Optimizacion de la fertirrigacion en el cultivo de fresa en invernadero

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El diseño de los programas de fertirrigación en el cultivo de la fresa se basa en el manejo de disoluciones fertilizantes basadas en información genérica del cultivo y su corrección o modificación a lo largo del ciclo productivo para adaptarlos a las características concretas de cada plantación. Para ello son necesarias herramientas de control que evalúen el resultado productivo del programa diseñado y permitan la optimización del mismo.

La fertirrigación consiste en la aplicación de los fertilizantes a través del agua de riego, lo que, entre otras ventajas, permite adaptar de forma continua su dosificación a las exigencias del cultivo, sustrato, agua de riego y condiciones ambientales. De esta forma, el correcto manejo de la fertirrigación permite conseguir un estado nutricional óptimo del cultivo (conducente a la máxima productividad y calidad) y minimiza las pérdidas de fertilizantes (normalmente por lixiviación), que constituyen una de acciones impactantes más importantes de la actividad agrícola.

En la actualidad, la fertirrigación constituye una de las operaciones centrales en el cultivo de la fresa en España, dado que se trata de uno de los principales factores de productividad y calidad. Por ello es de gran importancia el correcto diseño de los programas de fertirrigación y su corrección a lo largo del ciclo productivo al objeto de adaptarlo a las circunstancias particulares de cada explotación, es decir, optimizar la fertirrigación.

Para el diseño adecuado de un programa de fertirrigación en general, y particularmente en fresa, se deberían considerar, al menos, los aspectos recogidos en el procedimiento indicado en la figura 1. En primer lugar, habría que estimar las necesidades de nutrientes del cultivo, como la cantidad de macro y micronutrientes que debemos aportar a la plantación de fresa para cubrir sus requerimientos durante el ciclo en condiciones de óptimo comportamiento productivo.

Posteriormente, se determinaría el fraccionamiento de la dosis a lo largo del ciclo productivo, al objeto de adaptar la curva de aportes de fertilizantes a la de demanda de nutrientes por la planta.

A continuación, y conocidas las necesidades hídricas del periodo, se definiría la composición de las disoluciones fertilizantes a aplicar en cada momento, y los fertilizantes a utilizar para su elaboración. En este punto, tendríamos el diseño inicial de un programa de fertirrigación basado en información genérica del cultivo, cuya eficacia habría que evaluar dada la multitud de factores que pueden influir en el desarrollo agronómico de una campaña concreta. En este sentido, habría que establecer sistemas de fitocontrol que nos informen del resultado agronómico del programa de fertirrigación aplicado, en base al cual se podrían optimizar las disoluciones fertilizantes inicialmente diseñadas.

Estos sistemas deberían incluir herramientas tanto de control nutricional como agronómico, que den información acerca del estado nutricional del sistema suelo-planta-agua (niveles foliares, disponibilidad de nutrientes, equilibrios, tasas de aprovechamiento, etc.) y del comportamiento agronómico de la plantación de fresa (desarrollo, vigor, carga, calibre de fruto, calidad, etc.).

Necesidades nutricionales

Definimos necesidades, o dosis, como la cantidad de nutrientes que debemos aportar al cultivo para cubrir sus requerimientos anuales. Así, las necesidades serían las extracciones del cultivo corregidas en función de diferentes factores como:
-Tipo de suelo (compensación de fijaciones, retrogradaciones, etc.).
-Aportes (agua de riego y suelo).
-Pérdidas asociadas normalmente al tipo de instalación de fertirrigación: coeficiente de uniformidad, eficacia de la aplicación y fracción de lavado.

En el cuadro I se indican algunos estudios donde se han cuantificado las necesidades medias de la fresa en un ciclo productivo. Estas referencias deberían utilizarse solamente de forma orientativa, dado que se han realizado en condiciones experimentales, por lo que pueden existir diferencias sensibles con las condiciones de producción concretas que se tengan (cultivares, densidades de plantación, productividad, etc.).

Fraccionamiento de la dosis

El fraccionamiento de la dosis a lo largo del ciclo productivo trata de adaptar los aportes de fertilizantes a la de demanda de nutrientes de la planta. Hasta la fecha se han realizado diferentes trabajos donde se estudia la dinámica de extracción de nutrientes por parte de la planta de fresa (Chow et al., 1992; Molina et al., 1993,Monroy, et al., 2002; Tagliavinia et al., 2005). Aunque existen algunas discrepancias, el fraccionamiento medio que se desprende de estos trabajos se recoge en el cuadro II. No obstante, hay que considerar que dichos estudios han sido realizados en condiciones experimentales que difieren, bastante en algunos casos, de las condiciones reales de las diferentes zonas de producción. Por ello, sería necesario ajustar el criterio de fraccionamiento en función de las características productivas de la explotación.

Disoluciones fertilizantes

Teniendo en cuenta las necesidades medias de nutrientes y su fraccionamiento propuesto indicado en el cuadro II, y las dosis medias de riego utilizadas en las condiciones de cultivo de la zona de producción de fresa de Huelva, en el cuadro III se recoge la composición de las disoluciones fertilizantes resultantes en las diferentes fases del ciclo de cultivo.

Fitocontrol

Como se ha comentado anteriormente, esta etapa del programa de fertirrigación es de gran importancia, ya que permite adaptar el diseño genérico realizado para el cultivo de la fresa a las condiciones particulares de desarrollo de cada plantación, es decir, su optimización.

El fitocontrol o fitomonitoreo es una técnica basada en el registro de las respuestas anatómicas, fisiológicas y productivas de las plantas frente a las condiciones medioambientales y de manejo, cuyo objetivo es el control y mejora de su respuesta agronómica (Ton Y., 1997).

Para el manejo de la fertirrigación estos sistemas deberían incluir herramientas que den información acerca del estado nutricional del sistema suelo-planta-agua y del comportamiento agronómico dela plantación de fresa.

Herramientas de control nutricional

Para el diagnóstico del sistema suelo-planta-agua la técnica más utilizada es el análisis químico de las diferentes matrices que lo componen (suelo, solución del suelo, agua de riego, solución fertilizante de riego y tejidos vegetales) (figura 2).

En cuanto al suelo es posible monitorizar las propiedades físico-químicas del mismo, o las características de la solución del suelo en contacto con las raíces del cultivo mediante extracto de pasta saturada o lisímetros.

El conocimiento de la composición del agua de riego es muy importante para el diseño de las disoluciones fertilizantes, ya que condicionará el manejo de la CE, el pH, los equilibrios iónicos y sales fertilizantes a emplear.

El control del estado nutricional de la planta es también de gran importancia,dado quee valúa la respuesta de la misma al programa de fertirrigación aplicado. Las más utilizadas normalmentesebasa n en la composición química delas hojas y los frutos, para cuya interpretación se utilizan diferentes métodos: nivel crítico, rango de suficiencia, balance evolutivo del nutriente (figura 3), DRIS, CND, etc. No obstante, actualmente se disponen de nuevas técnicas de diagnóstico más sensibles para evaluar aspectos concretos del cultivo, basadas en la cuantificación de formas químicas específicas de los nutrientes, o determinaciones sobre nuevas matrices como el análisis del peciolo, de la savia o de las distintas partes del fruto (corteza, pulpa, etc.).

Comportamiento agronómico de la plantación

Junto al uso de herramientas para el control del estado nutricional de la planta, se han de establecer parámetros agronómicos que nos caractericen el comportamiento de la plantación y su respuesta a la fertirrigación aplicada. Diferenciaremos entre parámetros productivos y parámetros de desarrollo vegetativo.

Los parámetros de desarrollo vegetativo más importantes a controlar en fresa son: vigor de la planta, tamaño del peciolo y número de coronas a lo largo del ciclo fenológico del cultivo (foto 1).

Respecto al control de parámetros productivos, hay que diferenciar entre los parámetros de campo (número de flores, tipo de inflorescencias, tiempo de maduración, tamaño y número de frutos) y los parámetros postcosecha: contenido en azúcar ( ºBrix), firmeza del fruto, resistencia al magullado, frescura de cálices y frutos podridos, principalmente (foto 2).

Con el uso de las herramientas de control nutricional, parámetros de desarrollo vegetativo y productivo, obtendremos información sobre la respuesta de la plantación ante cualquier modificación en la fertirrigación, lo que permitirá la mejora del proceso productivo.

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