MANEJO DE UNA EXPLOTACIÓN DE LOMBRICES

El manejo consiste, en principio, en alimentar, mantener la humedad en las camas y proteger a las lombrices. A partir del momento en que introducimos las lombrices en el sustrato debemos tener cuidado en cuatro detalles:
         Proporcionarles el alimento necesario, con el % de humedad adecuada y con el debido grado de descomposición.
         Mantener la humedad de la cuna.
         Cuidar el pH. Es conveniente que esté próximo a 7.

         Controlar la temperatura.
La alimentación
Una vez que las camas están inoculadas con lombrices, pasará un tiempo de 7 a 15 días para que las lombrices consuman el sustrato. Cuando el sustrato está consumido se observarán grumos pequeños siendo éstos el indicativo principal de que el lecho no tiene comida, requiriéndose agregar más sustrato. La comida debe suministrarse cada vez que las lombrices lo requieran, dependiendo de la densidad de población, factores climáticos, etc.
Generalmente debe proporcionarse alimento una vez por semana, procurando extender una capa de 5 cm. sobre la superficie del lecho. La mejor guía para el programa de alimentación es la observación de la cantidad de alimento suministrada, el tiempo en que ésta es consumida y las condiciones de las lombrices, así se tendrá un parámetro con el cual decidir si se aumenta o disminuye la cantidad o los días entre cada suministro. No sobra recordar la necesidad de controlar, cada vez que se prepare alimento para las lombrices, los requerimientos que en cuanto al grado de descomposición de los materiales orgánicos utilizados, el pH y % de humedad se deben observar.
Etapas de expansión y de producción del cultivo de lombrices.
En la cría comercial de lombrices californianas hay dos etapas bien definidas: la de expansión en la que se busca favorecer la multiplicación de las lombrices para ampliar los planteles hasta alcanzar las dimensiones deseadas para el criadero y la de producción propiamente dicha cuando, una vez alcanzado el tamaño óptimo para la explotación, las cunas se inseminan con el máximo de lombrices buscando incrementar la producción de humus antes que el de la población de animales.
Etapa de expansión
Debido a que la lombriz roja es un animal muy prolífico, no es conveniente empezar el lombricultivo con la cantidad total de lombriz necesaria; se aconseja, preferiblemente, multiplicarla en la propia finca.
Si se empieza con muy pocas lombrices se tardará demasiado hasta llegar a conformar un criadero con fines comerciales pero tampoco es bueno empezar con grandes cantidades si no se tiene conocimiento en el manejo de las lombrices. Sin embargo, en opinión de lombricultores con experiencia, cuando se desee un proceso rápido, la densidad de lombrices debe ser alta ya que así el criador inexperto se habituará desde un principio a cómo manejar lechos con dotación completa de lombrices, a los que tendrá que enfrentarse cuando llegue al período de producción plena.
La información a la que se puede recurrir para tener un parámetro sobre la cantidad de lombrices que debe utilizarse por M2 de lecho, al iniciar la explotación, es variada y no recalca sobre un dato que pueda tomarse como la cantidad más adecuada.
Durante la explotación se recomienda mantener densidades entre 10.000 y 15.000 lombrices por M2, pero para la etapa de expansión, al iniciar un nuevo cultivo, se sugiere incrementar el número de lombrices, ojalá en el doble. Lo anterior nos indica, que la cantidad de lombrices por M2 para este período puede estar entre 20.000 y 30.000.
A los 3 meses de puesta en marcha la actividad y de aplicar los cuidados requeridos, el lecho inicial se ha superpoblado haciéndose necesaria la primera división, para lo cual se requiere hacer la cosecha de las lombrices y luego extraer el humus.
De esta primera división, el 50% se utilizará para iniciar un nuevo lecho y el 50% restante para continuar con el lecho inicial. Hecha esta división, cada lecho contará con menos cantidad de lombrices que en el lecho inicial con lo cual se presentan dos situaciones:
         Ahora se cuenta con más espacio para que se reproduzcan las lombrices, aunque el proceso llevará más tiempo (unos cuatro meses y medio).
         Habrá menos requerimientos alimentarios, por lo tanto la comida se suministrará con más días de intervalo.
A los 4 meses y medio aproximadamente, se repite el proceso de cosecha de lombrices y compost pero esta vez se inician 3 lechos. Equivale a tomar una tercera parte de la cantidad de lombriz de cada uno de los lechos existentes y formar un tercero. Como ahora la dotación de lombrices es mayor, aunque todavía no completa, se alimentarán nuevamente una vez por semana
Los 3 meses se agrega un lecho más y serán 4 en total. Es tanto como extraer una cuarta parte de cada uno de los lechos y dar forma al cuarto. Estamos ahora con una dotación completa de lombrices, por lo tanto se puede anticipar que el próximo paso será duplicar.
A los 3 meses duplicamos las literas llevándolas a 8. Se vuelve a un régimen de alimentación cada 12 días y se esperará 4 meses y medio para hacer la nueva cosecha y división. Llegado ese momento y tal como se hiciera anteriormente, de cada 2 cunas se hacen 3 dando una totalidad de 12.
Se va repitiendo esta secuencia hasta alcanzar el tamaño óptimo del criadero. La metodología descrita permite una sólida expansión y a la vez mantener un control adecuado de los lechos. Los esquemas de multiplicación tipo exponencial: 1, 2, 4, 8 no responden a la curva de crecimiento real de las poblaciones de lombrices.
Período de producción
Una vez que la explotación ha alcanzado la dimensión planificada, cada lecho estará casi siempre con su dotación completa de lombrices ya que se tiende a tener el máximo de lombrices produciendo humus. La cosecha se realiza cada 3 meses. Al cabo de este tiempo se extrae el compost para pasar rápidamente un nuevo ciclo.
Es importante tener presente que para que la actividad sea rentable los lechos deben manejarse como unidades de producción de humus con un ciclo de tres meses, al cabo del cual el lombricompuesto es extraído rápidamente aunque no esté totalmente procesado.
El incremento en la población de animales no será tan pronunciado como en el período de expansión, ya que los planteles no cuentan con tanto espacio ni tiempo para reproducirse. Progresivamente comienza a haber un remanente de lombrices que se puede vender a nuevos productores o destinar a la fabricación de alimentos para otros animales.
Extracción de Humus
Al terminar la separación de las lombrices, se procede a retirar el humus (lombrihumus).
Cuando el tamaño de la explotación lo amerite, la extracción del material elaborado por las lombrices conviene hacerlo por medios mecánicos pues permite disminuir costos. En caso contrario su retiro será eminentemente manual.
El Humus se puede utilizar con la humedad que se obtiene (alrededor de 70 A 80%) o rebajarla hasta un 50%, con la cual usualmente se comercializa. Para esto se pueden utilizar secadores solares, como el de tipo parabólico usado para secar café, construido en guadua y plástico o simplemente extendiéndolo sobre el piso o un plástico.
Se debe garantizar que la humedad no baje del 40 %, puesto que todavía hay actividad microbiana que es la que le da la calidad a este producto, como uno de los mejores fertilizantes orgánicos del mundo.
Una vez seco se criba o tamiza y puede envasarse en bolsas de polietileno de diferentes tamaños, que tengan aireación, para su venta. Los materiales más gruesos producto del tamizado se integran nuevamente al lecho.
En un envase que deje entrar un poco de aire y con un 40 % de humedad, el humus mantiene sus cualidades durante muchos años.
Es importante tener presente que para que la actividad sea rentable las cunas deben manejarse como unidades de producción de humus con un ciclo de tres meses, al cabo del cual el lombricompuesto es extraído rápidamente aunque no esté totalmente listo.
Una vez retirada la mayor parte de la población de lombrices de la cuna, se extrae el humus inmediatamente, para someterlo a un proceso de homogenización.
El proceso de homogenización se completa en tres o cuatro meses por acción de las bacterias, y de las lombrices que no fueron extraídas al realizar la cosecha. La pila de post­elaboración se puede dejar a la intemperie lo cual mejora progresivamente la calidad del producto.
Por efectos del proceso de desterronado y tamizado del material, la pérdida en lombrices rezagadas puede rondar el 20% o más. Esta puede disminuirse si se tiene la precaución de colocar junto a la pila de post­elaboración una franja de estiércol para atraer con su olor a las lombrices rezagadas.
Para tener sólo una referencia orientativa, por cada tonelada de alimento que se coloca en una cuna en el período productivo, se extrae media tonelada de humus en tres meses de actividad. En el período de expansión, este resultado lleva más tiempo.
Un metro cúbico de humus pesa unos 500 Kg. Su peso específico es de 0,5­0,6. Si supera estos valores puede contener tierra (peso específico 1).
Cosecha de Lombrices y Humus
Extracción de lombrices
La separación de la lombriz y la cosecha del Lombricompuesto (Humus) se puede hacer dos o tres veces al año, dependiendo de la velocidad de descomposición del sustrato y para lo cual se puede optar por uno de los siguientes métodos:
Mecánico
Para el lombricultor que posee maquinaria el proceso consiste en tomar el lecho completo compuesto por lombrices adultas, jóvenes y pequeñas, y cápsulas dentro del sustrato y hacerlo pasar por la máquina separadora, con las cribas adecuadas accionando a las revoluciones previamente fijadas de acuerdo con lo que se desea conseguir, y obtener la separación de las lombrices del humus y de la parte de alimento no procesado.
El uso de la máquina es aconsejable cuando el lombricultor pretende destinar la totalidad de las lombrices adultas extraídas a la demanda de los pescadores o a la demanda de carne en general. Por el contrario, su uso está totalmente desaconsejado en aquellos casos en que se quieran utilizar las lombrices recogidas para poblar nuevos lechos.
Las cribas, tanto la rotante como la vibratoria, producen lesiones en las lombrices en un 50 % y en un 35 % de los casos, respectivamente.
Las lombrices heridas que son colocadas de nuevo en los lechos, mueren. Lo cual implica la disminución drástica de la población de lombrices en los mismos porcentajes anteriores.
Por otra parte, no hay que olvidar que la lombriz roja debe ser trasladada junto con el sustrato, si se quiere que no sufra ningún estrés irreversible y que siga acoplándose y produciendo humus regularmente.
Manual
Para la extracción manual puede presentarse una de las siguientes opciones:
         Cuando el sustrato llega a la altura máxima de la cama, se suspende la alimentación y el riego por una semana, para obligar a las lombrices a consumir todo el material que no se ha transformado. Cumplido este tiempo, se extiende una malla plástica sobre la cama y sobre ella se suministra alimento de nuevo; una semana después se retira la malla con la capa superior donde ha subido la lombriz.
         Se retrasa la alimentación por lo menos 4 días, luego se ofrece alimento en cantidad normal, en una capa de 6 a 8 cms, con lo cual la lombriz se concentra en la superficie. Al cabo de 2 ó 3 días, una vez poblada la superficie se procede a retirarlas manualmente.
         Si la cría se realiza en cajas plásticas, la cosecha es mucho más sencilla ya que éstas tienen la parte inferior con perforaciones a través de las cuales pueden pasar las lombrices. Basta con depositar alimento en una caja y colocarla encima de otra ya llena, para conseguir la separación de las lombrices del humus sin intervención manual.
Dependiendo de la cantidad de lombrices, puede ser necesario repetir la operación de extracción hasta tres veces para conseguir separar del humus el mayor % de lombrices.
Para los procedimientos anteriores se plantea suspender durante unos días el suministro de alimento. Como las lombrices se acostumbran a una rutina determinada, ésta suspensión hará que estén hambrientas para cuando se les suministre la comida mediante la cual se hará la extracción. Con la utilización de un cebo ya no es necesaria la suspensión en el suministro de alimento. Llegado el momento de realizar la cosecha de lombrices se prepara el cebo para atraer al mayor número de las mismas a la superficie de la cuna y proceder a su extracción.
Una formula desarrollada por Juan Carlos Magnano, es mezclar el material que se suministra con un 3% de grasa refinada rayada. También se puede emplear borra de café o melaza.
El cebo se coloca sobre la superficie de la cuna en una capa de 4 a 6 cms, se humedece convenientemente y se cubre con mallasombra de ser necesario. Al cabo de 72 horas, esta capa, se llenará de lombrices. Una vez poblada la superficie por las lombrices se procede a retirarlas manualmente, introduciendo los dedos de la mano y agarrando el sustrato, o utilizando una horquilla carbonera u horquilla de heno.
Análisis químico
Estos valores son típicos, y pueden variar mucho en función del material empleado para hacer el vermicompost. Por otra parte, al tratarse de un producto natural no tiene una composición química constante.
Valores medios analíticos del humus del lombricompuesto
Nitrógeno ( N )         1.5 a 3.0 %
Fósforo (P2O5)         0.5 a 1.5 %
Potasio (k2 O)           0.5 a 1.5 %
Magnesio (Mg O)      0.20 a 0.50 %
Manganeso (Mn)       260 a 580 ppm
Cobre (Cu)    85.0 a 100.0 ppm
Zinc (Zn)       85.0 a 400.0 ppm
Cobalto (Co) 10 a 20 ppm
Boro (Bo)      3 a 10 ppm
Calcio            2.5 a 8.5 %
Carbonato de Calcio 8.0 a 14.0 %
Ceniza           28.0 a 68.0 %
Acidos húmicos        5.0 a 7.0 %
Acidos fúlvicos         2.0 a 3.0 %
pH      6.5 a 7.2
Humedad      30.0 a 40.0 %
Materia Orgánica      3.0 a 6.0 %
Capacidad de intercambio Catiónico (CIC)            75.0 a 80.0 meq/100gr
Conductividad eléctrica (CE)          hasta 3.0 milimhos/cm
Retención de Humedad        1500.0 a 2000.0 cc/kg seco
Superficie específica 700.0 a 800.0 m2/gr
Carga bacteriana (+)  2000 millones de colonias de bacterias vivas/gr
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