Manejo de malezas en cítricos

El clima cálido en las regiones de cítricos favorece la germinación y crecimiento de malezas todo el año. Varios autores (De Barreda 1977; Goren y Monselise 1969; Jordan y Day 1967, 1970; Jordan et al. 1977; Mersie y Singh 1989; Milella y Deidda 1973; Singh y Tucker 1984b; Suzuki 1981), han descrito las principales malezas de los cítricos en diferentes panes del mundo.

Las malezas compiten con las plantas jóvenes por los recursos limitados, tales como nutrientes y agua. La competencia resulta regularmente en reducciones del crecimiento de los árboles, el nivel de nitrógeno en las hojas, el potencial de agua, la calidad y rendimiento de las frutas (Jordan 1981; Jordan y Russell 1981). Los efectos adversos de las malezas en los cítricos están relacionados con la intensidad de la competencia y el grado de control de las malezas (Ryan 1969). Las malezas también reducen la temperatura del suelo y del aire, lo que aumenta la posibilidad de daños a los cítricos por las heladas durante las temporadas de frío. Las malezas son hospederas de enfermedades y plagas, que también dificultan las actividades en el manejo de los huertos, tales como la irrigación y la cosecha. También causan considerables pérdidas económicas en la producción de cítricos (Jordan y Day 1967; Tucker y Singh 1983). El manejo de malezas es una necesidad en la producción de cítricos.

Métodos de manejo de malezas

En los EE.UU. las malezas en los cítricos se controlan esencialmente mediante una combinación de labranza, siega, y uso de productos químicos (Jordan y Day 1970; Lange 1970; Tucker y Singh 1983). En los cítricos se usan también muchos otros métodos de control. Los métodos de manejo de malezas se dividen, generalmente, en preventivos, físicos culturales, biológicos y químicos (Anderson 1983).

Prevención

Hall y Tucker (1987) recomendaron un programa de prevención para el manejo de Scoparia dulcis L. en los huertos de cítricos de la Florida. Ellos propusieron programas de vigilancia a fin de detectar la maleza antes de su establecimiento en las hileras de los árboles. La siega anterior a la formación de los frutos evita la acumulación de las semillas en el suelo. La limpieza de los equipos y aperos después de ser usadas en áreas infestadas es importante para evitar la diseminación de malezas hacia áreas no infestadas (Hall y Tucker 1987). La identificación y control de nuevas malezas con anterioridad a su diseminación generalizada, reduce enormemente el costo de las operaciones de control de malezas en años futuros (Tucker y Singh 1983).

Métodos físicos

Quema. La quema se usa a veces en la preparación del terreno antes de la plantación de los huertos y es común en los trópicos. La quema puede controlar, no sólo las malezas sino también otras plagas. Se ha informado que en California se utilizó la quema en el control de malezas en huertos de cítricos (Yarrick 1946). La quema puede causar daños en los huertos establecidos si la cantidad de malezas secas disponible como combustible es grande (Jordan y Day 1970).

Control de malezas con agua caliente. El agua caliente ha sido probada en el control de malezas en huertos de cítricos y en otros cultivos, con resultados prometedores. La mayor efectividad se obtuvo sobre malezas anuales, tales como especies de Setaria y Solanum, pero sobre especies perennes pueden necesitarse más de un tratamiento (Anónimo 1993 a, b). Esta nueva técnica es especialmente apropiada para su utilización en huertos debido a las diferencias morfológicas entre los árboles y las malezas, así como la gran distancia entre plantas e hileras.

Siega, escarda y acolchado. Bredell (1973) comparó varios métodos físicos con las medidas químicas para controlar malezas en cítricos. Los herbicidas demostraron ser los más efectivos. El acolchado, con plástico o paja, controló en gran medida el crecimiento de las malezas, dependiendo de las especies. En general, la respuesta de los cítricos a los acolchados plásticos fue muy favorable. El rebrote de las malezas, después de la escarda manual, fue muy rápido. Las malezas mantuvieron vigor después de la siega de la vegetación natural. Sin embargo, las malezas anuales fueron suprimidas gradualmente por especies de gramíneas indígenas. Day (1958) y Jordan y Day (1970) creyeron en la utilidad de la paja, el aserrín, virutas de madera y otras coberturas orgánicas para el control de malezas, lo que resultó en algún efecto sobre el establecimiento de las malezas anuales, pero fue inefectivo contra las perennes establecidas. Donadío et al. (1988) encontraron un cambio significativo de especies de malezas después de varios tratamientos de manejo: escarda, cultivos de cobertura, labranza y herbicidas. Estos resultados muestran las limitaciones del empleo de un sólo método de control en cítricos.

Labranza. La labranza es el método tradicional de control de malezas y aún es uno de los más importantes métodos de manejo de malezas en cítricos en muchos países (Giudice 1981; Jordan y Day 1970; Lange 1970; Suzuki 1981). Este método es fácil de realizar y puede controlar las malezas anuales eficiente y económicamente. Es muy importante el control de las malezas anuales por labranzas antes de la formación de semillas, lo que asegurará que no se acumulen semillas de malezas en el suelo. La labranza después de la formación de las semillas puede aumentar la diseminación de las malezas.

Las malezas perennes más comunes son controladas regularmente durante una temporada mediante oportunas labores de cultivo, mientras que las de raíces profundas necesitan varias labores para su control. La eliminación de la especies perennes resistentes en huertos de cítricos raramente se alcanza con labores de cultivo (Jordan y Day 1967; Tucker y Singh 1983). La labranza continua en un huerto formará una capa compactada de suelo y facilitará la erosión del suelo. Las labores de cultivo pueden también causar daños a los troncos y raíces de los árboles (De Barreda 1977).

Métodos culturales

Densidad de los árboles. Los frutales son cultivos perennes y una vez que un huerto se establece, se debe manejar dentro del sistema existente durante años. Esto limita el número de prácticas culturales aplicables en el control de malezas en huertos. La densidad de plantación de un huerto podría usarse como medida en el control de malezas. En la medida que aumenta la densidad especialmente en la hilera, la superficie del suelo del huerto queda sombreada más rapidamente por el follaje de los árboles, lo que inhibe el crecimiento de las malezas (Tucker y Singh, datos inéditos).

Césped. El mantenimiento de un césped (o cobertura viva) en todo el suelo del huerto o entre hileras de los árboles es una práctica común de manejo de malezas en huertos, incluyendo plantaciones de cítricos, especialmente en laderas o en áreas donde haya peligro de erosión del suelo (Day 1958; Skroch y Shribbs 1986; Suzuki 1981). El césped puede competir con los árboles por nutrientes y humedad del suelo cuando estos recursos son limitados. Por tanto, el césped usualmente necesita ser inhibido mediante siega mecánica o química, de modo que las malezas estén controladas para que la competencia del césped con los árboles no sea demasiado severa. Es buena idea mantener el césped entre las hileras con pases frecuentes de segadora, en combinación con aplicaciones de herbicidas, a lo largo de las hileras de árboles sobre la zona de sus raíces (Jordan y Day 1970; Tucker y Singh 1983).

Cultivo de cobertura. Los cultivos de cobertura pueden desempeñar un papel similar al césped. Estos pueden mantenerse durante todo el año o como coberturas durante el invierno o el verano en huertos de cítricos (Jones y Embleton 1967). Los cultivos de cobertura ideales deberan inhibir las malezas e interferir al mínimo con los cítricos. Jones y Embleton recomiendan usar leguminosas en huertos de cítricos jóvenes, donde las malezas no están aún totalmente establecidas. Sin embargo, en huertos de mayor edad se pueden recomendar como cobertura cultivos vigorosos de plantas no leguminosas. La mostaza (Brassica spp.) se usa frecuentemente como cultivo de cobertura en los huertos de cítricos.

Siega. La siega, usualmente conjuntamente con un césped o cultivo de cobertura, se usa mucho en huertos, donde no resultan prácticas la labores de cultivo u otras formas de no labranza. La siega es fácil de realizar y da una agradable apariencia al huerto. El manejo continuo mediante la siega inhibe las malezas altas y promueve las pequeñas. Esta práctica presenta una alta demanda de energía. Durante la siega mecánica las malezas pueden diseminarse por sus semillas y vegetativamente (Tucker y Singh 1983). Con la frecuencia requerida de la siega mecánica y su creciente costo, el tratamiento con dosis bajas de herbicidas post-emergentes mediante aspersión o frotamiento, en aplicaciones de bajo volumen, se ha hecho cada vez más popular (Smith 1993; Tucker y Singh 1983; Singh y Tucker 1984a).

Cero-labranza. De Barreda (1977) y Giudice (1981) informan que no es común encontrar un suelo no cultivado y desnudo, mantenido con aplicaciones de herbicidas todo el año. Mantener el suelo descubierto durante el invierno no ofrece una verdadera ventaja, porque es costoso, aunque pueda tener lugar alguna protección contra las heladas. Otro método, tal como la plantación de césped, puede reemplazar los herbicidas en sistemas de cero-labranzas, lo que es comúnmente usado en huertos de cítricos en el Sur de Australia (Cant 1978).

Pastoreo. Mcleod y Swezey (1980) informan que en huertos y viñedos de California y Oregón se usan gansos en el control de malezas. El pastoreo con gansos es efectivo solo contra ciertas hierbas agradables al paladar de esta ave. Los animales pueden ser destructivos para los árboles y son difíciles de manejar convenientemente en el huerto (Day y Jordan 1967).

Control biológico

Bio-herbicida. El agente de control biológico más comúnmente conocido en cítricos es el patógeno fungoso, Phytophthora palmivora, el cual se ha comercializado con el nombre De Vine. Este patógeno se encontró, originalmente, atacando la Morrenia odorata (H. y A.) Lindl. (parra estranguladora) en huertos de cítricos (Tucker y Singh 1983) y se usa ahora para su control (Watson 1992). Después del tratamiento inicial, no habrá necesidad de tratar nuevamente el huerto durante varios años.

Control de malezas por insectos. Los insectos han tenido poca atención como medio de combate contra las malezas en cítricos. El estudio de Habeck (1977) sugiere que los insectos podrían usarse contra Lantana camara L. y M. odorata. En realidad, muchas malezas que aparecen en los huertos de cítricos en todo el mundo tienen enemigos naturales que pueden ser útiles como agentes de control biológico. Las gramíneas son las especies menos probables para el control biológico; aunque indeseables en los cítricos, estas mismas especies son con frecuencia económicamente importantes para los ganaderos. El control de malezas por insectos útiles no puede ser usado contra todas las malezas, pero tiene posibilidad contra muchas de ellas (Habeck 1977). Se ha observado que las larvas de Noctuídos y otras diezman efectivamente las poblaciones de diversas especies de gramíneas en huertos de cítricos. En Australia y Hawai se han usado con éxito varios escarabajos minadores de las hojas en el control de L. camara,la cual es una maleza principal en huertos de cítricos de la Florida (Tucker y Síngh 1983).

Control químico

La práctica actual de control químico de malezas en cítricos, sus beneficios y problemas han sido totalmente reseñados y discutidos por varios autores (Jordan y Day 1970; Jordan et al. 1977; Jordan 1978; Leyden y Rohrbaugh 1963; Mersie y Singh 1989; Oohata 1969; Singh et al. 1990; Ryan 1969; Tucker y Singh 1983). Se recomienda a los lectores consultar estas publicaciones para información más específica sobre control químico.

Muchos herbicidas han sido usados en cítricos y generalmente se dividen en dos grupos: los aplicados al suelo (pre-emergentes) y los aplicados al follaje (post-emengentes). Los principales herbicidas aplicados al suelo en cítricos son: bromacil, diuron, norflurazon, oryzalin, oxyfluorfen y simazina. Estos y otros herbicidas aplicados al suelo, han sido extensamente estudiados en los cítricos (De Barreda y Del Busto 1981; Jordan et al. 1977; Jordan 1978; Leyden 1969; Milella y Deidda 1973; Oohata 1969; Ryan 1969; Síngh y Tucker 1984b; Singh y Tucker 1988; Singh et al. 1985; Singh et al. 1990; Torrisi 1969; Tucker y Phillips 1973). Estos principalmente controlan las malezas en germinación o las plántulas jóvenes de malezas en los huertos de cítricos.

Los herbicidas de aplicación foliar pueden dividirse, además, en dos grupos: herbicidas de contacto y sistémicos, según sus características de translocación en la planta. Los principales herbicidas de contacto en los cítricos son paraquat y glufosinato, mientras que los principales herbicidas sistémicos son 2, 4-D, fluazifop, glifosato y sethoxydim. Muchos estudios han sido realizados sobre la efectividad en el control de malezas de los herbicidas de aplicación foliar en los cítricos (De Barreda y De Busto 1981; Jordan et al. 1977; Jordan 1978 Oohata 1969; Ryan 1967; Síngh y Tucker 1985; Torrisi 1969; Tucker y Phillips 1973; Tucker et al. 1977). Los herbicidas de aplicación foliar, que poseen o no poca actividad en el suelo, controlan las malezas establecidas.

Además del tipo de herbicida, muchos otros factores son importantes en la determinación del éxito del programa de control químico. Estos factores son: la formulación, la dosis, el momento, el equipo, la frecuencia y el volumen de aplicación, los coadyuvantes, las mezclas y la incorporación (Singh y Tucker 1983), las malezas resistentes y la tolerancia de los cítricos a los herbicidas (Achhireddy y Singh 1986; Castle y Tucker 1978; Day y Jordan 1969; Jordan et al. 1969; Singh y Achhireddy 1984; Suzuki 1981; Tucker 1977) y las condiciones del ambiente, tales como la precipitación (Tucker y Singh 1983). También cuando se usa el control químico debe considerarse la persistencia y la lixiviación de los herbicidas en el suelo (Jordan et al. 1969), el efecto sobre la fauna, como abejas, la seguridad de los trabajadores de la finca y la eliminación de los envases.

Los herbicidas se han usado como una de las principales medidas para el control de malezas en cítricos durante varias décadas en las mayores regiones de cítricos del mundo (Jordan y Day 1970; Lange 1970; Leyden 1969; Mersie y Singh 1989; Suzuki 1981; Tucker y Singh 1983). La razón de su extenso uso es que los herbicidas controlan las malezas de los cítricos y mejoran más la efectividad y economía de la producción que otras medidas en la mayoría de las situaciones (Bredell 1973; Donadío et al. 1988; Herholdt 1969). La desventaja del control químico es que necesita no sólo equipos específicos, sino también trabajadores entrenados. El control químico no es tan seguro como otros métodos de manejo de malezas.

La efectividad del control químico de malezas ha resultado en una dependencia del uso de los herbicidas en muchas áreas no excluidas las plantaciones de cítricos. Este manejo dependiente de los herbicidas ha ocasionado algunas preocupaciones relativas a la contaminación del agua subterránea, que es un problema común y creciente en las principales regiones agrícolas del mundo (Hallberg 1988). Existe la necesidad de mejorar las técnicas de uso de herbicidas, de modo que sus efectos adversos sobre el medio ambiente sean reducidos o eliminados sin sacrificio de su efectividad. Un buen ejemplo es la técnica de aplicar los herbicidas solo sobre áreas con malezas objeto del tratamiento, en vez de a todo el campo, mediante el uso de detectores de maleza o tecnología de navegación (Barton 1993; Miller y Stafford 1991).

Integración de programas de manejo de malezas

Existen muchas técnicas de manejo de malezas disponibles y otras aun por descubrir, como se discutió anteriromente. Mucho énfasis se dedicó en el pasado al uso de un sólo método de control. La interacción entre diferentes medidas de control ha sido bastante ignorada, lo cual se debe enfatizar en el futuro.

La integración y rotación de varias medidas de control se pueden usar con efectividad en los huertos de cítricos. Ejemplos de esta integración son la labranza y la cero-labranza con herbicidas (De Barreda 1977; Giudice, 1981), el mantenimiento de cultivos de cobertura de verano o invierno (Day 1958; Jones y Embleton 1967), y un césped con siega entre hileras, cero-labranzas y herbicidas en las hileras (Tucker y Singh 1983).

La incorporación del manejo de malezas a otras prácticas en los huertos también debe ser enfatizada en el futuro. Como advierte Day (1958), los métodos de control de malezas usados en huertos deben coordinarse con otros programas de manejo. Las malezas o los métodos de manejo de malezas, tales como la labranza, cobertura y aspersión modifican el suelo como medio para el crecimiento de los árboles. Entonces, los cambios en la estructura, la materia orgánica, penetración del agua, disponibilidad de nutrientes del suelo y un número ilimitado de otros factores, afectarán el crecimiento de los árboles y la producción de frutas (Kimball et al. 1950). Las malezas y su manejo también pueden cambiar las condiciones microclimáticas y ambiente para los patógenos e insectos (Knapp et al. 1982; Leyden 1965; Tucker y Singh, datos inéditos). Por otro lado, otras operaciones en los huertos, como el manejo del suelo y la irrigación tendrán un impacto directo o indirecto sobre la población de malezas. Por lo tanto, los métodos de control de malezas deben integrarse con otras medidas de manejo para asegurar un programa completo, apropiado al huerto de cítricos individual.

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