Dos índices para evaluar el decaimiento en lechuga que podrán ayudar a seleccionar las variedades que produzcan lechuga para uso en IV gama con mayor duración

USDA Ag Research Magazine

A todos nos resulta desagradable comprar ensalada troceada que tenga lechuga con los bordes marrones. La lechuga fresca cortada en envases de atmósfera modificada (MAP) es un producto deseable pero altamente perecedero. El decaimiento de los tejidos puede comenzar unos días después del procesamiento y puede ser difícil de detectar mediante una observación visual rápida.

El genetista Ivan Simko, del Servicio de Investigación Agrícola (ARS), y sus colaboradores han desarrollado tecnologías de imagen no destructivas basadas en imágenes hiperspectrales y en imágenes de fluorescencia de la clorofila que pueden detectar decaimiento en lechugas cortadas ensacadas. Simko trabaja con el Laboratorio de Investigación de Mejora y Protección de Cultivos en Salinas, California, y sus colaboradores están en CSIRO (Commonwealth Scientific and Industrial Research Organization) en Canberra, Australia. Su investigación fue publicada en Postharvest Biology and Technology en abril de 2015.

El equipo desarrolló un sistema para la detección temprana del decaimiento y la evaluación de su progreso, lo cual es importante tanto para la industria procesadora de lechugas como para los mejoradores para evaluar la calidad de nuevos cultivares y líneas de mejora.

Los científicos desarrollaron dos índices de deterioro para las lechuga que ayudarán a seleccionar líneas de mejora que producirán lechuga cortada de mayor duración. Los datos también permitirán a los investigadores diferenciar entre los defectos, en los tejidos foliares, causados ??por deterioro fisiológico y los causados ??por ciertos patógenos.

Se creó un índice utilizando imágenes hiperespectrales y el otro utilizando imágenes de fluorescencia de la clorofila.

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