SOLARIZACIÓN VERSUS BIOSOLARIZACIÓN Y BIOFUMIGACIÓN, DESINFECCIÓN QUÍMICA Y DESINFECCIÓN MIXTA

Cada vez se escuchan más estos términos en nuestro campo. Pero ¿en qué se diferencian?.

La solarización es un sistema de desinfección del suelo por calor, y que básicamente consiste en, aprovechando la radiación solar, conseguir un calentamiento del suelo húmedo acolchado con un plástico transparente de polietileno de unas 100-200 galgas. Este calentamiento se consigue en nuestra latitud principalmente entre Junio y Agosto.

La biofumigación sería un proceso de desinfección del suelo que se consigue mediante la adición de materia orgánica fresca al suelo (restos vegetales, estiércoles) que se transforma en el suelo humedecido generando gases que pueden ser tóxicos para los patógenos.

La biosolarización sería una combinación de la solarización y de la biofumigación, al juntar acolchado plástico del suelo húmedo con la adición de materia orgánica, y donde el poder desinfectante resulta de la combinación del efecto térmico y fumigante de estos procesos. La desinfección química haría referencia al método tradicional de desinfección del suelo con el empleo de productos químicos. La desinfección mixta sería el resultado de combinar la solarización o la biosolarización con algún desinfectante químico.

Tanto la experiencia acumulada en campo, como los resultados de algunos ensayos, han mostrado el claro poder desinfectante de tanto la solarización como la biosolarización, en las condiciones de cultivo y climáticas de los invernaderos del litoral almeriense. Los resultados de desinfección obtenidos con estos procedimientos para el control de hongos tales como Pythium aphanidermatum, o Phytophthora capsici, o Fusarium oxysporum f.sp melonis o Fusarium oxysporum f.sp. radicis lycopersici, hasta profundidades de 35 cm fueron completos. Sin embargo,  el éxito para conseguir esta desinfección depende de muchos factores, como es el tipo de invernadero, el tiempo y fechas de solarización, la humedad del suelo, los cerramientos de la estructura, tipo de plástico acolchado, etc.

La experiencia del campo con patógenos tan importantes como el virus PepMV, o las bacterias Clavibacter michiganensis subsp. michiganensis, o Ralstonia solanacerum muestra igualmente la posibilidad de eliminar estos patógenos del suelo con el empleo de estas técnicas. Pero también es importante tener en cuenta que conforme se profundiza en el suelo, disminuye la temperatura, y por lo tanto, disminuye la efectividad del proceso, razón por la que en muchos casos los nemátodos, u hongos como Olpidium sp. o Fusarium oxysporum, más resistentes a las temperaturas que otros hongos y bacterias del suelo, no se eliminan del todo, aunque sí exista una disminución del inóculo en las capas superiores del suelo.

En zonas de mayor altitud o latitud, donde se cultiva más en verano y se desplaza la fecha de la solarización, resultando menos efectiva, la biofumigación puede tener una mayor importancia y su combinación en la biosolarización también. En otras, la solarización y la biosolarización son actuaciones que parecen tener una efectividad muy similar. Por último, en el caso de plantear realizar una biofumigación con los restos del propio invernadero, es conveniente valorar inicialmente que tipo de patógenos estaban presentes durante el cultivo, para estar seguros de que podrán ser eliminados por estos métodos con total seguridad.

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