico del control químico varía en todo el mundo; en algunos países la producción de banano sería virtualmente imposible sin herbicidas, mientras en otros, especialmente las naciones más pobres o en desarrollo, el uso de herbicidas es raramente práctico o apropiado. Sin embargo, existe la posibilidad para todos los países de explotar los herbicidas en el control seguro y efectivo de las malezas en bananos y plátanos.

En la Tabla 1 aparece una selección de herbicidas que han sido ampliamente usados en bananos y plátanos. Las dosis, momentos de aplicación y breves comentarios sobre el uso de estos productos son allí dados. Si se establecen cultivos asociados o de cobertura del suelo, el uso de estos herbicidas es probable que sea limitado considerablemente. Esta información se ofrece como guía y no sustituye la asesoría local ofrecida por expertos califífícados en el manejo de malezas.

Para evitar la difícil tarea de seleccionar un producto entre tantos, se insta al lector a considerar el uso glifosato como primera opción. Este herbicida es muy efectivo contra la mayoría de las malezas herbáceas, incluyendo gramíneas perennes y ciperáceas, que pueden ser problemáticas en bananos y plátanos. Tiene baja toxicidad (DL50 oral aguda en ratas del producto más común =5.4 g/kg) sin residuos perjudiciales en el suelo después de su aplicación. Puede utilizarse para eliminar las malezas perennes antes de la plantación y por consiguiente se aplicará cuidadosamente de forma dirigida dentro del cultivo. Los tratamientos deben aplicarse tan frecuente como sea necesario. En Puerto Rico, por ejemplo, el tratamiento óptimo para lograr el control de maleza, rendimiento y mínima fitotoxicidad durante un ciclo plantación-cosecha fue de tres aplicaciones de solución de glifosato al 1%, a seis semanas de intervalo (Liu y Rodriguez-Garcia 1988). Un régimen similar se puede establecer para otras localidades.

Tabla 1. Herbicidas para usar en bananos y platanos

Herbicida

Dosis (kg i.a./ha)

Tratamiento

Malezas controladas

Ametrina

2.5-5

Pre o post temp.

Gramíneas y hojas anchas anuales en germinación y plántulas.
Dalapon

4-11

Post

Gramíneas anuales y perennes en crecimiento activo.
Diuron

1.6-4

Pre

Malezas gramíneas y hojas anchas anuales en germinación.
Glufosinato

0.8 – 1.6

Post

Gramíneas anuales y perennes y hojas anchas anuales en crecimiento activo.
Glifosato

1-3

Post

Malezas anuales y perennes en crecimiento activo.
Paraquat

0.5-1

Post

Malezas gramíneas y de hojas amplias emergidas.
Simazina

2-6

Pre

Malezas anuales de hoja ancha en germinación.

Algunos productos pueden usarse mezclados, por ejemplo: ametrina + simazina, díuron + paraquat.

Paraquat ha sido muy alabado por su control de malezas anuales en bananos y plátanos, pero ha resultado muy tóxico para el hombre y no deberá usarse si la habilidad del usuario es dudosa.

De los herbicidas activos en el suelo, ametrina, diuron y simazina son ampliamente recomendados y tienen la ventaja sobre paraquat y glifosato, de que persisten en el suelo, evitando el crecimiento de muchas malezas, pero a diferencia de glifosato, no controlan las especies perennes.

En vista de la importancia de las malezas gramíneas, uno podría anticipar un papel para alguno de los relativamente nuevos graminicidas, tales como diclofop-metil, fluazifop-p-butil, fenoxaprop-etil, haloxyfop-metil, quizalofop-etil y sethoxydim, pero hay poca o ninguna evidencia de que estos productos hayan sido evaluados y aprobados para su uso en bananos y plátanos.

Finalmente, los herbicidas no deben ser concebidos como una panacea para resolver todos los problemas de malezas en bananos y plátanos. Ellos tienen la capacidad de resolver problemas, así como también de crearlos. El uso de herbicidas debe ser complementado con otras estrategias de manejo de las malezas para evitar riesgos, tales como el desarrollo de malezas resistentes.

Referencias

Acland J.D. 1971. East African Crops. FAO/Longman, 252 pp.

Akobundu O. 1987. Weed Science in the Tropics. Principles and Practices. John Wiley y Sons, Chichester, R.U. 522 pp.

Chako E.K. y A. Reddy 1981. Effect of planting distance and intercropping with cowpea on weed growth in banana. En: Proceedings of the 8th Asian-Pacific Weed ScienceSociety Conference, pp 137-141.

Chou C-H. 1989. The role of allelopathy in biochemical ecology: experience from Taiwan. Biologia Plantarum (Praha31: 458-470.

Deuse J. y E.M. Lavabre 1979. Le Désherbage des Cultures sous les Tropiques. G.-P. Maisonneuve et Larose, Paris, 312 pp.

Feakin S.D. (Ed.) 1971. Pest Control in Bananas. PANS Manual No. 1. PANS, 56 Gray’s Inn Road, London, 128 pp.

Kasasian L. 1971. Weed Control in the Tropics. Leonard Hill, Londres, R.U. 307 pp. Kasasian L. y J. Seeyave 1968. Chemical weed control in bananas – a summary of eight years’ experiments in the West Indies. En: Proceedings of the 9th British Weed Control Conference, Brighton, pp 768-773.

Kotoky U. y R.K. Bhattacharyya 1991. Bunch weight and yield of banana as influenced by organic mulches. Indian Journal of Horticulture, 48: 275-280.

Liu L.C. y J. Rodriguez-Garcia 1988. Optimum time interval and frequency of glyphosate application for weed control in plantain (Musa sp.). Journal of Agriculture of theUniversity of Puerto Rico, 72: 297-300.

Ndubizu T.O.C. 1981. Crop/weed competition in plantain (Musa acuminata y M. balbisiana). Paper presented at: Sixth African Horticultural Symposium, Ibadan.

Obiefuna J.C. 1989. Biological weed control in plantains (Musa AAB) with egusi melon [Colocynthis citrullus (Citrullus lanatus) L.]. Biological Agriculture and Horticulture, 6: 221-227.

Purseglove J.W. 1972. Tropical Crops: Monocotyledons. Longman, Londres, R.U. 607 pp.

Seeyave J. y CA Phillips 1970. The effect of weed competition on growth, yield and fruit quality of bananas. Windward Islands Banana Growers’Association Winban ResearchScheme Report No. 145, 6 pp.

Simmonds N.W. 1959. Bananas. Longmans, Londres, R.U. 466 pp.

universidadagricola.com

Artículos Relacionados