La conservación de suelos: prácticas agronómicas (parte I)

El conjunto de prácticas de conservación de suelo y agua denominadas agronómicas, comprende en general a aquellas prácticas que disminuyen muy efectivamente la escorrentía y la erosión y son de fácil aplicación y de bajos costos. Estos factores hacen que este tipo de prácticas sea de fácil aceptación social por los productores en comparación con las prácticas de tipo ingenieril que son costosas y de aplicación técnica compleja. Al igual que con las prácticas culturales, en el diseño de estas prácticas se deben considerar los factores ecológicos, y socio-económicos, adaptando los principios de la práctica a las condiciones particulares de las tierras y de los productores involucrados en el sistema de producción.

A. COBERTURAS SOBRE EL SUELO

Las coberturas sobre el suelo, de origen vegetal o artificial, preservan, mantienen, mejoran o restauran las propiedades del suelo, evitando su degradación y controlando la erosión. Constituyen quizás las prácticas de conservación más importantes para la conservación del suelo y el agua. Su manejo implica a su vez un conjunto de prácticas, como cultivos de cobertura, abonos verdes, cultivos asociados y rotaciones de cultivo.

Objetivos: interceptar la lluvia, evitar el sellado superficial, incrementar el almacenaje superficial del agua de lluvia y escorrentía, disminuir la masa y volumen de escurrimiento, mejorar la estructura y porosidad del suelo superficial, mejorar la actividad biológica del suelo, mantener baja la temperatura del suelo y disminuir la evaporación del agua del suelo.

Categorías: las coberturas sobre el suelo se pueden separar en dos grandes tipos desde el punto de vista de su manejo:

  1. Coberturas sobre el terreno cuando no se conduce un cultivo o cuando la tierra está en descanso.

Están asociadas con una baja intensidad de uso de la tierra y pueden perseguir dos fines diferentes:

Coberturas para controlar la erosión: en cuyo caso se persigue disminuir las pérdidas de suelo a los límites tolerables en un período de planificación dado. Si luego de un período intensivo de uso de la tierra, se alcanzan pérdidas de suelo mucho más altas que las toleradas, se busca a través del uso de cultivos más protectores, con los cuales se alcancen pérdidas de suelo mucho menores que las toleradas, compensar el exceso de pérdidas de suelo obtenido con cultivos limpios y llevar las pérdidas totales en el período de planeamiento a los límites tolerables. El manejo de coberturas protectoras puede lograrse con rotaciones de cultivo o con un adecuado manejo de período de barbecho, natural o mejorado, en el cual la tierra se deja en descanso, sin cultivar.

Considerando que se requiera mantener las pérdidas de suelo (A) en el nivel tolerado (T) en un período de planeamiento dado, y que bajo cultivo intensivo las pérdidas medias anuales excedan este valor, sería necesario disminuir dichas pérdidas a través de la introducción de períodos de barbecho con coberturas protectoras, con los cuales la erosión sea mucho menor que la tolerada, para compensar el exceso de erosión. Al final del período, las pérdidas de suelo (A) deben ser igual a las toleradas (T), y resultarían de la suma de las pérdidas obtenidas en el cultivo (AC) y con el barbecho o descanso (AD) por el número de años en que cada una de dichas coberturas permanezca en el terreno (NC y ND, respectivamente), según la expresión,

A=T= (AC*NC )+ (AD*ND)

Coberturas para recuperar la fertilidad química y física del suelo: este tipo de coberturas se implementan luego de un agotamiento o deterioro de la productividad del suelo por un período de explotación intensiva con cultivos limpios agotadores del suelo. Se asocia con el descenso del carbono orgánico que ocurre bajo cultivo, el cual se intensifica al acortarse la longitud del período de descanso o barbecho. La longitud del período de barbecho estará en función de la velocidad de degradación y de recuperación de la materia orgánica y dependerá a su vez de las cualidades de la tierra y del nivel de insumo. El equilibrio de carbono orgánico (C) con la vegetación de un suelo (t/ha) puede ser discutido con la siguiente fórmula, donde b, es la materia fresca adicionada (t/ha), m es la tasa de conversión de la materia orgánica fresca a carbono orgánico (%) y K, es la tasa de descomposición anual del carbono orgánico (%).

C= (b*m) / K

1.1 Coberturas de barbecho regeneración natural

Es el barbecho natural o vegetación regenerada naturalmente en la tierra que es dejada en descanso, luego de un período de cultivo de la tierra. Este tipo de cobertura es típica del sistema de agricultura migratoria y viene a ser el lapso de tiempo que la tierra debe descansar para restaurar el nivel deseable de productividad de la tierra (restauración de la fertilidad química y física del suelo). La principal ventaja es que no se requiere costo adicional, por lo que resulta apropiada para sistemas agrícolas de bajos insumos. Su principal desventaja es la baja intensidad de uso de la tierra y los futuros costos de deforestación.

1.2 Coberturas de barbecho mejoradas

Son coberturas inducidas o introducidas en el período de barbecho o descanso, preseleccionadas para que predominen en dicho período con el fin de mejorar las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo o a fin de facilitar la futura labor de deforestación o mejorar las posibilidades de obtención de beneficio de la tierra en barbecho. Por ejemplo existe la necesidad del período de descanso o barbecho luego de un período intensivo de uso de la tierra con cereales, el cual se logra con la introducción de un barbecho mejorado en base a leguminosas forrajeras (producción agrícola animal). En este tipo de coberturas pueden distinguirse diferentes tipos:

1.2.1 Coberturas de plantación arbustiva

En este caso se puede perseguir establecer cotos de caza, introduciendo en la sucesión vegetal semillas de especies forestales frutales apetecibles por la fauna que irá alimentarse en dichos estudios, facilitando la casa, también especies de valor maderero, que pagarán los gastos de la deforestación y aumentarán el nivel de ingresos, especies leguminosas que al aportar nitrógeno acortaran el período de barbecho y ayudarán a mejorar las propiedades del suelo (agricultura migratoria).

1.2.2 Coberturas de pastos

Constituidas por grandes áreas de sabana predominando sobre la tierra que ha sido cultivada. Algunos de los pastos de mayor potencialidad forrajera para barbechos mejorados en condiciones tropicales son: pasto  bahía (Paspalum notatun), bermuda (Cynodon dactylon), buffel (Cenchus ciliaris), elefante (Pennisetum purpureum), guinea (Panicum maximun), kikuyo (Pennisetum clandestinum), aguja (Brachiaria humidicola), barrera (Brachiaria decumbens), marandú (Brachiaria brizantha), estrella (Cynodon plectostachyus), sabanero (Andropogun gayanus), millo perla (Pennisetum americanum), sorgo (Sorghum bicolor), sudán (Sorghum sudanense), maíz (Zea mays).

1.2.3 Coberturas de leguminosas

Rara vez son utilizadas para la producción de alimento, sus objetivos principales son proteger el suelo contra la lluvia y el escurrimiento y aumentar la fertilidad química del suelo. Generalmente son cultivos con una cobertura vigorosa que ayudan a mantener una rápida cobertura sobre el suelo. Algunas de las leguminosas tropicales de grano, consumo fresco, forrajeras, arbustivas y forestales, con potencialidad con fines de conservación de suelos y aguas son: caraota (Phaeseolus vulgaris), frijol (Vigna unguiculataradiata), maní (Arachis hypoguea), quinchoncho (Cajanus cajan), soya (Glicine max), haba de burro (Canavalia ensiformis), tapiramo (Vigna spp.), arveja (Vicia sativa), frijol terciopelo (Macuna deeringianum), dormidera (Mimosa spp), crotalaria (Crotalaria juncea), bejuquillo (Centrocema pubescens), zapatico de reina (Clitoria ternatea), kutzú tropical (Pueraria phaseoloides), lucero brasileño (Stylosanthes guianensis), tabardillo (Stylosanthes capitata), pega-pega (Desmodium canum), alfalfa (Medicago sativa), trébol (Trifolium repens), haba (Vicia faba), lupino (Lupinos mutabilis), añil rastrero (Indigofera anil), añil brasileño (Araquis sp.), siratro (Macroptilium atropurpureum), leucaena (Leucaena leucocephala), rabo de ratón (Gliricidia sepium), sesbania (Sesbania sesban), tamarugo (Prosopis tamarugo) y turi (Sesbania grandiflora).

  1. Coberturas (mulch) sobre el terreno cuando se conduce un cultivo.

Esta categoría de coberturas está asociada con una alta intensidad de uso de la tierra y abarca coberturas naturales y artificiales.

2.1 Mulch colocado sobre la superficie

Asociada a la agricultura intensiva de alta rentabilidad, como la horticultura o algunos frutales. Principalmente se utiliza para la conservación de agua. Abarca desde residuos de plantas, como agujas de pino y cáscaras de arroz, hasta materiales artificiales como papel tratado, aserrín, plástico y hojas de aluminio. Su principal desventaja radica en el alto costo y la dificultad de trasporte por el alto volumen de material. Una limitación que tiene esta práctica en el control de la erosión es que se coloca luego del trasplante del cultivo y el suelo permanece sin protección durante la fase inicial y el residuo sobrepuesto puede ser fácilmente trasportado por el agua en los suelos de ladera o inclinados.

2.2 Mulch local

Se refiere a los residuos provenientes de la vegetación producida en el propio terreno, natural o mejorada, los cuales son eliminados químicamente con herbicidas o mecánicamente con rotativa o machete, y los residuos son dejados sobre la superficie para proteger el suelo y conservar humedad, sembrándose el cultivo sobre dichos residuos. En otros casos puede sembrarse sobre el barbecho natural o mejorado y luego éste es eliminado con herbicidas. Ejemplo de este tipo de cobertura es el mulch que se deja sobre la superficie con el sistema de labranza cero o labranza mínima, en los cultivos anuales mecanizados. El cultivo es sembrado sobre la vegetación “in situ” que es eliminada con rotativa y herbicidas. En algunos casos se siembra sobre un pasto que es atenuado, para ofrecer poca competencia al cultivo, pero una vez que éste es cosechado el pasto es fertilizado para fortalecer su desarrollo y es aprovechado como pasto de corte o pastoreo. Otro ejemplo de este tipo de mulch es la cobertura de rastrojo dejada en el terreno en sistemas de agricultura de subsistencia, una vez realizada la limpia a entrada de lluvia, si se va a sembrar manualmente (a coa).

2.3 Mulch vivo

Comprende las coberturas vivas, intercaladas entre las hileras del cultivo principal, cuando está en el campo. La principal desventaja es la competencia por el agua y los nutrimentos. Este tipo de cobertura la podemos encontrar en los sistemas de cultivos permanentes como café (Coffea arabiga), cítricos (Citrus sp.) y palma africacana (Elaeis guineensis), en los cuales las coberturas protegen y mejoran el suelo entre las hileras de las plantas, y en el sistema de cultivos intercalados, asociados o secuenciales de agricultura intensiva de alta intensidad de mano de obra y baja intensidad de capital.

B. ABONOS VERDES

Son plantas incorporadas al suelo como materia como materia fresca para mejorar las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo. Reúnen todos los beneficios que implica la adición de materia orgánica fresca, y en el caso de leguminosas pueden fijar hasta 200 kg/ha/año de nitrógeno (N) del aire. También se consideran abonos verdes, las plantas herbáceas o arbustivas que sin ser incorporadas aportan N y materia orgánica al suelo (masa radical, hojarasca, follaje). Ejemplos son el kutzú tropical en palma africana, añil y guama (Inga edulis) en café y Leucaena y Gliricidia en sistemas agrosilvopastoriles. La incorporación de los abonos verdes se recomienda en el período de floración, a razón de 10-20 t/ha de materia verde.

Ventajas y desventajas: los abonos verdes tienen como ventajas que son una excelente manera de prevenir el deterioro causado por la remoción de la cobertura vegetal, aportan N y S, retienen micronutrientes, aumentan la capacidad de intercambio catiónico, disminuyen la fijación de P, aumentan la retención de agua y de la agregación del suelo. Sus desventajas son el costo de la semilla, requerimiento de fertilidad y pH adecuado a la planta, riesgo de diseminación de plagas y enfermedades, competencia con el cultivo por el agua para su descomposición.

Requisitos: las plantas a usar deben ser de fácil establecimiento, crecimiento rápido, denso, suculentas, gran masa vegetal, baja relación C:N, fijadoras de N, no reservorios de plagas y enfermedades, competitivas y capaces de superar a las malezas, fáciles de erradicar, rústicas y tolerantes al estrés del clima y suelo.

C. BARRERAS VIVAS O VEGETATIVAS

Son hileras estrechas (0,5 a 1,0 m) de plantas perennes o de vida larga y crecimiento denso, sembradas perpendicularmente a la dirección del viento, en tierras planas cuando se desea disminuir su velocidad, en tierras pendientes cuando el fin es controlar la escorrentía superficial y propiciar la sedimentación. Esta práctica, aplicables a tierras arables y tierras no arables de ladera, a diversos sistemas agrícolas (anuales mecanizados, hortícolas, frutales) ha demostrado ser una de las de mayor eficiencia y transferibilidad en países tropicales, tanto por su bajo costo, como por su simplicidad de diseño y facilidad de mantenimiento. Al ser más anchas de 1 m suelen denominarse bandas.

Objetivos: proteger lotes de terreno contra la acción del viento o de la escorrentía, proteger obras ingenieriles y la parte superior de taludes, promover el terraceando del terreno, orientando las labores de labranza.

Requisitos: las plantas potenciales a ser usadas como barreras deben  formar hileras continuas o casi continuas, de porte bajo y crecimiento denso desde el suelo, perennes o semipermanentes y que en el menor tiempo posibles formen un obstáculo efectivo contra la escorrentía. Entre ellas se tienen: pasto imperial (Axonopus scoparius), pasto elefante, cadillo bobo (Centhrus ciliaris), pasto sabanero , pasto guinea, piña (Ananas comosus), Leucaena, Gliricidia, vetiver (Vetiveria zizaniodes), limoncillo (Cymbopagon citratus), citronella (Cymbopagon winterianus), sauce (Salix chilensis), cambur (Musa spp.), piñuela (Pitcairnia nubigena), capacho (Canna spp.), lengua de vaca (Achyranthes aspera) sábila (Aloe vera) y cactus (Cactus opuntia).

Categorías: dentro de los tipos de barreras están:

c.1 Barreras vivas perpendiculares al viento

Tienen como objetivo disminuir la velocidad del viento para controlar la erosión eólica, conservar la humedad del suelo y evitar daños físicos a los cultivos, como acame y pérdida de flores, granos o frutos.

c.2 Barreras vivas en contorno a nivel

Su objetivo es disminuir el escurrimiento y promover la penetración de agua en el suelo, para el control de la erosión y retención de suelo arriba de la barrera.

c.3 Barreras vivas en contorno con pendiente

Se construyen con una ligera pendiente hacia un drenaje protegido, no mayor de 1%, persiguen disminuir el volumen y velocidad de la escorrentía, para el control de la erosión hídrica en zonas con alta erosividad de la lluvia y suelos poco permeables.

D. ROLLOS DE VEGETACIÓN

Los rollos de vegetación o barreras muertas constituyen una variante de la práctica de barreras vivas. Se hacen con restos de vegetación que es enrollada y colocada en hilera, mediante estacas, en sentido transversal a la pendiente siguiendo las curvas de nivel. Esta práctica se ha venido implementando en tierras de cuencas altas, en sistemas de producción de frutales, café y agricultura de subsistencia. Los restos de vegetación proveniente de la tala, restos de limpia y cosecha son acumulados transversalmente a la pendiente, reteniendo la escorrentía y los sedimentos. Esta práctica disminuye el arrastre de sedimentos, incrementa la infiltración, acorta la longitud de la pendiente y promociona el terraceo del terreno.

Ing. Agr. Onelia Andrade (MSc., PhD)

Bibliografía consultada:
Páez, M., Fernández N. y O. Rodríguez. 1992. Conservación de Suelos y Aguas. UCV. Facultad de Agronomía. 420 p.                                                                                                                                                                 Delgado, F. 1987. prácticas agronómicas de conservación de suelos. CIDIAT. Serie: Suelos y Clima. Mérida. 69 p.

 

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