Frutas y verduras en el Plato del Bien Comer que controlan la diabetes


Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) la diabetes es un problema de salud pública que se incrementa año con año no sólo en prevalencia de la enfermedad sino en número de casos.

Es por eso que la ONU declaró el 14 de noviembre como el Día Mundial contra la Diabetes para que sus estados miembros elaboren políticas sobre la prevención y el tratamiento con el fin de garantizar una vida sana a la sociedad.

En el caso de México aumentar el consumo de vegetales y frutas, así como reducir el consumo de carnes y cereales, son algunas de las recomendaciones que ofrece la Secretaría de Salud.

De acuerdo con la guía de pacientes de la institución, uno de los elementos fundamentales para controlar la diabetes es la alimentación saludable. Para llevar a cabo una dieta balanceada recomienda utilizar el Plato del Buen Comer, un esquema de alimentación que se divide en tres grupos:

Verduras y Frutas: consumir de manera abundante y al menos cinco porciones diarias. Cereales: consumir con moderación de acuerdo con el nivel de actividad física. Leguminosas y alimentos de origen animal: no comer más de una ración de carne al día. La reducción de alimentos de origen animal limita sobre todo las carnes procesadas y salchichonería y, da prioridad al consumo de pescados, pollos y pavos por encima de la res y el puerco.

Dentro de los objetivos del Plan de acción mundial de la OMS sobre las ETN 2013-2020, los países miembros deben adoptar medidas para la lucha contra la diabetes. Dentro de las propuestas se incluye priorizar las medidas para prevenir el sobrepeso y la obesidad antes del nacimiento y durante la primera infancia ya que los casos de diabetes infantil también van en aumento.

De acuerdo con el Informe Mundial Sobre la Diabetes publicado por esta dependencia, eso sucede especialmente en países de bajos y medianos ingresos, provoca millones de muertes anuales y pérdidas económicas para las personas que los padecen y sus familias, así como para los sistemas de salud y las economías nacionales.


Aunque la diabetes tipo 1 no puede prevenirse, para la tipo 2, los enfoques de su prevención incluyen practicar ejercicio físico regular, mantener una alimentación sana, no fumar, controlar la tensión arterial y los lípidos.

Para que esto no se vuelva un reto inimaginable, la recomendación es adoptar buenas costumbres alimenticias y la práctica de actividad física desde los primeros años de vida para que a largo plazo, no se tengan que hacer cambios sino mantener hábitos saludables.

Sin embargo, también es importante crear entornos sociales y urbanísticos que apoyen la práctica de una actividad física, así como sensibilizar a la población con respecto a los riesgos a la salud que una mala alimentación conlleva.

Fuente: Secretaría de Salud y OMS 


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