Controla plagas y enfermedades en invernaderos

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Al generar las condiciones ambientales favorables para el sano desarrollo de
las plantas en un invernadero, hay que considerar que dichas condiciones también
podrían ser favorables para el desarrollo y la presencia de plagas y
enfermedades. Éstas pueden acabar con el cultivo en su totalidad en un corto
espacio de tiempo, ya que la proliferación de la plaga o enfermedad ocurre
rápidamente.

Para que se presente una plaga o enfermedad es necesario que tengan lugar
tres factores: hospedante (cultivo o arvense), agente causal (plaga o patógeno)
y ambiente favorable para su desarrollo (humedad relativa, temperatura, entre
otros); si falta alguno de estos factores, no existirá el problema.
A continuación, se indican unos métodos de control de las plagas y
enfermedades más comunes en invernadero.
Control de plagas comunes
“Araña roja: Usar control cultural, eliminación de maleza y restos de
cultivo. Evitar excesos de nitrógeno. Emplear control biológico con phytoseiulus
californicus y phytoseiulus persymilis, y control químico con abamectina,
acrinatrin, dicofol, fenbutestan, fenpiroximato, tebufenpirad, te-tradifón.
“Mosquita blanca: Proteger las plantas antes del transplante. Para control
biológico se pueden utilizar Encarsia formosa y Eretmocerus califomicus.
Introducir el parasitoide cuando la población de la mosquita es baja. Se podrán
observar las pupas parasitadas 2 a 3 semanas de la primera introducción y tomará
alrededor de 8 semanas para que se parasite el 80% de las pupas. Utilizar
enemigos naturales para mantener las poblaciones de insectos plaga a niveles
bajos de daño.
“Minador de la hoja. Utilizar trampas amarillas con pegamento, colocadas
en la parte media e inferior de la planta, una trampa cada 900 m2. Combinarlo
con conteos visuales de lavas en las hojas al menos una vez por semana.

 

Aplicar insecticidas cuando se encuentren del 20 al 25% de hojas con una o
más minas. Repetir cada 8 a 10 días durante 4 a 6 semanas. La eliminación
programada del follaje mediante la poda del cultivo durante su desarrollo,
disminuye significativamente la infestación de las larvas de Minador de la hoja.
Para ello las hojas eliminadas se colectan en bolsas de plástico y se
destruyen.
Realizar control biológico con las avispas Diglyphus sp, Ophius sp. y
Chrysonotomyia sp. Emplear el control químico con la aplicación de los
insecticidas de nueva generación: Cyromazina y abaectina.
“Chicharrita. Utilizar riego por aspersión; ya que cuando las condiciones
son frescas y húmedas, la chicharritas son atraídas por las plantas adultas, no
las jóvenes.
Control de enfermedades
“Damping-off (caída de plántulas). Las plantas son muy vulnerables unos
días después del trasplante. Hay que prevenir con buenas prácticas de cultivo en
el establecimiento de trasplantes y la esterilización del suelo o medio de
cultivo, y tratar la semilla con un protectante.
Durante el desarrollo del cultivo, proteger con aplicaciones de pencycuron o
fluazinam contra Rhizoctonia. Si se presenta Pythium sp. o Phytophthora, aplicar
al suelo metalaxyl. Es importante una buena nivelación del terreno, rotación de
cultivos, evitar excesos de humedad (usar suelos con buen drenaje) y aplicar
fertilización baja en nitrógeno.
“Pudrición de cuello y raíz. Practicar rotación de cultivos al menos por
dos o tres años con plantas no hospedantes. Evitar excesos de humedad,
plantaciones densas; eliminar residuos. Prevenir con productos a base de
clorotalonil o derivados del cobre asperjados al follaje, o bien aplicar
fungicidas específicos como metalaxyl + clorotalonil, oxadixyl + mancozeb,
cimoxanil o fosetil aluminio.
Si el daño inicial se manifiesta en cuello o raíz, aplicar al suelo
metalaxyl.
“Moho gris. Proteger con aspersiones periódicas de cobre, azufre o
clorotalonil las heridas que se producen con el deshoje, aclareo y cosecha. Es
importante realizar los deshojes oportunamente con el propósito de reducir la
humedad relativa y eliminar los primeros focos de infección. El fruto se puede
lavar con una solución al 1% de sal sódica de ácido dihidroacético.
“Marchitez. Fertilizar adecuadamente; dar riegos ligeros y frecuentes para
tener humedad constante en el suelo; rotar cultivos por 3 a 4 años; esterilizar
suelos o sustratos en invernaderos y tratar la plántula por inmersión de raíz
antes del trasplante con un funguicida sistémico. No fertilizar con demasiado
nitrógeno sino con más potasio; aplicar al suelo cal hidratada y eliminar
plantas infectadas.
“Pudrición de la corona y raíz. No funciona el control por esterilización
del suelo ni por fungicidas, dada la rápida reinfestación de suelos
esterilizados por los micronidios dispersados por el viento. Eliminar las
esporas mediante aspersiones de formol a toda la estructura del invernadero,
incluso el techo y usar cultivares resistentes.
“Tizón tardío. Usar plántulas de tomate sanas y desinfectadas; destruir
residuos y hospedantes silvestres; practicar rotación de cultivos; no sembrar
papa cerca del tomate; utilizar menor densidad de población y variedades
tolerantes; seguir un calendario de aspersiones preventivas con fungicidas de
contacto, derivados del cobre; alternar fungicidas sistémicos con los de
contacto o preventivos y no usar el mismo producto sistémico más de tres veces
consecutivas para evitar resistencia.
“Mancha gris. Realizar rotaciones por 3 a 4 años; asperjar fungicidas
antes de que aparezca la enfermedad, a intervalos de 7-10 días. Hay variedades
de tomate bola para consumo fresco, resistentes.
Conclusiones
El manejo correcto en el trasplante y siembra de los cultivos es un factor
determinante para evitar el contagio de enfermedades, así como evitar que alguna
plaga ingrese dentro del invernadero.
Asegúrese de adquirir semillas certificadas y plantulas sanas para evitar que
otras plantas se contagien con enfermedades o se introduzca algún huevecillo o
larva de un unsecto-plaga. Realizar estudios genéticos a las plantas permite
evitar el contagio de enfermedades y la reproducción de las mismas en cultivos
siguientes.

 

El uso de plaguicidas y otros agroquímicos debe de ser controlado y aplicado
en el momento correcto del ciclo de vida de las probables plagas que el cultivo
puede contraer, o el momento preciso del contagio para que la planta pueda ser
salvada y cosechada de forma normal.
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