Residuos maderables ayudarían a combatir plagas en cultivos

Los residuos de Platymiscium gracile Benth, una especie de árbol que se aprovecha para fabricar muebles finos, se obtuvieron extractos que inhiben el crecimiento de hongos causantes de la antracnosis en cultivos de papaya, mango, aguacate, tomate de árbol y frijol, entre otros.

El responsable de este trabajo fue Janio Martínez Quiñonez, magíster en Ciencias – Qui´mica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), como parte del trabajo que se adelanta desde el grupo de investigacio´n en Qui´mica de los Productos Naturales y los Alimentos. (Lea: Conozca las propiedades de los residuos del maní para alimentar ganado vacuno)

En su estudio, el magíster se encargó de obtener los extractos, a partir de los residuos industriales derivados de homopterocarpina, una molécula de origen natural sobre la cual se ha reportado su actividad insecticida e inhibitoria contra hongos fitopatógenos del género Colletotrichum.

“Es una especie de madera muy bella, con la que usualmente se hacen muebles y se exportan; por lo general los residuos terminan en galpones de gallinas, en el mejor de los casos”, explica el investigador, quien en su estudio estableció las mejores condiciones para la extracción y purificación de los mencionados extractos a partir del aserrín de P. gracile Benth.

Después se obtuvieron derivados por reacciones de nitración, aminación y oxidación, los cuales se purificaron con diferentes técnicas, para luego probar in vitro su actividad antifúngica exponiendo a los hongos C. gloeosporioides y C. lindemuthianum, con los que suele trabajar el grupo de investigación, a concentraciones de 35 y 700 µM de los ocho derivados que se obtuvieron de homopterocarpina. (Lea: Control biológico, una estrategia tan sostenible como rentable)

A la mayor concentración evaluada, dos de estos derivados mostraron una inhibición del crecimiento radial de los hongos cercana al 100 %, superando la encontrada para homopterocarpina, el compuesto de partida, que fue del 46 %.

También conservaron un efecto antifúngico fuerte después de 24 horas, y resulta notable que la actividad inhibitoria de la germinacio´n de esporas de ambos compuestos fue comparable con la del reconocido antifu´ngico natural timol y el fungicida sintético comercial carbendazim.

Además, para el derivado más activo se evaluó el efecto inhibitorio sobre frutos de papaya y mango inoculados con C. gloeosporioides en condiciones de laboratorio, pruebas en las que mostró una inhibición del crecimiento en estos frutos superior al encontrado para el compuesto inicial y para el timol a las mismas condiciones. (Lea: 8 BPG en el manejo de plaguicidas y herbicidas)

Los derivados con mayor actividad antifúngica correspondieron a aquellos que tenían presencia de grupos hidroxilos en su estructura; algunos de ellos se podrían considerar como promisorios para la búsqueda de nuevos agentes de control de hongos fitopatógenos que generen menor impacto ambiental en comparación con algunas de las alternativas comerciales disponibles hoy.

Para el investigador Martínez es de resaltar que a partir de un residuo natural, que suele ser desperdiciado, fue posible obtener moléculas de alto valor que pueden servir para tratar enfermedades en la agricultura en un futuro.

Fuente: Agencia de Noticias UN.

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